La guerra de Irán dispara la inflación en España a un ritmo inédito desde la invasión de Ucrania

27 mars 2026 - 18:49

El indicador adelantado del IPC publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística sitúa la inflación interanual de marzo en el 3,3%, un punto porcentual por encima del dato de febrero y el repunte mensual más pronunciado desde junio de 2022. El encarecimiento de los carburantes, consecuencia directa del conflicto en Oriente Medio y del cierre del estrecho de Ormuz, es el principal factor detrás del alza. La inflación subyacente se mantiene estable en el 2,7%.

El primer impacto estadístico de la guerra de Irán sobre los precios en España quedó registrado este viernes en el indicador adelantado del Índice de Precios de Consumo (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La tasa interanual de marzo se situó en el 3,3%, un punto por encima del 2,3% registrado en febrero y el nivel más elevado desde junio de 2024. El repunte supone también la mayor aceleración mensual de la inflación en un solo mes desde junio de 2022 —cuando la tasa escaló del 8,7% al 10,2% tras el inicio de la guerra en Ucrania—, lo que sitúa el dato de hoy en perspectiva histórica como una señal de alerta de primera magnitud.

El INE detalla que el encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos particulares es el factor dominante en el repunte. A ese componente se suman, en menor medida, el aumento del precio del gasóleo para calefacción y el hecho de que la electricidad, aunque bajó en marzo, lo hizo con una intensidad inferior a la caída registrada en el mismo mes de 2025. El petróleo Brent cotiza actualmente en el entorno de los 100 dólares por barril, nivel que sigue ejerciendo presión sobre los precios de los derivados del crudo a pesar de las medidas fiscales aprobadas por el Ejecutivo. Los datos definitivos del IPC de marzo se publicarán el próximo 14 de abril.

Los datos del INE

El avance del IPC de marzo incorpora ya, parcialmente, el efecto de la rebaja fiscal sobre los carburantes incluida en el decreto anticrisis aprobado ayer en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, dado que esas medidas solo entraron en vigor en la última semana del mes, su incidencia en el cálculo ha sido limitada. El propio Ministerio de Economía, Comercio y Empresa reconoció en un comunicado que los carburantes han registrado una tendencia a la baja en esa última semana, aunque «siguen experimentando presiones por las cotizaciones internacionales, especialmente en el caso del diésel, debido a los mayores precios del petróleo, los fletes y los márgenes de refino».

El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que permite la comparación con otros países de la Unión Europea (UE), registró igualmente una tasa interanual del 3,3% en marzo, con una variación mensual del 1,5%. La inflación subyacente armonizada, que excluye energía y alimentos no elaborados, se estima en el 2,8% según el IPCA, frente al 2,7% que recoge el IPC nacional. Ambos indicadores apuntan a que las presiones de fondo sobre los precios —aquellas no directamente vinculadas al choque energético— se mantienen en niveles elevados pero sin señales de aceleración.

La energía, factor dominante

La estructura del repunte inflacionario de marzo revela una dualidad que los analistas consideran relevante para evaluar el riesgo de efectos de segunda ronda. La tasa general sube con fuerza, impulsada exclusivamente por la energía; pero la subyacente —que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos— se mantiene en el 2,7%, el mismo nivel que en febrero. De confirmarse ese dato en la publicación definitiva del 14 de abril, la inflación subyacente registraría uno de sus niveles más elevados desde agosto de 2024, lo que indica que las presiones en servicios y otros componentes no energéticos tampoco se han disipado.

El Ministerio de Economía subrayó en su comunicado que el comportamiento de la electricidad ha contribuido a amortiguar el impacto global. El Ejecutivo atribuye este efecto amortiguador a la penetración de las energías renovables en la generación eléctrica española: «La apuesta de España por las renovables —que hoy fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% de 2019— está actuando como escudo frente al shock energético por la guerra en Irán», señaló el departamento. Este argumento no es técnicamente neutral: el mayor peso de las renovables reduce la exposición del mercado eléctrico a los precios del gas natural, que son los que más han escalado como consecuencia del cierre de Ormuz.

El debate sobre la eficacia del decreto

La publicación del dato del IPC se produjo horas después de que el Congreso convalidara el decreto anticrisis del Gobierno, lo que convierte el 3,3% en el primer termómetro oficial sobre el que se medirá la eficacia de ese paquete de medidas. El Ministerio de Economía insistió en que el plan «está diseñado para que este shock externo no se traslade de forma permanente ni a la inflación, ni al poder adquisitivo de los hogares». El argumento oficial descansa en la naturaleza transitoria del choque energético: si el conflicto se resuelve en un plazo razonable, las presiones deberían disiparse sin contaminar los componentes de fondo de la inflación.

Los analistas de Bankinter, en su actualización de previsiones, proyectan un IPC medio para 2026 del 3,4%, bajo la hipótesis de que el petróleo se estabilice en los niveles actuales y comience a ceder a partir de mayo hacia los 85 dólares por barril a finales de año. En un escenario de resolución rápida del cierre de Ormuz, el riesgo de efectos de segunda ronda sobre la inflación subyacente se reduciría de forma significativa. Si el conflicto se prolonga, la transmisión a los componentes de servicios y alimentos podría intensificarse en los meses siguientes.

La oposición utilizó el dato como munición política. El PP, a través de su vicesecretario de Economía, Alberto Nadal, ha reiterado en las últimas semanas que la inflación agrava el deterioro del poder adquisitivo de las clases medias y ha reclamado una actualización del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) acorde con la evolución de los precios. «No hay forma más silenciosa y criminal de subir los impuestos que aprovecharse de la inflación», ha argumentado Nadal. El Gobierno descartó esa vía al convalidar el decreto anticrisis sin incorporar la reforma del IRPF que el PP exigía como condición para apoyar las medidas.

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