Las guerras en Irán y Ucrania centrarán la reunión de ministros de Exteriores del G7 que se celebra esta semana en Francia, en un contexto internacional marcado por la acumulación de crisis y la creciente inestabilidad global.
El encuentro, organizado por la presidencia francesa en la abadía de Vaux-de-Cernay, reunirá a los responsables diplomáticos de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido y Japón, junto a representantes de la Unión Europea y otros países invitados.
La cita llega en un momento especialmente delicado, coincidiendo con la cuarta semana de enfrentamientos entre Irán, Estados Unidos e Israel, y con la guerra en Ucrania todavía abierta. Ambos conflictos ocuparán el núcleo de las discusiones previstas para el viernes, con la participación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Oriente Medio y seguridad energética
En el caso de Irán, los ministros abordarán la seguridad de las rutas marítimas y comerciales, en particular en el Golfo, así como la protección de infraestructuras estratégicas. La evolución del conflicto condicionará el tono de las discusiones, en un escenario donde la estabilidad energética global se ha convertido en una prioridad.
También se debatirán iniciativas de integración económica regional y la lucha contra amenazas transversales, como el tráfico de captagon, una droga sintética cuya expansión preocupa a varios países de la región.
Ucrania: apoyo, presión y reconstrucción
La guerra en Ucrania será el otro eje central. Los ministros evaluarán el refuerzo del apoyo a Kiev, especialmente en materia energética y de defensa, así como nuevas fórmulas de presión sobre Rusia.
En paralelo, se analizarán proyectos de reconstrucción post-conflicto, entre ellos la restauración del sarcófago de Chernóbil, dañado en 2025.
Un mundo de crisis acumuladas
Más allá de estos dos conflictos, el G7 abordará otros focos de tensión como Sudán, Haití, Venezuela y Cuba, reflejando un contexto internacional en el que, según fuentes diplomáticas, los conflictos “ya no se suceden, sino que se acumulan”.
La reunión también incluirá debates sobre gobernanza global, eficiencia de la ayuda humanitaria y lucha contra el narcotráfico, en un intento por reforzar la coordinación internacional ante desafíos cada vez más interconectados.
No se espera un comunicado conjunto al término del encuentro, aunque Francia publicará una declaración final que servirá como antesala de la cumbre de líderes del G7 prevista para junio.