El líder de Vox, Santiago Abascal, encabezó esta semana en la capital húngara una doble demostración de fuerza de la derecha radical europea en apoyo al primer ministro Viktor Orbán, que afronta el 12 de abril las elecciones más ajustadas de su carrera. Junto a Marine Le Pen, Matteo Salvini y Geert Wilders, Abascal compareció primero en la Conferencia Política de Acción Conservadora y después en la primera gran asamblea de Patriotas por Europa, el grupo del Parlamento Europeo que él mismo preside.
Budapest fue esta semana el escenario de una movilización coordinada de la derecha radical europea en torno a Viktor Orbán, primer ministro húngaro desde hace más de quince años y anfitrión de dos citas sucesivas que concentraron a buena parte de los líderes del espacio ultraconservador internacional. El sábado 21 de marzo se celebró la edición húngara de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), foro anual vinculado al movimiento conservador estadounidense. El lunes 23 tuvo lugar la primera gran asamblea de Patriotas por Europa (PfE), grupo del Parlamento Europeo (PE) presidido por Santiago Abascal, que reunió en la capital magiar a figuras como la francesa Marine Le Pen, el italiano Matteo Salvini y el neerlandés Geert Wilders.
Las dos citas comparten un trasfondo electoral: Orbán afronta el 12 de abril los comicios generales más inciertos de su carrera política. Los sondeos siguen dando la victoria a su formación, Fidesz, pero en un escenario sustancialmente más ajustado que en elecciones anteriores. El dirigente húngaro ha convertido su hostilidad hacia Bruselas y hacia el apoyo europeo a Ucrania en los ejes centrales de su campaña, y ha aprovechado ambos eventos para proyectar internacionalmente la imagen de un líder respaldado por sus pares ideológicos en toda Europa.
Dos actos, un mensaje de unidad
En la CPAC, celebrada bajo el lema «Rumbo a la victoria», Orbán recibió adhesiones de figuras de varios continentes. El presidente argentino Javier Milei fue el invitado de mayor perfil internacional. También participaron Alice Weidel, líder de Alternativa para Alemania (AfD); André Ventura, fundador del partido portugués Chega; el exprimer ministro polaco Mateusz Morawiecki, y Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. Donald Trump intervino mediante un vídeo grabado en el que elogió el liderazgo de Orbán como ejemplo de defensa de «la soberanía y los valores» nacionales.
Orbán dedicó parte de su discurso inaugural a Abascal, a quien describió como su «jefe» en el marco de Patriotas por Europa y afirmó que «no se podría querer un líder mejor». Abascal devolvió los elogios y definió al primer ministro húngaro como quien «ha puesto las primeras piedras en la construcción de la unión de patriotas» en Europa. En la asamblea de Patriotas del lunes, el líder de Vox sostuvo que «Hungría es el bastión más importante para asaltar el búnker de Bruselas» y advirtió de que una derrota de Orbán supondría que «Europa dejaría de ser Europa a pasos agigantados». Abascal también atacó el «fanatismo climático» de las instituciones europeas y acusó a los «burócratas» de Bruselas de arruinar «la industria europea y a sus familias».
La sombra del espionaje y la respuesta de Abascal
Las jornadas de Budapest se desarrollaron bajo la presión de una investigación publicada el mismo sábado 21 de marzo por el diario estadounidense The Washington Post, que reveló que el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, habría transmitido de manera sistemática a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, el contenido de reuniones confidenciales celebradas en el seno del Consejo de la Unión Europea (UE). Según esa investigación, las filtraciones afectaron a deliberaciones sobre ayuda militar a Ucrania y sobre los sucesivos paquetes de sanciones contra Rusia. La Comisión Europea exigió explicaciones a Budapest en los días posteriores.
Abascal descartó la credibilidad de esas informaciones y las calificó en la CPAC de «confabulación» orquestada por los «burócratas de Bruselas» y la izquierda internacional. En la misma línea, Geert Wilders contrapuso a Orbán con los «no elegidos burócratas» de las instituciones europeas y lo presentó como un líder que «sabe que su primer deber es servir a su pueblo». Marine Le Pen afirmó que «Hungría se ha convertido en un símbolo del orgullo europeo y de la soberanía», mientras que Matteo Salvini centró su intervención en la inmigración y la identidad, describiendo las elecciones húngaras como una pugna por «el mantenimiento de una identidad cristiana milenaria».
El vínculo financiero entre Budapest y Vox
La presencia de Abascal en Budapest no solo tiene una dimensión ideológica. Una investigación periodística publicada conjuntamente por infoLibre y la organización holandesa Follow the Money bajo el título Money to the far-right («Dinero a la ultraderecha») reveló que un banco húngaro con participación estatal —el Gobierno de Orbán controla un 20,01% de su capital— concedió a Vox un préstamo millonario para sufragar las campañas de las elecciones generales de 2023 y de las elecciones europeas de 2024. El vínculo financiero añade una dimensión material a la relación entre el partido español y el ejecutivo húngaro que va más allá del alineamiento ideológico declarado en los foros internacionales.
Orbán lleva años utilizando las instituciones europeas como adversario electoral de referencia. Antes del inicio de la guerra en Ucrania, su discurso se centró en la política migratoria comunitaria y en la protección del estado de derecho exigida por Bruselas. Desde la invasión rusa de febrero de 2022, el conflicto se convirtió en el eje principal de su narrativa. En las semanas previas al 12 de abril, Orbán ha bloqueado además dos medidas de calado en el Consejo de la UE: la ratificación de un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania y la aprobación del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, maniobras que le permiten reivindicarse simultáneamente como paladín de la soberanía nacional y como líder con capacidad para condicionar la política exterior europea.
La cita de Budapest representa también un momento de reafirmación interna para Patriotas por Europa, el grupo fundado en 2024 y que agrupa actualmente a fuerzas de nueve países de la UE. Abascal lideró su traslado desde los Conservadores y Reformistas Europeos (CRE) de la italiana Giorgia Meloni para integrarse en esta nueva formación, más próxima a Orbán. La primera asamblea de envergadura del grupo, celebrada en la capital húngara en vísperas de elecciones clave, envía una señal de cohesión hacia el exterior en un momento en que el espacio ultraderechista europeo atraviesa, en algunos países, episodios de tensión interna.