Rusia ha llamado este lunes a una solución “política y diplomática” a la escalada en Oriente Medio, en reacción al ultimátum lanzado por el presidente estadounidense, Donald Trump, a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que la situación ha alcanzado un nivel de tensión “catastrófico” y subrayó que solo una vía negociada puede evitar una mayor desestabilización regional.
“El único camino posible es una solución política y diplomática”, declaró Peskov ante la prensa, alertando del riesgo de una escalada fuera de control si se mantiene la dinámica actual.
El posicionamiento ruso llega después de que Trump diera a Teherán un plazo de 48 horas para reabrir el estratégico estrecho, cerrado de facto desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero. Washington ha amenazado con atacar infraestructuras energéticas iraníes si no se cumple la exigencia.
Irán respondió elevando el tono, con la advertencia de un “cierre total” del estrecho de Ormuz y posibles represalias contra instalaciones energéticas en la región.
Moscú, por su parte, ha mostrado especial preocupación por la seguridad de las instalaciones nucleares iraníes, en particular la central de Bushehr, construida con participación rusa y recientemente alcanzada por un proyectil sin causar daños.
“El riesgo de seguridad es extremadamente elevado”, insistió Peskov, advirtiendo de las consecuencias potencialmente irreversibles de ataques contra infraestructuras nucleares.
Más allá de las declaraciones, la posición rusa refleja un intento de frenar la escalada y de reposicionarse como actor diplomático en un conflicto que amenaza con desbordar el marco regional.