Los mercados mundiales arrancaron la semana bajo tensión. El petróleo subió y las bolsas asiáticas se desplomaron este lunes, en reacción directa al ultimátum lanzado por el presidente estadounidense, Donald Trump, a Irán, en un nuevo episodio de escalada en Oriente Medio.
El barril de West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 1,66% hasta los 99,86 dólares, mientras que el Brent del mar del Norte, referencia global, subió un 0,7% hasta los 112,98 dólares. Más que una subida técnica, el movimiento refleja el temor a una disrupción en uno de los puntos neurálgicos del suministro energético mundial.
En paralelo, las bolsas asiáticas registraron caídas generalizadas. Tokio cedió un 3,47% y Seúl se desplomó un 6,5%, especialmente expuesta por su dependencia de las importaciones energéticas. Hong Kong y Shanghái también cerraron con pérdidas superiores al 3%, mientras que Sídney limitó su retroceso al 0,7%.
La tensión se trasladó igualmente al mercado de divisas. El won surcoreano cayó a su nivel más bajo frente al dólar desde 2009, superando los 1.510 wones por dólar, señal clara de nerviosismo financiero.
Europa abrió en la misma línea, con descensos en las principales plazas: París (-1,44%), Londres (-1,46%), Milán (-1,76%) y Fráncfort (-1,89%).
El detonante es político. Durante el fin de semana, Trump lanzó un ultimátum de 48 horas a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio mundial de hidrocarburos. La amenaza fue explícita: atacar infraestructuras energéticas iraníes si no se cumple la exigencia.
La respuesta iraní no se hizo esperar. Teherán advirtió que cerrará completamente el estrecho si Washington ejecuta su amenaza, elevando el riesgo de bloqueo en una de las principales arterias energéticas del planeta.
Más allá de las cifras, el mensaje es claro: los mercados no reaccionan solo a la guerra, sino a la incertidumbre sobre su extensión. Y en este pulso, el petróleo vuelve a ser el termómetro más sensible de la geopolítica global.