Netanyahu estrecha lazos con Vox y la ultraderecha europea en plena guerra con Irán

21 mars 2026 - 18:56

El primer ministro israelí ha intensificado sus contactos con los partidos de extrema derecha europeos desde el inicio de las operaciones militares contra Irán, en una dinámica que tiene efectos directos sobre la política española. Vox, cuyo líder mantiene vínculos documentados con el Gobierno de Israel desde 2023, anunció esta semana su voto en contra del decreto ley de medidas económicas aprobado por el Ejecutivo, en una posición que los analistas sitúan en la intersección entre la estrategia de Netanyahu y la oposición doméstica al Gobierno de Pedro Sánchez.

El conflicto en Oriente Medio ha reactivado una red de afinidades políticas entre el Gobierno israelí y la derecha populista europea que venía construyéndose desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Netanyahu ha calificado a Abascal y a sus socios en la familia de partidos Patriots for Europe —la formación que integra a los principales partidos ultranacionalistas del continente— de «aliados y compañeros de armas, sino hermanos y hermanas en la lucha decisiva por el futuro del mundo». La declaración, realizada durante la visita de una delegación de Patriots a Jerusalén en enero de este año, resume la orientación de una alianza política que tiene consecuencias concretas en el debate parlamentario español.

Vox anticipó el lunes su voto negativo al decreto ley del Gobierno antes incluso de conocer el contenido definitivo de las medidas. Abascal justificó la posición de su partido con un argumento de confrontación directa: «Nosotros no vamos a colaborar con la mafia de Pedro Sánchez». La decisión contrasta con la postura del Partido Popular (PP), cuyo presidente, Alberto Núñez Feijóo, ha comenzado a diferenciarse de los planteamientos de Vox sobre el conflicto al afirmar que «la mayoría de los españoles no queremos la guerra». Vox, en cambio, se ha alineado abiertamente con la lectura geopolítica de Netanyahu y Trump, y ha rechazado participar en las consultas convocadas por el ministro de Justicia, Félix Bolaños, para escuchar las propuestas de la oposición antes de que el Ejecutivo presentara el decreto.

Vox, entre Netanyahu y Trump, frente al decreto del Gobierno

La alineación de Vox con el Gobierno israelí no es nueva ni circunstancial. En marzo de 2025, el partido condicionó su apoyo a los Presupuestos de la Comunidad Valenciana a que se suprimiera la subvención de 600.000 euros anuales que la administración concedía a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA, por sus siglas en inglés). En abril de 2024, el diputado ultraderechista Carlos Flores exigió en el pleno del Congreso que España suspendiera la entrega de fondos a ese organismo, que atiende a casi seis millones de refugiados palestinos en Oriente Próximo. Netanyahu ha hecho de la campaña contra la UNRWA uno de los ejes de su estrategia diplomática internacional.

El líder de Vox visitó Israel en diciembre de 2023, apenas dos meses después del ataque de Hamás, y regresó a Jerusalén en mayo de 2024, en un viaje en el que prometió al primer ministro israelí que revertiría el reconocimiento del Estado palestino si Vox llegaba al Gobierno. En su mensaje durante ese encuentro, Abascal describió la defensa del mundo libre como una causa «amenazada por el islamismo en alianza con la izquierda» y cargó contra la Corte Penal Internacional (CPI), que había dictado una orden de arresto contra Netanyahu y contra los líderes de Hamás. La beligerancia de Vox en estos asuntos ha sido respaldada por ACOM —Acción y Comunicación Oriente Medio—, un grupo de presión que promueve en España los intereses del ultranacionalismo israelí.

El vínculo con Patriots y la cumbre de Madrid

La conexión institucional entre Vox y el entorno de Netanyahu se consolidó en febrero del año pasado, cuando el partido de Abascal fue admitido como socio observador de Patriots en una cumbre celebrada en Madrid. A ese encuentro asistieron dos eurodiputados de Vox, Jorge Buxadé y Hermann Tertsch, y Netanyahu se sumó mediante videoconferencia a la segunda conferencia de combate al antisemitismo, que coincidió con el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La elección de esa fecha para celebrar el acto generó polémica en varios países europeos.

Patriots for Europe es el grupo parlamentario con mayor representación en el Parlamento Europeo tras los partidos del arco tradicional. Lo integran, entre otros, el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen en Francia, el Fidesz de Viktor Orbán en Hungría y el ANO de Robert Fico en Eslovaquia. El grupo ultraderechista de Giorgia Meloni en Italia, los Conservadores y Reformistas Europeos (CRE), mantiene una posición diferenciada respecto a Netanyahu y una relación más ambigua con el conflicto en Gaza, lo que refleja las tensiones internas de la derecha radical europea en torno a la política exterior israelí.

La batalla por la UNRWA y el peso de Vox en la agenda israelí

Uno de los nexos más documentados entre Vox y el Gobierno israelí es el empresario David Hatchwell, presidente de la Fundación Hispanojudía y donante de la campaña electoral de Netanyahu en 2014. Hatchwell publicó en 2019 un artículo en el que defendía a Vox de las críticas de periodistas e intelectuales judíos que consideraban al partido de Abascal como una formación de extrema derecha. El exvicepresidente de la Junta de Castilla y León elegido por Vox, Juan García-Gallardo, se ha distanciado en los últimos meses de la dirección del partido y ha criticado públicamente su posicionamiento en torno al conflicto.

La convergencia entre Vox y Netanyahu tiene un terreno de encuentro privilegiado en la cuestión de la UNRWA. Israel lleva meses presionando a sus aliados europeos para que suspendan la financiación del organismo, al que acusa de haber infiltrado entre su personal a militantes de Hamás. España, que reconoció al Estado palestino en mayo de 2024, ha mantenido su apoyo financiero a la agencia onusiana en un marco de creciente tensión con el Gobierno israelí. Vox, al convertirse en portavoz parlamentario de esas demandas, ocupa una posición singular en el mapa político europeo: la de un partido que actúa como interlocutor doméstico de una agenda diseñada en Jerusalén.

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