Sánchez da por zanjada la crisis con Merz

19 mars 2026 - 23:50

Pedro Sánchez dio por zanjado este jueves el conflicto diplomático con el canciller alemán Friedrich Merz a su llegada al Consejo Europeo de Bruselas, donde agradeció que este hubiera trasladado a Donald Trump, en una reunión privada, la solidaridad de Europa con España ante las amenazas de bloqueo comercial. El episodio, desencadenado a principios de marzo, ha revelado las tensiones internas de la Unión Europea frente a la presión de Washington.

Pedro Sánchez llegó este jueves a Bruselas con la crisis abierta con Berlín en vías de resolución. A su entrada al Consejo Europeo, el presidente del Gobierno español declaró ante los medios que España y Alemania mantienen «la mejor de las relaciones» y agradeció expresamente al canciller Friedrich Merz que, en su reunión privada con Donald Trump, hubiera explicado al presidente estadounidense «la solidaridad de Europa y por supuesto también de Alemania para con España ante una amenaza de coerción». En las imágenes del inicio de la cumbre, ambos líderes fueron vistos manteniendo una conversación distendida, señal visible del deshielo entre las dos capitales tras dos semanas de tensión diplomática.

El origen del conflicto se remonta al 3 de marzo, cuando Trump recibió a Merz en la Casa Blanca tras el estallido de la guerra contra Irán. Durante la comparecencia conjunta, el mandatario estadounidense arremetió contra España, a la que calificó de aliado «terrible», y amenazó con cortar las relaciones comerciales con Madrid. Los motivos esgrimidos fueron dos: la negativa del Gobierno español a autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón para las operaciones militares contra Irán, y el rechazo de Sánchez a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, cifra que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha reclamado a sus miembros. Merz, presente en la sala, no respondió públicamente a las críticas ni salió en defensa de su socio europeo.

El silencio de Berlín ante las amenazas de Washington

La escena generó una reacción inmediata en Madrid. El Gobierno español interpretó el silencio del canciller alemán como una quiebra de la solidaridad comunitaria, especialmente en un momento en que la UE se esfuerza por presentar un frente unido ante la presión comercial y política de la Administración Trump. Merz intentó aclarar su posición en declaraciones a la prensa alemana a su regreso de Washington: «Le dije que España es parte de la Unión Europea y que como tal, cuando negociamos un acuerdo sobre aranceles con los Estados Unidos, lo hacemos juntos o no lo hacemos». El canciller aseguró también haber intentado contactar con Sánchez en varias ocasiones, aunque las llamadas no llegaron a su destinatario, ya que el presidente español cambia periódicamente su número de teléfono por razones de seguridad.

La postura de Merz fue, en cualquier caso, más matizada que su silencio público sugería. Además de defender en privado la posición española ante Trump, el canciller criticó durante la misma rueda de prensa la negativa de Sánchez a incrementar el presupuesto de defensa, al afirmar que Alemania estaba «intentando convencerle de que esto forma parte de nuestra seguridad común». Esa combinación de defensa discreta y crítica explícita al socio fue la que encendió el malestar en Madrid y alimentó la percepción de un Berlín que antepone sus propios cálculos estratégicos a la cohesión del bloque.

La respuesta de Madrid y el reproche de Albares

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue el primero en articular la respuesta española. Llamó por teléfono a su homólogo alemán, Johann Wadepuhl, para trasladarle la sorpresa del Gobierno ante lo ocurrido y reclamar el estándar de solidaridad que Madrid considera consustancial a la pertenencia a la UE. «Cuando uno comparte con un país una moneda, una política comercial común, un mercado común, pues espera la misma solidaridad», afirmó Albares en una entrevista en Televisión Española (TVE). El ministro fue más lejos al evocar a los predecesores de Merz: «No me imagino a la canciller Merkel o al canciller Scholz con unas declaraciones de ese tipo. Era otro espíritu europeísta».

La solidaridad llegó de otras capitales. El presidente francés Emmanuel Macron telefoneó a Sánchez para expresarle «la solidaridad europea de Francia en respuesta a las recientes amenazas de coacción económica», según informaron fuentes del Palacio del Elíseo. También el presidente del Consejo Europeo, António Costa, trasladó al líder español la «plena solidaridad» de la institución comunitaria. Las llamadas contrastaban con el silencio inicial de Berlín y reforzaban la narrativa del Gobierno español, que desde el inicio del episodio ha apelado al principio de que la política comercial es competencia exclusiva de la UE y no de los Gobiernos nacionales, lo que hace jurídicamente inviable cualquier represalia bilateral de Washington sobre Madrid.

La cohesión europea en el banquillo

Más allá del episodio bilateral, el incidente ha puesto sobre la mesa una pregunta de fondo sobre el funcionamiento de la UE: hasta qué punto el bloque es capaz de actuar con unidad cuando uno de sus miembros es objeto de presión externa. El instituto británico Chatham House advirtió en un análisis publicado tras el incidente que la Comisión Europea debería activar el llamado Instrumento Anticoerción —el mecanismo apodado «bazuca comercial»— ante cualquier amenaza de represalia económica contra un Estado miembro, con independencia del origen político de la tensión. El instituto señaló también que la postura española, aunque pueda leerse como un gesto de política interna, es «lógica y coherente» con la línea que Sánchez ha mantenido en otros conflictos internacionales.

Sánchez, por su parte, mantuvo este jueves su caracterización de la guerra contra Irán como «ilegal» y carente de justificación, al tiempo que daba por cerrada la polémica con Merz y también con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con quien también había tenido diferencias en los días previos. El presidente valoró que Von der Leyen hubiera matizado su discurso tras las críticas de varios líderes europeos, reafirmando la defensa del orden internacional y del derecho internacional. El Consejo Europeo de este jueves, con la guerra en Irán y las relaciones transatlánticas como telón de fondo, se convierte así en el primer escenario en que los líderes del bloque deberán demostrar si la solidaridad que proclaman en privado se traduce también en una posición común.

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