Felipe VI reconoce «abusos» en la conquista de América y pide estudiarlos «en su justo contexto»

16 mars 2026 - 19:27

El rey español afirmó que durante la conquista española de América hubo «mucho abuso» y que determinados hechos de ese periodo, valorados con los criterios actuales, «obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos». Las declaraciones, pronunciadas durante una visita no oficial a una exposición sobre el México indígena y difundidas por la propia Casa Real, constituyen el reconocimiento más directo realizado hasta ahora por la Corona española sobre los excesos del proceso de colonización y han generado una respuesta positiva inmediata de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

Felipe VI visitó este lunes el Museo Arqueológico Nacional (MAN) de Madrid para recorrer la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura del Gobierno mexicano, con la colaboración del Instituto Cervantes y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). La visita no figuraba en la agenda pública del jefe del Estado y se realizó en compañía del embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel; el director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Antón Leis; el catedrático de Antropología de la Universidad Complutense, Andrés Ciudad; y la directora del museo, Isabel Izquierdo.

Durante el recorrido, el monarca se detuvo a conversar con el embajador y realizó declaraciones que la propia Casa Real difundió en sus redes sociales. «Los propios Reyes Católicos, la Reina Isabel, con sus directrices, las Leyes de Indias, todo el proceso legislativo, hay un afán de protección que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso», señaló Felipe VI, que añadió que cuando se conocen determinados hechos históricos con los valores de hoy «obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos». El monarca precisó, no obstante, que es necesario abordar ese pasado «en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso».

Una visita cultural con peso diplomático

El acto, presentado formalmente como una visita cultural, adquirió de inmediato una dimensión política de primer orden. La exposición sobre la que Felipe VI se pronunció forma parte de un programa bilateral puesto en marcha en noviembre de 2025 por España y México con el objetivo declarado de reforzar los lazos entre ambos países a través del reconocimiento de las culturas originarias. La muestra reúne cerca de 250 piezas del México prehispánico, varias de ellas nunca exhibidas fuera del país, e incluye objetos tan significativos como la pareja de guerreros de Tehuacán, una sacerdotisa de Palenque y un portaincensario maya.

El monarca insistió en la importancia de que la juventud a ambos lados del Atlántico conozca «el peso del conocimiento antiguo para apreciarse a sí misma». Describió la cultura mestiza nacida del encuentro entre los pueblos indígenas y los colonizadores españoles como «lo que nos define hoy» y subrayó que la exposición demuestra cómo las civilizaciones atraviesan «momentos de lucha, de conflicto y de controversia». Que fuera la propia Casa Real quien distribuyera las imágenes de la conversación con el embajador mexicano convierte la declaración en un gesto calculado, no en una indiscreción, a juicio de los analistas consultados por medios nacionales.

La reacción de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, fue rápida y positiva. En sus redes sociales, Sheinbaum calificó las palabras del Rey como «un gesto significativo» y destacó que era la primera vez que una autoridad española reconocía de forma tan explícita las injusticias cometidas durante la conquista. «El perdón engrandece a los pueblos, no es humillante. Al contrario. Reconocer la historia y los agravios forma parte de ella», señaló la presidenta mexicana, en declaraciones recogidas por medios de ambos países.

Siete años de tensión entre Madrid y México

Las palabras de Felipe VI llegan tras un largo período de frialdad diplomática entre España y México cuyo origen se remonta a 2019, cuando el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) envió una carta al monarca solicitando que la Corona española pidiera perdón formal por los abusos cometidos durante la conquista de América. La Casa Real, en línea con la posición del Gobierno de Pedro Sánchez, no respondió públicamente a la misiva. El silencio fue interpretado en México como un desaire y marcó el inicio de un enfriamiento bilateral que se prolongó durante años.

La tensión alcanzó uno de sus momentos más visibles cuando la presidenta Sheinbaum, al asumir el cargo en octubre de 2024, decidió no invitar a Felipe VI a su toma de posesión. El Gobierno español respondió no enviando a ningún representante oficial a la ceremonia, una circunstancia sin precedentes en las relaciones entre ambos países. La situación había tenido ya un episodio de escalada en 2022, cuando López Obrador acusó a grandes empresas españolas de haber mantenido «promiscuidad económico-política» con gobiernos anteriores, lo que generó un enfrentamiento diplomático de varios meses.

El primer gesto de distensión llegó a finales de 2025, cuando el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, admitió que en la historia compartida entre ambas naciones «ha habido dolor e injusticia» hacia los pueblos originarios mexicanos y que es «justo reconocerlo y lamentarlo». Sheinbaum valoró entonces ese paso, pero insistió en que el conflicto tenía una dimensión simbólica específicamente vinculada a la figura del Rey, a quien López Obrador había dirigido directamente su petición. Las declaraciones de este lunes cierran, al menos parcialmente, ese flanco.

Deshielo en marcha, pero sin disculpa formal

Los analistas coinciden en señalar que las palabras de Felipe VI representan un avance cualitativo en la relación bilateral, pero advierten de que no constituyen una disculpa oficial ni un acto protocolario de perdón. Las declaraciones se produjeron en el marco de una visita cultural informal, no en un acto de Estado, y no incluyen ninguna fórmula explícita de petición de perdón. Desde México, el Gobierno de Sheinbaum reconoció el gesto pero no lo equiparó a la respuesta pendiente a la carta de 2019, que continúa técnicamente sin contestar.

Las reacciones en España reflejaron la sensibilidad política del asunto. El eurodiputado de Vox Hermann Tertsch criticó de forma contundente la postura del monarca. «Estamos estupefactos. Somos muchos los que no entendemos su adhesión a las tesis de quienes solo buscan daño y desprecio para la historia de España y el presente de los españoles», escribió en la red social X. La crítica desde la derecha radical sitúa a Felipe VI en una posición incómoda en el tablero político doméstico, precisamente en una semana en la que el Partido Popular (PP) y Vox negocian los términos del gobierno de Castilla y León.

Para el Gobierno de Sánchez, las declaraciones del Rey son coherentes con la estrategia de acercamiento a México que viene impulsando desde el segundo semestre de 2025. La visita conjunta de los reyes al pabellón mexicano en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) en enero de 2026, valorada entonces por Sheinbaum como «un símbolo», y el programa cultural bilateral en marcha dibujan un proceso de normalización gradual que las palabras del lunes en el MAN consolidan sin clausurar. El reconocimiento de los abusos históricos de la conquista abre una nueva fase en la relación, pero también deja en pie la pregunta pendiente: cuándo y cómo llegará la respuesta formal a la carta que López Obrador envió hace siete años.

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