La UE busca cómo reabrir el estrecho de Ormuz mientras evita implicarse militarmente

16 mars 2026 - 12:38

Bruselas. La Unión Europea intenta encontrar una fórmula para mantener abierto el estratégico estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán tras los ataques estadounidenses en la región, pero sin comprometerse a una escalada militar ni a enviar más buques de guerra.

El debate tuvo lugar este lunes en Bruselas durante la reunión de ministros de Exteriores de la UE, donde varios responsables insistieron en la necesidad de evitar que la crisis derive en una nueva espiral de precios energéticos. La prioridad, coincidieron, es contener el impacto sobre los mercados internacionales y buscar una salida diplomática al conflicto.

Un paso estratégico para el petróleo mundial

El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta: por sus aguas transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel global. Su cierre, decidido por Irán tras la escalada militar con Estados Unidos e Israel, ha sacudido los mercados energéticos y disparado las alarmas en Europa y Asia.

Ante esta situación, los ministros europeos analizan la posibilidad de adaptar el mandato de la misión naval europea Aspides, actualmente una operación de carácter defensivo destinada a proteger la navegación comercial en el mar Rojo y el golfo Pérsico.

Sin embargo, varios países se muestran reticentes a ampliar su alcance o a enviar nuevos barcos a la región.

Europa apuesta por la vía diplomática

La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, explicó que algunos Estados miembros están dispuestos a contribuir a garantizar la navegación en Ormuz, ya sea a través de la misión Aspides o mediante una eventual coalición internacional, aunque subrayó que la OTAN no es el marco adecuado para esa tarea.

Sus declaraciones llegan después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera que la Alianza Atlántica afrontaría «un futuro muy malo» si los aliados no colaboran para garantizar el tránsito marítimo por ese enclave estratégico.

Varios ministros europeos respondieron con cautela. La jefa de la diplomacia rumana, Oana-Silvia Toiu, recordó que la OTAN es ante todo una alianza defensiva y que cualquier iniciativa debe centrarse en ese principio.

El ministro polaco Radoslaw Sikorski añadió que algunos países ya han rechazado el llamamiento de Washington y recordó que la Alianza dispone de procedimientos internos para debatir este tipo de decisiones, aunque aún no se han activado.

España rechaza una solución militar

Uno de los posicionamientos más claros fue el del ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, quien advirtió que «la solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad ni prosperidad económica».

Desde Berlín, el ministro alemán Johann Wadephul señaló que los efectos de la crisis energética ya se sienten en los mercados europeos y que la única salida duradera pasa por una negociación regional que incluya a Irán y a los países vecinos.

Alemania ya había adelantado que no participará en una eventual misión para asegurar el estrecho.

Riesgo de crisis energética y alimentaria

La UE también analiza las consecuencias económicas globales del bloqueo. La propia Kallas indicó que el cierre de Ormuz no solo amenaza el suministro de petróleo hacia Asia, sino también el comercio de fertilizantes.

Si la escasez de fertilizantes se prolonga, advirtió, podría derivar el próximo año en una crisis alimentaria que afectaría especialmente a África.

La ministra austríaca de Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, señaló además que la reciente liberación de reservas estratégicas de petróleo anunciada por la Agencia Internacional de la Energía apenas ha logrado aliviar la presión sobre los mercados.

«Lo que vivimos en 2022 podría parecer pequeño comparado con la crisis energética que podría desencadenarse ahora», advirtió.

Europa intenta ganar tiempo

En este contexto, varios países europeos insisten en que la prioridad debe ser poner fin a las hostilidades en Oriente Próximo y abrir una vía diplomática que permita restablecer la navegación en Ormuz sin una nueva escalada militar.

Mientras tanto, el bloqueo del estrecho continúa tensando los mercados energéticos y amenaza con desencadenar una crisis económica de alcance global

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