La ministra de Defensa fijó la posición irrenunciable del Gobierno ante el conflicto en Irán: España no autorizará el uso de las bases de Rota y Morón mientras la intervención militar carezca de amparo internacional. En paralelo, cargó contra Trump por su «desprecio» hacia España y denunció que el Partido Popular difundió un vídeo manipulado para atribuirle declaraciones que nunca realizó, en un episodio que acumuló cerca de 200.000 visualizaciones sin que el partido retirara el mensaje.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, compareció ante el foro Barcelona Tribuna —impulsado por la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País, la Asociación Española de Directivos y La Vanguardia— con una doble agenda. La primera, reafirmar la doctrina del Gobierno español ante el conflicto desatado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. La segunda, responder a la deriva del debate político interior, marcada en los días previos por la difusión de un vídeo manipulado en el que el Partido Popular (PP) le atribuía falsamente haber expresado su apoyo al presidente estadounidense, Donald Trump. El resultado fue una intervención densa, cargada de referencias geopolíticas pero también de alusiones directas a la situación doméstica.
Robles optó por enmarcar su discurso en lo que calificó de perspectiva «realista». Admitió abiertamente que la incertidumbre sobre el alcance, la duración y las consecuencias del conflicto no afecta solo a los ciudadanos: «Es un momento muy complicado y difícil. No me atrevería a decir lo que puede pasar», afirmó. Esa humildad pronóstica, inusual en el lenguaje ministerial, fue deliberada: Robles quiso subrayar que el mundo «entero está convulso desde lo más grande hasta lo más cotidiano», y que esa convulsión justifica tanto la cautela del Gobierno como su negativa a seguir la senda marcada por Washington.
Sin amparo internacional, sin uso de las bases
El núcleo de la intervención de Robles fue la reiteración, sin fisuras, de la posición española sobre las instalaciones militares de Rota, en Cádiz, y Morón de la Frontera, en Sevilla. Ambas bases albergan tropas y material estadounidense en virtud de acuerdos bilaterales de defensa, y Trump había sugerido que podría utilizarlas con independencia de la autorización española. La ministra fue tajante: «España no ha autorizado ni va a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón en el contexto actual de actuaciones internacionales que no tienen el amparo internacional».
El argumento de fondo es jurídico. Robles insistió en que «si no hay un respeto al derecho internacional, si no hay cobertura de la carta de Naciones Unidas, de los valores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea (UE), no se puede intervenir en conflictos sin vulnerar las mínimas normas de convivencia». Esta posición no implica, subrayó, neutralidad ante el régimen iraní: Robles reconoció el rechazo del Gobierno a los ayatolás y la represión que ejercen sobre la ciudadanía iraní. Lo que rechaza no es el objetivo sino el método, al carecer la operación de la cobertura multilateral que España exige para cualquier participación.
Europa debe construir su propio liderazgo
Más allá de la coyuntura iraní, Robles aprovechó el foro barcelonés para desarrollar una visión de más largo alcance sobre el papel de Europa en el nuevo orden internacional. Su propuesta central fue que el continente construya un «liderazgo potente» y hable «sin complejos» por la seguridad y la prevención de la paz. La ministra identificó la «unidad» como el valor clave de ese proyecto, aunque admitió que su consecución enfrenta tres obstáculos de difícil resolución: la «reafirmación de los nacionalismos», las dinámicas políticas internas de los Estados miembros y la unanimidad que se requiere en las decisiones del club comunitario.
En ese contexto, Robles señaló como «desiderátum» la construcción de un ejército europeo, pero reconoció que en el horizonte inmediato ese objetivo resulta inviable porque «Francia y Alemania no cederán su autonomía militar». Tampoco pronosticó un liderazgo europeo claro a corto plazo, en parte por el crecimiento de la extrema derecha en varios países, que «hace que muchos Estados estén con el espejo puesto en su situación interna y no en la visión internacional». La crítica implícita a formaciones como el PP y Vox en España fue explicitada al final de su intervención: «Es tentador ir contra el gobierno correspondiente, pero no todo vale. Hay políticas como la seguridad y la defensa que exigen una visión de Estado».
El bulo del PP y sus 200.000 visualizaciones
La jornada estuvo, sin embargo, marcada también por un episodio de desinformación de primera magnitud. El PP difundió a través de su cuenta oficial en la red social X —con cerca de 850.000 seguidores— un vídeo en el que se afirmaba que Robles le había dicho al embajador estadounidense en España, Benjamin León, que estaba «con Trump» durante un encuentro celebrado en la sede del Ministerio. El partido acompañó el vídeo con un mensaje dirigido a los socios parlamentarios del Ejecutivo: «Dice (una parte del) Gobierno que está con Trump, ¿cómo lo veis desde ese lado del muro?».
Una escucha atenta del audio revela, sin embargo, que lo que Robles decía en ese momento era «estoy cómoda», en referencia a la temperatura del despacho. Instantes antes, la ministra había comentado que iba a apagar la calefacción porque era friolera; el embajador preguntó si estaba cómoda y ella respondió: «No, no, yo estoy cómoda. Lo que pasa es que aquí a veces la gente…». La frase fue descontextualizada y subtitulada de forma errónea para hacer creer que contenía una declaración política. Robles se mostró visiblemente molesta y aseguró que a los colaboradores de Feijóo debería «darles vergüenza el tipo de política que están haciendo». En la tarde del mismo día, pese al desmentido público y a que el bulo había sido recogido por varios medios de comunicación, el PP no había retirado el mensaje, que acumulaba casi 200.000 visualizaciones.