Von der Leyen rectifica en el Parlamento Europeo y Sánchez se alinea con Costa

11 mars 2026 - 22:30

La presidenta de la Comisión Europea ha corregido ante la Eurocámara las declaraciones que realizó el lunes, cuando afirmó que la UE no podía seguir siendo «la guardiana del antiguo orden mundial». Bajo la presión de los grupos progresistas, Von der Leyen ha reafirmado el compromiso europeo con el derecho internacional. El presidente del Gobierno español ha expresado su acuerdo con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, cuyo discurso considera más cercano a los valores que debe defender Europa.

El episodio ha evidenciado en 48 horas la profundidad de la fractura que la guerra en Oriente Próximo ha abierto en el seno de las instituciones europeas. El lunes, Von der Leyen aseguró ante embajadores de la UE que el bloque comunitario no podía ya «confiar únicamente» en un orden mundial basado en normas y sentenció que «Europa ya no puede ser la guardiana de un mundo que ya ha pasado y no volverá». Las palabras, interpretadas por amplios sectores como un aval implícito a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, desencadenaron una ola de críticas que obligaron a la dirigente alemana a salir al paso este miércoles con un discurso de corrección ante el pleno del Parlamento Europeo.

La rectificación no fue total. Von der Leyen reiteró que Europa no debería «derramar una lágrima» por el régimen iraní y mantuvo que el continente debe ver el mundo «tal como es». Sin embargo, incorporó un reconocimiento explícito que no había pronunciado el lunes: «Nuestro compromiso con la búsqueda de la paz, con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y con el derecho internacional es hoy central». La Eurocámara recibió sus palabras con escepticismo. Iratxe García, presidenta del grupo del Partido Socialista Europeo (PSE), fue directa: «El problema no es si el orden mundial es viejo o nuevo. El problema es quién permite que se viole».

El giro ante la Eurocámara

García acusó a Von der Leyen de confundir la crítica legítima al régimen iraní con el silencio ante la muerte de civiles, al señalar que «una cosa es no llorar por el régimen de los ayatolás» y otra «guardar silencio ante la muerte de inocentes». La portavoz del PSE también dirigió sus críticas al Partido Popular Europeo (PPE), al que recriminó haberse opuesto a celebrar un debate parlamentario sobre las amenazas comerciales del presidente estadounidense Donald Trump a España, acusando al grupo de haberse puesto «del lado de la extrema derecha». El portavoz de La Izquierda, Marc Botenga, fue aún más explícito al advertir que, si se acepta que las grandes potencias puedan actuar militarmente fuera de la ley, «el derecho internacional deja de existir y volvemos a la ley de la jungla».

La presión no es solo parlamentaria. Dentro de la propia Comisión Europea, el discurso del lunes generó malestar. La vicepresidenta ejecutiva y comisaria de Competitividad, Teresa Ribera, consideró que Von der Leyen quizás no se había «expresado de la manera más adecuada» y subrayó que «defender la legislación internacional es un elemento nuclear del proyecto y la seguridad europeas». La alta representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, adoptó un tono intermedio: reivindicó el derecho internacional pero evitó señalar directamente a Washington, a diferencia del presidente del Consejo Europeo, que sí lo hizo.

Sánchez, más cómodo con Costa

Fue precisamente la intervención de Costa, el martes, la que marcó el punto de inflexión en el debate europeo. El expresidente de Portugal salió al paso de la presidenta de la Comisión con un mensaje sin ambigüedades: «Debemos defender el orden internacional basado en normas. Las violaciones del derecho internacional no deben aceptarse». Costa fue además el primer dirigente de una institución europea en señalar explícitamente a la administración Trump, recordando al presidente estadounidense que las reglas internacionales se aplican también en Irán, en Groenlandia, en América Latina y en Gaza. Una referencia directa a las amenazas de Washington sobre la isla ártica danesa y a los ataques del Pentágono en Venezuela.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no ocultó su preferencia. En una entrevista concedida a elDiario.es, el jefe del Ejecutivo reconoció que se sentía «más cómodo» con el discurso de Costa que con el de Von der Leyen, y señaló que había mantenido contacto con el presidente del Consejo Europeo el martes. Sánchez defendió que los valores de Europa «no deberían cambiar» aunque el mundo lo haga y advirtió que «el mundo de ayer es el mundo sin reglas», recordando que el «desorden internacional» condujo al continente a «dos guerras mundiales». El presidente también rescató su propuesta de eliminar el derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, institución en la que señaló que Estados Unidos y Rusia están «trayendo inestabilidad al mundo».

La amenaza socialista en Bruselas

El temor a una rebelión parlamentaria contra el actual Ejecutivo comunitario se instaló este miércoles en la Comisión Europea con una rapidez que revela la fragilidad de la denominada «mayoría Von der Leyen». Esa mayoría, que sustentó la reelección de la presidenta alemana en julio de 2024 con el apoyo de socialdemócratas y liberales junto al PPE, mostró sus primeras grietas visibles. Eurodiputados socialistas abrieron de forma tímida la puerta a valorar una moción de censura, sin llegar a concretar ningún paso formal, pero la sola mención del instrumento en corrillos parlamentarios reflejó el alcance del daño político.

El episodio pone de manifiesto que la guerra de Irán no solo divide a los estados miembros, sino que está reconfigurando el mapa de alianzas dentro de las propias instituciones europeas. La línea de fractura no responde a la tradicional división norte-sur ni a la de grandes economías frente a periféricas, sino a una cuestión de fondo: hasta qué punto la UE está dispuesta a relativizar el multilateralismo y el derecho internacional en nombre del pragmatismo geopolítico. La corrección de Von der Leyen no ha cerrado ese debate; en todo caso, lo ha abierto con más fuerza.

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