El Partido Popular presentó en las Cortes un paquete fiscal para paliar el impacto económico de la guerra en Irán. La iniciativa incluye una rebaja del IVA de la energía al 10%, una deflactación del IRPF y la duplicación de las deducciones por hijo a cargo. Una familia de clase media con dos hijos ahorraría unos 900 euros al año, según cálculos de los populares.
El líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, presentó presentado un paquete de medidas fiscales diseñado para hacer frente al encarecimiento de la energía, el combustible y los productos de consumo provocado por la guerra de Irán. Las propuestas, elaboradas por el secretario de Estado de Economía Alberto Nadal, se llevarán al Congreso y al Senado esta misma semana como proposición de ley. Las posibilidades de que prosperen son limitadas dado que el Gobierno no cuenta con el PP, aunque los populares confían en sumar apoyos de Vox y Junts.
La iniciativa responde a una lógica política clara: con las elecciones autonómicas de Castilla y León previstas para el próximo domingo y la presión de la crisis de precios, Feijóo busca presentarse como la alternativa fiscal más ágil frente a un Ejecutivo al que acusa de parálisis. El líder de los populares publicó en su cuenta de X un mensaje que resumía el tono de confrontación directa con La Moncloa: «Las consignas no dan de comer a los españoles». Era la primera piedra de una ofensiva política que se desplegó a lo largo de todo el día.
Las cuatro patas del plan popular
El paquete descansa sobre cuatro medidas principales. La primera es una rebaja del IVA de la energía —electricidad, gas, gasolina y derivados del petróleo— del 21% actual al 10% mientras dure la situación de emergencia derivada del conflicto. La segunda es una deflactación del 10% en el primer tramo del IRPF, con porcentajes decrecientes en los tramos siguientes: un 5% para el segundo y un 3% para el tercero. La tercera consiste en duplicar las deducciones fiscales por hijos a cargo, elevando el mínimo anual de los 2.400 euros actuales a 4.800 euros por hijo.
La cuarta medida es la que más recursos traslada directamente a los bolsillos: si se aprueba, quedarían exentos de tributar por el IRPF hasta 283.000 trabajadores. En conjunto, el plan beneficiaría, según los cálculos del PP, a 16 millones de contribuyentes, lo que equivale a la mayoría del electorado. El ahorro fiscal medio estimado es de 200 euros al año por contribuyente; para una familia con dos hijos y rentas de entre 18.000 y 40.000 euros anuales, el ahorro ascendería a unos 900 euros en doce meses combinando el efecto del IRPF y la deducción por hijo.
Quién y cuánto ahorraría
Para los trabajadores de entre 35 y 55 años, el tipo efectivo en el IRPF se vería reducido en 0,7 puntos porcentuales. En términos absolutos, quienes perciben entre 18.000 y 40.000 euros cobrarían entre 75 euros mensuales y alrededor de 900 euros en doce meses. «Lo que viene a corto plazo es más inflación. Estas son medidas derivadas de la guerra de Ucrania que ya han demostrado que funcionan. A partir de ahí, el Gobierno es proteger a los ciudadanos, a las empresas y a los trabajadores», argumentó Feijóo en un mitin en Riaza, en el corazón de la campaña electoral castellanoleonesa.
La deflactación del IRPF es una de las banderas del PP desde la era del expresidente José María Aznar. Para los populares, es un mecanismo de justicia fiscal que evita que la inflación convierta a contribuyentes de rentas medias en contribuyentes de rentas altas a efectos tributarios, fenómeno conocido en la jerga fiscal como «progresividad en frío». «Hay dos opciones: que los empresarios paguen más o que el Estado recaude menos. Nosotros hacemos las dos cosas», defiende el equipo de Feijóo.
La contradicción política
La propuesta del PP no puede separarse del contexto en que se presenta. Apenas semanas antes, los populares votaron junto a Vox y Junts en contra del decreto anticrisis del Gobierno, bloqueando el paquete de protección social que el Ejecutivo tenía previsto desplegar. Juan Bravo, vicesecretario de hacienda del PP, intentó ayer justificar ese voto acusando a Pedro Sánchez de haber «recaudado 180.000 millones de más en impuestos y cotizaciones sociales desde que en el 2018 llegó a La Moncloa». La respuesta del Gobierno fue inmediata: «El PP no nos sorprende, siempre plantea una bajada fiscal», replicó Montero.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Sumar han bloqueado a su vez, mediante los vetos de La Moncloa, las iniciativas fiscales de la oposición en tramitación parlamentaria, del mismo modo que PP, Vox y Junts impidieron el decreto anticrisis del Ejecutivo. Esta dinámica de bloqueos cruzados, característica de la legislatura actual, genera una pregunta de difícil respuesta: si ni el Gobierno ni la oposición pueden sacar adelante sus medidas por separado, ¿qué acuerdo fiscal sería políticamente viable ante la emergencia energética? Ninguno de los actores lo ha respondido aún.
El PP presentará sus medidas esta semana en ambas cámaras, primero como proposición de ley y después como proposición no de ley para esquivar el veto presupuestario del Gobierno. Sin embargo, para que cualquier iniciativa fiscal de esta magnitud se traduzca en un ahorro real para los contribuyentes, necesita completar el proceso legislativo, un camino que en el mejor de los escenarios se mide en meses. Mientras tanto, los precios del combustible, la luz y los alimentos seguirán su propio ritmo, indiferente a los calendarios del Congreso.