La escalada bélica en Oriente Próximo y el cierre del espacio aéreo en varios países de la región generan ya las primeras cancelaciones en Egipto y Turquía, los dos principales competidores de España en el mercado vacacional mediterráneo. Los operadores turísticos y las asociaciones del sector anticipan un trasvase de viajeros hacia destinos europeos seguros, con España, Italia y Portugal como principales beneficiarios. La historia reciente —la Primavera Árabe desplazó hasta 8,2 millones de turistas— respalda ese escenario.
El sector turístico español empieza a percibir los primeros efectos indirectos del conflicto en Irán. Los ataques en la región, el cierre del espacio aéreo en varios países de Oriente Próximo y las represalias cruzadas entre potencias están generando cancelaciones en los destinos más expuestos, entre ellos Egipto y Turquía, que compiten directamente con España por atraer a los viajeros europeos durante los meses de verano. Lo que para esos países es una crisis se perfila como una oportunidad para la industria turística española, que en enero ya había crecido un 1,2% en llegadas internacionales, según datos del sector, pese al descenso registrado por los principales mercados emisores de Europa Central.
TUI, el mayor grupo turístico de Europa, ha sido el primero en anticipar públicamente este escenario. Un portavoz de la compañía señaló a El País que «en el contexto actual podríamos observar un mayor interés a corto plazo por destinos del Mediterráneo como España, Portugal e Italia». Sebastian Ebel, delegado de TUI España, transmitió esa misma impresión en una reunión con la patronal hotelera de Mallorca en la feria turística ITB de Berlín, donde afirmó que ya se están registrando cancelaciones hacia Egipto, Jordania y Dubái. De momento, los operadores no recomiendan esperar para reservar destinos alternativos.
Las primeras cancelaciones en los competidores
Destinia, agencia de viajes en línea que aspira a superar los 300 millones de euros de facturación anual, también ha detectado un aumento de la inquietud entre sus clientes. Su portavoz señaló que «están aumentando bastante las solicitudes de cancelación, sobre todo en destinos cercanos al conflicto como Egipto, Jordania o Dubái», y apuntó que existen otras opciones para los viajeros que buscan sol y playa: destinos seguros en Europa, incluyendo las Islas Canarias, aunque el precio medio para visitar un destino español duplique o triplique el de un destino egipcio o turco. Un empresario hotelero con activos en Lanzarote y Gran Canaria, que prefirió no ser identificado, fue más rotundo: vaticinó que habrá «un trasvase de viajeros desde esos dos destinos hacia Canarias en las próximas semanas».
Turquía y Egipto son los dos destinos más visitados de la región y los que compiten de forma más directa con España por el mismo perfil de turista europeo. Turquía es el quinto destino más visitado del mundo, con 54 millones de viajeros en su último registro anual. Egipto, por su parte, había experimentado un fuerte crecimiento hasta alcanzar 19 millones de turistas en 2025, en plena ejecución de un ambicioso plan estatal que el ministro egipcio de Turismo, Sherif Fathy, presentó en la última edición de Fitur (Feria Internacional de Turismo) con el objetivo de alcanzar los 30 millones de visitantes en 2030. Ese plan, que preveía sumar once millones de turistas en cuatro años, a una media de 2,7 millones de viajeros anuales adicionales, enfrenta ahora su mayor obstáculo.
Cuántos viajeros puede ganar España
La pregunta que se hacen los empresarios del sector es cuál sería la magnitud real del trasvase. Exceltur, la organización que agrupa a 29 de las mayores empresas de la industria turística española, realizó en 2015 un estudio para calcular el impacto económico de la Primavera Árabe en los flujos turísticos hacia España. Sus conclusiones sirven hoy como referencia para estimar el potencial: la cifra de viajeros que se desplazaron desde Egipto y Turquía hacia España osciló entre 6,3 y 8,2 millones en el período de cuatro años posterior a las revueltas de finales de 2010. Ese intervalo equivale a un incremento anual de entre 1,5 y 2 millones de turistas adicionales, procedentes en su mayoría de los mercados alemán y británico.
Egipto y Turquía comparten, precisamente, esos dos mercados como sus principales fuentes de viajeros. Alemania es el primer emisor para ambos destinos, y el Reino Unido el tercero. Los viajeros de esos países son también los que, históricamente, han demostrado mayor sensibilidad ante la inestabilidad geopolítica y mayor disposición a optar por destinos alternativos cuando la percepción de seguridad disminuye, aunque ello implique un coste más elevado. Un empresario hotelero consultado añade que ese trasvase no se limitaría a los alemanes y británicos: «No será masivo, pero habrá turistas de otras nacionalidades que optarán por destinos más seguros como Canarias». El factor climatológico, subraya, también contará: los viajeros que no estén dispuestos a renunciar al sol en verano tendrán menos alternativas fuera de la cuenca mediterránea europea.
El precedente de la Primavera Árabe
El episodio histórico más útil para contextualizar el impacto potencial es el de la Primavera Árabe, la serie de revueltas populares que sacudió el norte de África y Oriente Próximo a partir de finales de 2010. El corrimiento de viajeros desde los países afectados —Egipto, Túnez, Libia y, en menor medida, Siria y Jordania— hacia España fue uno de los factores que explican el crecimiento extraordinario del turismo receptor español en los años 2011 y 2012, cuando el sector empezaba a recuperarse de la crisis financiera. El estudio de Exceltur concluyó que ese trasvase osciló entre 6,3 y 8,2 millones de turistas prestados en cuatro años, una cifra equivalente a entre el 15% y el 20% del total de visitantes internacionales que España recibía entonces.
El contexto actual difiere en algunos aspectos: el conflicto de Irán tiene una dimensión militar más directa que las revueltas civiles de la Primavera Árabe, lo que podría acelerar las decisiones de cancelación. Pero también existe un factor de contención: la incertidumbre sobre la duración e intensidad del conflicto lleva a los propios operadores a la cautela. «De momento lo que se percibe son anulaciones de viaje, pero no se recomienda esperar», señalaron fuentes del sector. El escenario más verosímil, según los analistas consultados, es que se produzcan cancelaciones significativas en los destinos más expuestos del norte de África y Oriente Próximo, con un trasvase progresivo hacia destinos más seguros del Mediterráneo europeo. España, con su infraestructura hotelera, su conectividad aérea y su posicionamiento consolidado en los mercados alemán y británico, parte con ventaja para absorber ese flujo.