La guerra en Oriente Medio empieza a tener consecuencias que van más allá del frente militar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este lunes del peligro de contaminación ambiental en Irán tras los bombardeos contra instalaciones petroleras, una situación que podría afectar directamente al agua, los alimentos y la calidad del aire.
El director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que los daños en infraestructuras energéticas pueden generar serios riesgos sanitarios, especialmente para los grupos más vulnerables.
“Esto representa una amenaza grave para la salud pública, en particular para los niños, las personas mayores y quienes padecen enfermedades previas”, señaló Tedros en un mensaje difundido en la red social X.
Lluvias contaminadas y aire tóxico
Uno de los episodios más preocupantes se produjo en Teherán, donde el domingo la ciudad amaneció envuelta en una nube contaminante tras los ataques contra instalaciones petroleras cercanas. La mezcla de humo y precipitaciones provocó lo que varios expertos describieron como una especie de “lluvia cargada de residuos de petróleo”.
Las lluvias posteriores dejaron charcos oscuros con restos de combustible en distintas zonas de la capital, lo que llevó a las autoridades ambientales iraníes a recomendar a la población que evitara salir de sus casas para reducir la exposición a sustancias tóxicas.
Los ataques que provocaron esta situación dejaron además al menos cuatro víctimas mortales, según informaciones locales.
El impacto sanitario de la guerra
La OMS también alertó de los efectos del conflicto en otros países de la región. Desde el inicio de las hostilidades a finales de febrero, nueve trabajadores sanitarios han muerto en Líbano y al menos 16 han resultado heridos, según datos del organismo internacional.
La escalada militar ha obligado además al cierre de 43 centros de atención primaria y cinco hospitales, tras las órdenes de evacuación en distintas zonas afectadas por los combates.
La organización sanitaria internacional señaló que está siguiendo de cerca la evolución de la crisis en Irán, Líbano, Irak y otros países de la región, donde colabora con las autoridades locales para evitar el colapso de los sistemas sanitarios.
Riesgos para la salud pública
Los expertos advierten de que los ataques a infraestructuras petroleras pueden tener consecuencias ambientales prolongadas. Las emisiones tóxicas derivadas de incendios o explosiones pueden contaminar el aire, filtrarse en el suelo y terminar afectando a fuentes de agua potable o a la producción agrícola.
Ante esta situación, el responsable de la OMS instó a todas las partes implicadas en el conflicto a reducir la escalada militar.
“La prioridad debe ser evitar nuevos riesgos para la salud de la población y proteger las instalaciones médicas y a los trabajadores sanitarios”, subrayó Tedros.
La advertencia llega en un momento en que el conflicto regional amenaza con extenderse, mientras las organizaciones humanitarias alertan de que las consecuencias sanitarias y ambientales de la guerra podrían prolongarse mucho más allá de los combates.