La tensión en torno al estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos del comercio energético mundial, se intensificó este lunes tras un cruce de declaraciones entre París y Teherán. Irán advirtió que garantizar la seguridad en esta vía marítima es prácticamente imposible mientras continúe el conflicto armado en Oriente Medio.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, reaccionó así al anuncio del presidente francés Emmanuel Macron, quien confirmó que se está preparando una misión internacional destinada a “abrir progresivamente” el paso marítimo por el que transita una parte sustancial del petróleo y del gas que abastecen a la economía global.
En un mensaje publicado en la red social X, Lariyani afirmó que la estabilidad en el estrecho es “poco probable” en medio de la guerra que, según Teherán, fue provocada por Estados Unidos e Israel en la región.
“Es difícil hablar de seguridad en Ormuz cuando el fuego del conflicto sigue activo”, escribió el dirigente iraní, cuestionando además que los países implicados en la guerra pretendan ahora garantizar la navegación en la zona.
Un corredor energético bajo tensión
El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, es considerado uno de los puntos neurálgicos del sistema energético mundial. Por este corredor marítimo circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el planeta, además de grandes volúmenes de gas natural licuado.
Desde el inicio de la guerra regional a finales de febrero, la actividad marítima en la zona se ha reducido notablemente debido al riesgo de ataques contra buques e infraestructuras energéticas.
Esta situación ha contribuido a disparar los precios del petróleo en los mercados internacionales, que esta semana se acercaron nuevamente a los 100 dólares por barril, alimentando temores de una nueva crisis energética global.
Macron plantea una misión internacional
En este contexto, el presidente francés anunció que una operación marítima internacional de carácter defensivo se encuentra en fase de preparación para garantizar la navegación en la zona.
Según explicó Macron, Francia ya ha comenzado a desplegar medios navales en la región, entre ellos ocho fragatas, dos buques anfibios portahelicópteros y un portaviones, principalmente en el Mediterráneo oriental. El objetivo sería facilitar la coordinación con otros países aliados, tanto europeos como de fuera del continente.
El mandatario francés subrayó que la misión tendría una finalidad estrictamente defensiva y de acompañamiento, orientada a proteger las rutas comerciales y a evitar una paralización prolongada del tráfico marítimo.
“Estamos preparando esta misión con nuestros socios de manera organizada. Su objetivo es puramente pacífico y esencial para nuestra economía y para la economía mundial”, afirmó Macron.
No obstante, el presidente francés precisó que el despliegue en el estrecho de Ormuz solo se llevaría a cabo una vez superada la fase más crítica del conflicto, sin ofrecer un calendario concreto.
Una disputa con impacto global
El intercambio de declaraciones entre París y Teherán refleja hasta qué punto el estrecho de Ormuz se ha convertido en un elemento central del actual pulso geopolítico.
Mientras las potencias occidentales buscan asegurar el flujo energético mundial, Irán advierte que cualquier intento de militarizar aún más la zona podría agravar la crisis.
Por ahora, el equilibrio en esta arteria marítima sigue siendo frágil. Y con el conflicto aún en curso, el futuro del tránsito energético por Ormuz continúa siendo una de las mayores incertidumbres para la economía internacional.