Albares rechaza aclarar el choque con Washington: "Es una decisión soberana"

05 mars 2026 - 21:07

El ministro de Exteriores descarta abrir una ronda de contactos con Estados Unidos para explicar la negativa a ceder las bases de Rota y Morón, mientras dirige sus críticas más duras al PP por alinearse con Washington en lugar de respaldar la posición del Gobierno.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, afirmó este jueves que el Gobierno español no tiene intención de entablar conversaciones con Washington para gestionar el choque diplomático generado por la negativa a autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón en la operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. «Lo importante no es por qué la portavoz de la Casa Blanca dijo lo que dijo, sino cuál es la decisión del Gobierno de España, y eso está muy claro», subrayó el ministro, quien calificó la postura española de «decisión soberana» que no requiere aclaración ni justificación ante ningún gobierno extranjero.

La crisis bilateral entró en una nueva fase el miércoles por la noche, cuando la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró en rueda de prensa que España había «acordado cooperar con el Ejército estadounidense» en las últimas horas. La declaración llegó un día después de que el presidente Donald Trump amenazara con un embargo comercial total contra España como represalia por su negativa. Albares respondió de inmediato en la Cadena SER rechazando las afirmaciones de Leavitt con contundencia: «Lo desmiento tajantemente. La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio y los bombardeos en Irán, sobre el uso de nuestras bases, no ha cambiado ni una coma».

El desmentido a Washington

El ministro de Exteriores reconoció no haber hablado con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, desde que Estados Unidos e Israel lanzaron los primeros ataques contra Irán el pasado sábado, y aseguró que Washington tampoco ha ejercido presión directa sobre Madrid. «No nos están presionando. Somos aliados, estamos juntos en la OTAN», señaló. La posición española se fundamenta en dos argumentos de carácter jurídico: la operación militar no está amparada por la Carta de Naciones Unidas y, por tanto, no encaja en los términos del convenio bilateral que regula el uso compartido de las instalaciones.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ofreció una lectura más política sobre las declaraciones de Leavitt, enmarcándolas como posible actuación «en clave interna o desinformación». Robles insistió en que España «hace lo correcto» y recordó que las bases de Rota y Morón son instalaciones de soberanía española con uso compartido, lo que otorga al Gobierno la capacidad de vetar operaciones que superen el marco acordado. La ministra recordó que, tras la decisión española, el ejército estadounidense procedió a retirar aviones de ambas instalaciones, asumiendo así la imposibilidad de operar desde suelo español en el contexto del conflicto.

Albares descartó asimismo la posibilidad de que las amenazas de Trump de «cortar todo el comercio con España» alteren la postura del Gobierno. Sin responder a las declaraciones del mandatario de forma directa, el jefe de la diplomacia española calificó las advertencias comerciales de «coerción hacia todos los europeos» y preguntó retóricamente: «¿Por qué iba a temer un país como España, que es un socio fiable de la OTAN y de los EE.UU.?». En todo caso, señaló que el Ejecutivo está «completamente centrado» en proteger los intereses energéticos y económicos de los ciudadanos españoles ante una crisis que, advirtió, podría disparar los precios de la energía con consecuencias «imprevisibles».

La ofensiva contra el PP

Albares reservó sus palabras más duras no para Washington, sino para el Partido Popular (PP), la principal fuerza de la oposición. El ministro acusó a los conservadores de mostrar una falta de «patriotismo» y de «lealtad con los españoles» al criticar al Gobierno en plena crisis internacional en lugar de respaldar la posición de España ante el exterior. «Este no es momento para ser oposición, sino para ser España», afirmó, en una declaración que resume la estrategia del Ejecutivo de presentar la crisis como un asunto de unidad nacional por encima de las diferencias partidistas.

El titular de Exteriores subrayó un episodio concreto como símbolo de la actitud del PP: el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, habría encontrado tiempo para hablar con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el pasado 23 de febrero, pero no para llamar al propio Albares y trasladarle el contenido de esa conversación. «Ha tenido tiempo para llamar al ministro de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, pero no al de España, que es a quien tendría que haber llamado», afirmó. En opinión de Albares, esta conducta refleja el historial del PP en materia de política exterior: «El seguidismo, ser el partido de la guerra».

El respaldo europeo como escudo

Frente a las acusaciones de aislamiento que le dirigen tanto la oposición interna como el Gobierno de Trump, Albares presentó una batería de apoyos europeos recibidos a lo largo de los últimos días. Según informó, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente francés, Emmanuel Macron, se pusieron en contacto con Pedro Sánchez para expresar solidaridad con la posición española. «Quienes están aislados son ellos», respondió Albares al PP, en referencia directa a quienes han criticado el supuesto aislamiento del Gobierno.

El ministro también rechazó la narrativa de que España no cumple con sus compromisos dentro de la Alianza Atlántica —la OTAN—, organización de defensa colectiva de la que forman parte tanto España como Estados Unidos. Albares recordó que España destina el 2,1% de su Producto Interior Bruto (PIB) al gasto en defensa, por encima del umbral del 2% exigido por la Alianza, y citó el despliegue de una batería de misiles Patriot en Turquía como prueba del compromiso operativo del país. «Trump dice que España no colabora, pero España está en Turquía, en Irak y en Líbano con la OTAN, siempre en misiones de paz», señaló Robles en el mismo sentido.

El Gobierno mantiene así una postura que distingue entre las operaciones ofensivas —a las que se niega a contribuir— y las misiones de carácter defensivo en el marco europeo o de Naciones Unidas, para las que ha mostrado disposición explícita. El anuncio paralelo del envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre para reforzar la defensa aérea de la isla, junto al portaaviones francés Charles de Gaulle, ilustra esa distinción en la práctica y permite al Ejecutivo responder a las presiones con hechos.

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