El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, defendió en Bruselas la decisión del Gobierno español de regularizar a decenas de miles de migrantes en situación irregular, subrayando que el proceso se realizará dentro de un marco «estricto de legalidad y seguridad» para el conjunto de la Unión Europea.
A su llegada al Consejo de ministros de Interior de la UE, el titular español insistió en que la medida responde a una realidad social y jurídica: la presencia en el país de personas que ya viven y trabajan en territorio español y cuya situación administrativa necesita ser normalizada.
Regularizar una realidad existente
El Gobierno español anunció a finales de enero su intención de impulsar un nuevo proceso de regularización extraordinaria para migrantes en situación irregular que puedan acreditar arraigo laboral o social.
Según estimaciones de organizaciones sociales y sindicatos, la medida podría beneficiar potencialmente a entre 300.000 y 500.000 personas que actualmente viven en España sin documentación legal.
Para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, la regularización responde también a razones económicas y demográficas: España afronta un déficit creciente de mano de obra en sectores como la agricultura, la hostelería, los cuidados y la construcción.
Un debate europeo sensible
Las declaraciones de Marlaska se producen en un momento en el que la política migratoria sigue siendo uno de los temas más delicados dentro de la Unión Europea.
Algunos países del bloque temen que procesos de regularización masiva en un Estado miembro puedan generar efectos de atracción migratoria hacia todo el espacio comunitario.
Por ello, el ministro español quiso dejar claro que la iniciativa española se llevará a cabo respetando las normas europeas y teniendo en cuenta el impacto sobre el conjunto del espacio Espacio Schengen, uno de los pilares de la integración europea basado en la libre circulación.
Schengen y control de fronteras
En este sentido, Marlaska subrayó que preservar el sistema Schengen implica también reforzar la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea, un objetivo que, según dijo, España defiende de forma constante en las discusiones comunitarias.
«Schengen es uno de los grandes logros de Europa y debemos protegerlo», afirmó.
Europol y la seguridad europea
Durante su intervención, el ministro español también destacó el papel creciente de Europol, la agencia europea encargada de coordinar la lucha contra el terrorismo y la criminalidad organizada.
Según Marlaska, el fortalecimiento de esta agencia refleja la necesidad de una cooperación policial cada vez más estrecha entre los Estados miembros frente a desafíos comunes como el tráfico de personas, el crimen organizado o las redes terroristas.
La defensa de la regularización por parte del Gobierno español se inserta así en un debate más amplio sobre el futuro de la política migratoria europea, donde seguridad, integración y necesidades económicas conviven en un equilibrio cada vez más complejo.