Seis comunidades autónomas españolas —Andalucía, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y País Vasco— han decidido integrarse en una nueva alianza de regiones europeas destinada a fortalecer la resiliencia hídrica y mejorar la preparación frente a los efectos del cambio climático. A esta iniciativa también se sumará Castilla-La Mancha, mientras se espera que otras regiones europeas se adhieran en el futuro.
Por ahora, 18 regiones de la Unión Europea participan en esta plataforma, cuyo objetivo es reforzar la cooperación entre autoridades regionales y locales, impulsar el diálogo político con las instituciones comunitarias y acelerar la inversión, la investigación y la innovación en materia de gestión del agua.
La iniciativa fue presentada este miércoles en Bruselas, en la oficina de la región italiana de Emilia-Romagna, en un acto que reunió a responsables políticos de diversas regiones europeas y a la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, Kata Tüttő.
El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, calificó el proyecto como una “alianza estratégica” destinada a coordinar la acción de las regiones europeas en tres ámbitos clave: reforzar su papel en la toma de decisiones de la UE, promover mayores inversiones en políticas hídricas y crear una plataforma de intercambio de experiencias y conocimientos.
López Miras recordó que Murcia sufre un déficit estructural de agua, aunque destacó que la región ha logrado desarrollar uno de los modelos más eficientes de uso del recurso hídrico a escala mundial.
Desde la Comunidad Valenciana, el vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, subrayó la necesidad de una posición común ante las instituciones europeas, señalando que el problema hídrico en Europa se manifiesta tanto en la escasez de agua en algunas regiones como en episodios extremos de lluvias e inundaciones en otras.
En la misma línea, el conseller valenciano de Agricultura, Miguel Barrachina, defendió que la respuesta frente a sequías, tormentas intensas e inundaciones pasa por reforzar las infraestructuras hidráulicas, con el objetivo de almacenar agua, reducir los riesgos de riadas y garantizar su reutilización en periodos prolongados de sequía.
Por su parte, el vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero, destacó que esta cooperación regional permitirá reclamar a la Unión Europea recursos financieros suficientes para afrontar tanto la escasez de agua como los fenómenos meteorológicos extremos, como las DANA y las grandes borrascas.
Además de las regiones españolas, la alianza incluye territorios como Carintia y Baja Austria (Austria), Flandes (Bélgica), Macedonia Oriental y Tracia (Grecia), Hesse, Estiria y Alta Austria (Alemania), Nueva Aquitania y Occitania (Francia), Moravia del Sur (Chequia) y Gran Polonia (Polonia).
Los gobiernos regionales defienden que deben desempeñar un papel central en las políticas de gestión del agua, al ser las administraciones que afrontan directamente los efectos del calor extremo, las inundaciones, las sequías prolongadas o los incendios forestales, fenómenos que afectan de forma creciente a la cohesión territorial y a la estabilidad económica.