Los sondeos publicados en la recta final de la precampaña autonómica dibujan un mapa dominado por el avance de la ultraderecha y el retroceso socialista, con una mayoría PP-Vox que se perfila como único gobierno posible el 15 de marzo, mientras el analista político Iván Redondo advierte que el resultado tendrá consecuencias directas sobre la aritmética parlamentaria nacional de cara a las generales de 2027.
Castilla y León celebrará el 15 de marzo sus elecciones autonómicas en un escenario electoral inédito: los sondeos publicados a lo largo de la precampaña sitúan a Vox en máximos históricos en cualquier convocatoria española, con la posibilidad real de superar por primera vez el 20% de los votos en una comunidad autónoma, mientras el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se asoma al que podría ser su peor resultado en la democracia en este territorio. La región, que en 2022 fue el primer laboratorio de la coalición de gobierno entre el Partido Popular (PP) y la ultraderecha, vuelve a las urnas con una correlación de fuerzas que previsiblemente reproducirá esa alianza, aunque con un peso interno muy distinto entre ambos socios.
La campaña, iniciada el 27 de febrero, transcurre marcada por dos dinámicas simultáneas. De un lado, el pulso entre el PP de Alfonso Fernández Mañueco y Vox, cuyo candidato es Carlos Pollán, presidente de las Cortes de Castilla y León, en la disputa por capturar al electorado de centro-derecha. Del otro, el intento del candidato socialista Carlos Martínez, alcalde de Soria desde 2007, de contener el desgaste acumulado tras los descalabros del PSOE en las recientes convocatorias de Extremadura y Aragón. Las próximas semanas definirán también, según los analistas, parte del mapa político de la España de 2027.
Las encuestas: Mañueco gana, Vox supera el 20% y el PSOE se hunde
El barómetro de SocioMétrica para El Español, publicado el 2 de marzo con trabajo de campo realizado entre el 12 y el 14 de febrero, ofrece el dato más llamativo del ciclo preelectoral: Vox alcanzaría el 20,8% de los votos y entre 18 y 21 procuradores —los
parlamentarios autonómicos de Castilla y León—, frente a los 13 actuales. Sería la primera vez que la formación de Santiago Abascal supera el umbral del 20% en unas elecciones autonómicas, consolidando el ciclo alcista que ya mostró en Extremadura y Aragón.
El PP, por su parte, obtendría el 31,6% y entre 30 y 33 escaños en ese sondeo, una posición similar a la actual. El socialista Carlos Martínez caería hasta el 27,3% y entre 23 y 26 procuradores, frente a los 28 que tiene en la actualidad. En su escenario más desfavorable, el PSOE registraría su peor resultado en la democracia en Castilla y León. La encuesta de Sigma Dos para El Mundo, algo más favorable para los socialistas, otorgaba al PP el 35,8%, con el PSOE conteniendo el daño en torno al 30% y Vox retrocediendo levemente hasta el 16,8%. El promedio de los distintos sondeos publicados durante la legislatura sitúa la ventaja popular sobre el PSOE en 4,3 puntos y a Vox rozando el 20%.
La aritmética poselectoral: otro Gobierno PP-Vox inevitable
En todos los escenarios que contemplan las encuestas, la suma del bloque de derechas supera con claridad la mayoría absoluta, fijada en 42 procuradores en unas Cortes de 82 escaños —uno más que en la legislatura anterior, por el aumento de población en la provincia de Segovia—. Según la estimación de SocioMétrica, PP y Vox sumarían entre 48 y 54 procuradores en los distintos escenarios posibles, lo que descarta cualquier hipótesis de gobierno alternativo. El patrón reproduce el guion ya visto en Extremadura, donde gobierna María Guardiola con apoyo de Vox, y en Aragón, donde Jorge Azcón lidera un ejecutivo de coalición con la misma fórmula.
La diferencia respecto a 2022, cuando Vox obtuvo 13 escaños, radica en la posible reconfiguración del peso relativo dentro del bloque. Un Vox con 18 o 21 procuradores tendría una capacidad de presión sobre Mañueco notablemente superior a la de la legislatura saliente, en la que la formación de Abascal rompió la coalición de gobierno para situarse en la oposición y desde ahí intentar capitalizar el desgaste del PP. La negociación postelectoral será, previsiblemente, más compleja que en 2022. A la izquierda del PSOE, el espacio se fragmenta: Sumar obtendría el 3,8% y un procurador, mientras que Podemos se quedaría sin representación, según NC Report para La Razón.
El «efecto Albacete» y la clave provincial para la Moncloa
Más allá de la política autonómica, el analista Iván Redondo, exdirector del Gabinete de la Presidencia del Gobierno con Pedro Sánchez y fundador del Grupo Redondo, sostiene que los comicios del 15M deben leerse en clave de elecciones generales. En su espacio de análisis en La Vanguardia, Redondo ha acuñado el concepto de «efecto Albacete» para describir la dinámica que podría definir el resultado de los comicios generales de 2027, previstos para finales de ese año.
Albacete, la provincia más poblada de Castilla-La Mancha, funciona como metáfora del comportamiento del voto en las circunscripciones medianas y pequeñas, que son las que determinan en gran medida el reparto de escaños en el Congreso de los Diputados. El sistema electoral español, regulado por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg), asigna un mínimo de dos diputados por provincia con independencia de su población, lo que favorece el bipartidismo en las circunscripciones pequeñas y favorece la dispersión del voto en las grandes capitales. «Hay que saberse el mapa para ganar la Moncloa; las complejidades de la Loreg están ahí para los sabios», ha escrito Redondo.
El laboratorio autonómico y su lectura nacional
Según el análisis de Redondo, Vox se encuentra hoy en una posición semejante a la que tenía Podemos en 2015 y 2016, con intenciones de voto por encima del 20% en el conjunto de España. En ese contexto, la formación de Abascal podría recuperar en 2027 un diputado en Albacete, que en las generales de julio de 2023 quedó en manos del PP y el PSOE en un reparto equilibrado. «En 2027 la ultraderecha volverá a romper el bipartidismo y obtendrá un diputado en Albacete porque está muy por encima del 20% en intención de voto», ha señalado el consultor.
El escenario proyectado por Redondo para Castilla-La Mancha —donde también gobernaría el socialista Emiliano García-Page— muestra que las derechas pasarían de 13 a 14 diputados y el PSOE retrocedería de 8 a 7. En la Comunidad Valenciana, donde el bloque de izquierdas perdió la Generalitat en 2023, la fragmentación entre Sumar, Podemos y Compromís agravaría la situación del progresismo: Vox pasaría de 5 a 8 diputados, dejando al conjunto de la izquierda con 14 frente a 19 de la derecha. «Si Albacete es cosa del PSOE, en Valencia la clave es la izquierda de la izquierda. Y ganar en la Comunidad Valenciana es tener pie y medio en la Moncloa», ha concluido el analista.
Castilla y León se convierte así en el tercer episodio de una serie electoral que lleva meses reconfigurando el mapa político español. Lo que ocurra el 15 de marzo servirá de referencia para calibrar si la tendencia que consolida a Vox como actor imprescindible en los gobiernos autonómicos de centro-derecha se asienta definitivamente, y si el PSOE encuentra el modo de detener la erosión de apoyos que acumula convocatoria tras convocatoria en los territorios del interior peninsular.