Viena — El director general del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), Rafael Grossi, afirmó este lunes que, hasta el momento, no existen indicios de ataques contra instalaciones nucleares en Irán ni se han detectado niveles de radiación superiores a lo normal en los países vecinos, en plena escalada de tensiones en Oriente Medio.
Durante una reunión extraordinaria de la Junta de Gobernadores del organismo en Viena, Grossi señaló que no hay señales de daños en infraestructuras nucleares iraníes, incluida la central de Bushehr, el reactor de investigación de Teherán u otras instalaciones vinculadas al ciclo del combustible nuclear.
El responsable del OIEA —la agencia de la ONU encargada de supervisar el uso pacífico de la energía nuclear y de verificar que los programas nucleares no se destinen a fines militares— explicó, sin embargo, que la organización intenta contactar con las autoridades nucleares iraníes sin haber recibido respuesta hasta ahora. “Esperamos que este canal indispensable de comunicación pueda restablecerse lo antes posible”, señaló, advirtiendo de que la situación sigue siendo “muy preocupante”.
Riesgo potencial y llamado a la contención
Grossi recordó que, pese a la ausencia de daños confirmados, no puede descartarse un incidente radiológico en caso de escalada militar. Una liberación de material radiactivo, advirtió, podría tener consecuencias graves y provocar evacuaciones masivas.
El director general subrayó que el Centro de Incidentes y Emergencias del OIEA permanece operativo y vigilando la evolución de la situación, en coordinación con los Estados miembros.
Asimismo, expresó su frustración por el fracaso de las negociaciones diplomáticas y llamó a todas las partes implicadas a actuar con máxima moderación para evitar una mayor escalada del conflicto.
Dimensión regional del riesgo nuclear
Grossi recordó que la crisis no se limita a Irán y afecta a un entorno regional donde varios países desarrollan programas nucleares civiles. Mencionó el caso de Emiratos Árabes Unidos —que dispone de cuatro reactores nucleares en funcionamiento— así como Baréin, Irak, Kuwait, Omán, Catar y Arabia Saudí, países que han registrado incidentes recientes y utilizan tecnologías nucleares en diferentes ámbitos.
Para el OIEA, insistió, la única vía sostenible para garantizar que Irán no adquiera armas nucleares y preservar el régimen internacional de no proliferación sigue siendo el retorno a la diplomacia.
“La diplomacia es difícil, pero nunca imposible. La diplomacia nuclear es aún más compleja, pero también posible”, concluyó Grossi.