La alianza OPEP+ decidió aumentar su producción de petróleo en 206.000 barriles diarios a partir de abril, una cifra superior a la prevista inicialmente, en un contexto marcado por la creciente tensión en Oriente Medio y la incertidumbre sobre el tránsito marítimo del crudo tras el estallido del conflicto en Irán.
El ajuste fue acordado durante una reunión en la que participaron cinco miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo —Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Argelia— junto a tres socios externos: Rusia, Kazajistán y Omán. El comunicado oficial se limitó a invocar la necesidad de mantener el equilibrio del mercado, sin referencias directas a la situación geopolítica.
El incremento supera los 137.000 barriles diarios que anticipaban los analistas antes del inicio de las hostilidades, pero los expertos advierten de que la medida puede resultar insuficiente ante el riesgo creciente sobre las rutas energéticas.
Ormuz, el factor decisivo
El conflicto abierto tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán ha puesto en el centro de la preocupación internacional el estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde circula aproximadamente el 20 % del petróleo consumido en el mundo.
Irán anunció a la Unión Europea el cierre “de facto” de este paso marítimo, mientras intensificaba su respuesta militar con misiles y drones dirigidos contra monarquías del Golfo como Arabia Saudita, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Catar, países que albergan instalaciones militares estadounidenses.
Para el analista Jorge León, de Rystad Energy, la decisión de la OPEP+ constituye un gesto político más que una solución real. “Es una señal, pero no una respuesta definitiva. Si el petróleo no puede transitar por Ormuz, el impacto del aumento será limitado”, sostiene.
Presión al alza en los precios
El barril de Brent ya había incorporado una prima de riesgo geopolítico antes del fin de semana, superando los 72 dólares, y los mercados anticipan nuevos incrementos en las próximas sesiones bursátiles.
Según estimaciones del sector, un bloqueo prolongado de las rutas marítimas podría reducir la oferta efectiva entre 8 y 10 millones de barriles diarios, una cifra que eclipsaría cualquier ajuste incremental de producción.
Homayoun Falakshahi, analista de Kpler, advierte de que un conflicto prolongado podría llevar el precio del crudo por encima de los 120 dólares por barril, un nivel no visto desde hace años.
Capacidad limitada para aumentar la oferta
Aunque la OPEP+ podría plantear nuevos incrementos en los próximos meses —el grupo volverá a reunirse el 5 de abril—, los expertos recuerdan que solo unos pocos países tienen margen real para elevar su producción: Arabia Saudita, Emiratos, Kuwait e Irak, todos ellos dependientes de la navegabilidad del estrecho de Ormuz.
Rusia, por su parte, muestra señales de desgaste productivo desde finales del año pasado y habría perdido cuota de mercado, particularmente en India, en medio de presiones diplomáticas de Washington.
Un mercado marcado por la incertidumbre
El actual escenario refleja un cambio de lógica en el mercado energético global. Más allá de la producción, la preocupación se concentra ahora en la seguridad logística y en la estabilidad geopolítica de una región que continúa siendo el corazón del suministro mundial de petróleo.
Con el conflicto aún abierto, la evolución del estrecho de Ormuz será decisiva para determinar si el ajuste anunciado por la OPEP+ logra contener la volatilidad o si, por el contrario, el mercado se encamina hacia un nuevo episodio de fuerte tensión energética.