EEUU flexibiliza el veto petrolero a Cuba mientras exige un cambio político “drástico” en la isla

27 février 2026 - 00:12

Washington / Caribe. Estados Unidos ha decidido suavizar parcialmente las restricciones al petróleo venezolano destinado a Cuba, en un movimiento que combina alivio económico limitado y fuerte presión política sobre La Habana. La medida, anunciada por el Departamento del Tesoro, permite ahora exportaciones de crudo al sector privado cubano para fines comerciales y humanitarios, aunque mantiene intacto el núcleo de las sanciones contra el gobierno y las estructuras militares de la isla.

El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la decisión durante la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM), celebrada en San Cristóbal y Nieves, donde dejó claro que el gesto no implica un cambio de estrategia. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, Cuba solo podrá salir de su crisis mediante reformas profundas que abran el sistema económico y político.

Rubio, figura históricamente crítica con el gobierno cubano, atribuyó a las autoridades de La Habana la responsabilidad directa de la crisis energética y económica que atraviesa el país, descrita por Washington como la peor desde la revolución de 1959.

Petróleo, sanciones y presión política

El veto estadounidense al crudo venezolano dirigido a Cuba había sido reforzado tras la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La interrupción del suministro —del que la isla dependía para cubrir casi la mitad de sus necesidades energéticas— agravó la escasez de combustible y los cortes eléctricos que afectan desde hace años a la población cubana.

La nueva decisión introduce un matiz estratégico: el petróleo podrá llegar a operadores privados, pero las sanciones se reactivarán automáticamente si el suministro termina beneficiando al aparato estatal o militar, que controla amplios sectores de la economía cubana.

La administración estadounidense intenta así equilibrar la presión política con la necesidad de evitar un colapso humanitario que podría desestabilizar al Caribe.

Preocupación regional por el impacto de la crisis

Durante la cumbre, varios líderes caribeños advirtieron del efecto dominó que podría provocar una crisis prolongada en Cuba. El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, subrayó que el sufrimiento humanitario en la isla tendrá consecuencias más allá de sus fronteras, mientras que el dirigente de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, alertó de que una Cuba desestabilizada afectaría a toda la región.

Canadá, que mantiene relaciones más fluidas con La Habana, anunció un paquete de ayuda de ocho millones de dólares canadienses para aliviar la situación energética y social en la isla.

Cuba en el centro de una nueva fase regional

El endurecimiento retórico de Washington coincide con un contexto regional en transformación. Rubio defendió durante la misma cumbre la operación militar estadounidense que llevó a la caída de Maduro y aseguró que Venezuela ha entrado en una fase de transición orientada hacia futuras elecciones democráticas, aunque sin ofrecer plazos concretos.

La política estadounidense en el Caribe parece buscar un doble objetivo: contener el deterioro social que pueda generar migraciones masivas y, al mismo tiempo, presionar hacia cambios políticos en gobiernos considerados adversarios.

Para Cuba, la apertura parcial del flujo petrolero supone un alivio inmediato, pero también una señal clara: el margen económico concedido está condicionado a reformas que, por ahora, La Habana no ha dado señales de aceptar.

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