París. Una serie de fotografías históricas de España tomadas a finales del siglo XIX y coloreadas artesanalmente en talleres parisinos se exhibe por primera vez al público en la galería Roger-Viollet, dentro de la exposición El mundo pintado a mano, abierta del 26 de febrero al 6 de junio de 2026.
La muestra reúne imágenes captadas originalmente en blanco y negro mediante placas de vidrio estereoscópicas, una técnica pionera que permitía crear sensación de profundidad. Estas fotografías fueron realizadas por el estudio francés Léon & Lévy, cuyos operadores recorrieron numerosos países para documentar paisajes urbanos, monumentos y escenas de la vida cotidiana.
Una mirada europea sobre la España del XIX
Entre las imágenes seleccionadas destacan varias ciudades españolas —Barcelona, Sevilla, Toledo, Valencia o Córdoba— convertidas en auténticas postales visuales de la época. Las fotografías muestran calles, plazas y edificios emblemáticos que, más de un siglo después, conservan un fuerte poder evocador.
Sin embargo, el elemento más singular de estas piezas no reside solo en su antigüedad, sino en el proceso posterior: una vez regresaban a París, las placas eran entregadas a coloristas especializados que aplicaban acuarelas desde la parte posterior del vidrio. El resultado era una reinterpretación cromática que mezclaba observación y fantasía.
Así surgieron escenas que hoy resultan sorprendentes: monumentos españoles teñidos de tonos intensos, paisajes urbanos con colores imaginados y ambientes que reflejan tanto la realidad del momento como la sensibilidad artística de quienes los pintaron.
El viaje inmóvil de la fotografía
En el siglo XIX, estas imágenes se vendían a clientes acomodados que podían descubrir el mundo sin salir de casa. Funcionaban como pequeñas ventanas hacia países lejanos en una época en la que viajar era un lujo reservado a muy pocos.
La exposición subraya ese carácter híbrido entre documento y creación artística. Aunque basadas en fotografías reales, las imágenes no pretendían ser reproducciones exactas, sino propuestas visuales capaces de despertar la imaginación del espectador.
Redescubrir el pasado en la era digital
La fragilidad de las placas de vidrio impidió durante décadas que estas fotografías fueran expuestas públicamente. Solo la digitalización reciente ha permitido recuperar y mostrar este patrimonio visual, que hoy dialoga con debates contemporáneos sobre la manipulación de imágenes y la colorización digital.
La galería Roger-Viollet, que conserva millones de instantáneas históricas en sus archivos, ofrece así una oportunidad única para contemplar cómo Europa soñaba visualmente España hace más de ciento cincuenta años: un país real, pero interpretado a través del pincel y la imaginación.