La encuesta de Sigma Dos para El Mundo sitúa al PP en el 35,8% y con hasta 35 escaños, pero la mayoría absoluta exige 42. Vox registra su primera caída en el actual ciclo autonómico y el PSOE contiene el golpe. El 15 de marzo, Castilla y León dibujará de nuevo un escenario de pactos.
A tres semanas de las elecciones autonómicas del 15 de marzo, Castilla y León comienza a mostrar su fotograma electoral más nítido. La encuesta publicada el 23 de febrero por Sigma Dos para El Mundo —elaborada entre el 9 y el 19 de febrero sobre una muestra de 1.954 entrevistas y con un margen de error de ±2,2 puntos— confirma algunas tendencias esperadas y aporta al menos una sorpresa: el frenazo de Vox en una comunidad que en 2022 fue el primer territorio autonómico donde el partido de Santiago Abascal entró en el gobierno. El sondeo dibuja un mapa con más continuidad que ruptura, pero con ajustes internos que podrían condicionar los pactos postelectorales.
La comunidad, históricamente poco volátil y con una estructura electoral marcada por el peso del voto rural y las diferencias entre sus nueve provincias, afronta unos comicios en los que el PP de Alfonso Fernández Mañueco aspira a su mejor resultado en décadas. Sin embargo, los números siguen sin concederle la autonomía parlamentaria que necesitaría para gobernar en solitario. La aritmética de las Cortes de Castilla y León —que amplían su composición de 81 a 82 procuradores, con la mayoría absoluta en 42— obliga a todos los actores a pensar más allá del día de la votación.
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El PP sube pero no llega: 32-35 escaños, mayoría en 42
La principal conclusión de la encuesta es el avance popular. Sigma Dos atribuye al PP el 35,8% del voto, frente al 31,4% obtenido en los comicios de febrero de 2022, lo que supone una subida de 4,4 puntos porcentuales. En términos de escaños, la estimación sitúa a los populares en una horquilla de entre 32 y 35 procuradores, comparados con los 31 con los que arrancó la legislatura. El crecimiento se explica, según el análisis del sondeo, por la captación de voto procedente del ya extinto Ciudadanos —más de 22.000 papeletas— y por la incorporación de más de 11.000 electores que en 2022 votaron al PSOE.
El dato relevante, sin embargo, es la distancia que separa esa estimación de la mayoría absoluta fijada en 42 escaños. Incluso en el escenario más optimista para el PP —35 procuradores—, el partido seguiría necesitando el apoyo de al menos siete escaños adicionales para investir a Mañueco sin depender de abstenciones. Esa brecha convierte el resultado esperado en una victoria clara en votos y en primera fuerza indiscutida, pero también en una presidencia condicionada desde el primer día.
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El frenazo de Vox: primera caída del ciclo autonómico
El dato más inesperado del sondeo es el comportamiento de Vox. El partido ha encadenado resultados al alza en las elecciones autonómicas celebradas durante el actual ciclo electoral: creció con fuerza en Aragón y en Extremadura, consolidando su papel como socio imprescindible de los ejecutivos del PP en varias comunidades. Castilla y León rompe esa tendencia, al menos por ahora. La encuesta de Sigma Dos le atribuye el 16,8% del voto, frente al 17,6% que obtuvo en 2022, una caída de 0,8 puntos que, aunque modesta en porcentaje, representa la primera contracción demoscópica de Vox en este ciclo.
En escaños, la estimación oscila entre 13 y 14 procuradores. Los analistas apuntan a que parte del voto que en 2022 fue a Vox ha migrado de vuelta al PP, un fenómeno conocido como «reabsorción de voto prestado» que suele producirse cuando el partido hegemónico de un bloque recupera posiciones. La provincia de Soria constituye, no obstante, la excepción: allí Vox podría obtener representación por primera vez, lo que le añade un matiz de expansión territorial puntual a un balance general a la baja.
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El PSOE resiste donde más le dolía
El resultado socialista en Castilla y León contrasta notablemente con los descalabros registrados en Aragón y Extremadura, donde el PSOE sufrió caídas significativas en sus últimas convocatorias autonómicas. En la comunidad de Mañueco, el partido obtendría el 29,8% del voto, apenas dos décimas por debajo del 30% cosechado en 2022, lo que lo mantiene como segunda fuerza con una distancia manejable respecto al PP. En escaños, la horquilla se sitúa entre 26 y 28 procuradores, frente a los 28 actuales, lo que implica una pérdida potencial de hasta dos escaños por ajustes provinciales.
Un indicador especialmente significativo del sondeo es el comportamiento del voto joven. Entre los nuevos electores que no participaron en 2022, el PSOE lidera las preferencias con el 28,3%, por delante del PP con el 22,2% y de Vox con el 12%. Ese dato sugiere que la estructura territorial y generacional del socialismo castellanoleonés mantiene cierta solidez, con una fidelidad del voto propio superior al 70%, lo que compensa parcialmente las fugas hacia otros partidos. La dirección del PSOE en la comunidad considera que el resultado dependerá en buena medida de la capacidad de movilización de su electorado en provincias con reparto ajustado.
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El mapa provincial: décimas que cambian escaños
Una de las características estructurales de las elecciones en Castilla y León es la enorme fragmentación provincial de su sistema electoral. Las Cortes distribuyen sus 82 procuradores entre nueve circunscripciones de tamaño muy desigual: desde los 15 escaños de Valladolid hasta los 5 de Soria. Esa distribución convierte cada décima de voto en provincias pequeñas en un factor determinante para el resultado final, ya que el coste por escaño es mucho más elevado que en las grandes circunscripciones.
Según la encuesta de Sigma Dos, el PP sería la fuerza más votada en Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca y Valladolid. El PSOE ganaría en Soria, mientras que en León, Segovia y Zamora el sondeo prevé empate técnico entre ambos partidos, con tres o cuatro escaños cada uno en cada provincia. La Unión del Pueblo Leonés (UPL), formación regionalista con base en la capital provincial, subiría medio punto hasta el 4,8% y podría pasar de tres a cuatro procuradores, manteniendo su condición de actor bisagra en la provincia con más escaños en disputa. El duodécimo procurador leonés quedaría abierto entre UPL, PSOE y PP, un escenario de resolución incierta que podría alterar el equilibrio global.
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Los pactos posibles: la aritmética que decide quién gobierna
La traducción política del sondeo apunta a un escenario de coalición o acuerdo parlamentario similar al que se produjo tras las elecciones de 2022, cuando el PP y Vox alcanzaron el primer pacto de gobierno autonómico de la derecha en España. Si se confirman las estimaciones, la suma de PP y Vox oscilaría entre 45 y 49 escaños, superando con holgura los 42 necesarios para la mayoría absoluta. Esa aritmética consolida a Vox como socio preferente de Mañueco, aunque con una posición negociadora algo más débil que hace cuatro años si su resultado se sitúa en el tramo bajo de la horquilla.
El bloque de izquierda, formado por PSOE, IU-Sumar y Podemos, quedaría lejos de la mayoría incluso en el escenario más favorable para cada uno de esos partidos. IU-Sumar se situaría en el 4,5% y disputaría el último escaño en Valladolid, mientras que Podemos, que actualmente cuenta con un procurador, podría perderlo al bajar del 5,1% al 3,7%, quedando por debajo del umbral práctico de representación en la mayoría de provincias. La campaña electoral, que arrancará el 27 de febrero, determinará si los movimientos finales del electorado confirman o alteran un mapa que, a día de hoy, apunta a la continuidad del bipartidismo de derechas en Valladolid.