El número de estudiantes españoles en programas de intercambio hacia este país cayó un 7% en 2025 respecto al año anterior, según datos del Council on Standards for International Educational Travel. Las agencias del sector anticipan un impacto aún mayor para el curso 2026-2027, y los destinos alternativos como Canadá e Irlanda registran un aumento significativo de consultas.
España se encuentra entre los principales países exportadores de estudiantes a los programas de intercambio cultural y educativo de Estados Unidos. Sin embargo, el clima político generado por la segunda administración de Donald Trump está alterando ese flujo de forma perceptible. Según Christopher B. Page, director ejecutivo del Council on Standards for International Educational Travel (Csiet), organismo oficial que recopila las estadísticas internacionales de los programas de intercambio en Estados Unidos, en 2025 entraron en ese país 3.826 estudiantes españoles, un 7% menos que el año anterior. Es la cifra más baja registrada desde la recuperación tras la pandemia de covid-19, que había dejado en 2020 un mínimo histórico de 739 estudiantes.
Pablo Martínez de Velasco, presidente de la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Asesproce), que agrupa a la patronal de las agencias de intercambio que operan en toda España, atribuye el descenso principalmente al clima de tensión política y social de las últimas semanas en Estados Unidos. Ese factor aparece como la principal preocupación de las familias que consultan a las agencias sobre los programas para el próximo curso, por encima de cuestiones prácticas como los visados o los aspectos logísticos del desplazamiento. Una encuesta interna de Asesproce realizada a 31 de sus 71 agencias asociadas recoge esa percepción de forma nítida: el 79% de las agencias ha registrado también un aumento de las consultas de familias que ya tienen hijos en el país y que buscan información sobre su situación actual.
Un descenso del 7% en visados que anticipa una caída mayor
Martínez de Velasco prevé que «el efecto Trump» produzca una caída aún más pronunciada de cara al próximo curso académico 2026-2027. «Estos primeros meses del año estamos notando un claro descenso en las solicitudes de visados, hecho que el año pasado no ocurría», señaló el presidente de Asesproce. En condiciones normales, la demanda de febrero es elevada porque corresponde al periodo en que las familias toman decisiones para el verano y el curso siguiente. El hecho de que ese repunte estacional no se esté produciendo con la intensidad habitual es, para el sector, una señal de alerta clara sobre lo que cabe esperar en los próximos meses.
Los datos oficiales de visados reflejan solo una parte del fenómeno. Los registros del Csiet contabilizan los visados de intercambio cultural y educativo —los denominados J-1—, pero no incluyen el total de visados de estudiantes académicos, conocidos como F-1. Asesproce calcula que, sumando ambas categorías, el número de alumnos españoles que entraron en Estados Unidos en 2025 sería unos 500 superior a los 3.826 que muestran las estadísticas oficiales de intercambio. Aun así, la tendencia a la baja es consistente en ambas categorías y se viene registrando de forma ininterrumpida desde 2023.
Verificación de redes sociales y revisión exhaustiva de perfiles
Uno de los elementos que más preocupación genera entre las familias y los propios estudiantes es el endurecimiento de los procedimientos de concesión de visados puesto en marcha por la administración Trump. Desde mayo de 2025, Donald Trump introdujo nuevas directrices que incluyen la revisión de la presencia en redes sociales de los solicitantes de visados de estudiante e intercambio. Las agencias ya han empezado a aconsejar a sus estudiantes que vigilen los contenidos que publican en las redes por si pudieran entorpecer el proceso de solicitud. Según Ignasi Mas de Xaxas, socio de British Summer, «se toman el tiempo necesario para asegurar que los solicitantes acrediten su elegibilidad para el visado que solicitan».
Luis Camino, estudiante de 22 años en la Universidad de San Francisco, vivió en primera persona ese proceso durante las vacaciones de Navidad. Al renovar su visado tuvo que someterse a una revisión de sus perfiles en redes sociales. Un funcionario le indicó que debía hacer públicos sus perfiles para facilitar el proceso, lo que le generó una sensación de vulnerabilidad difícil de gestionar. «Tuve miedo a que me rechazaran el visado por mensajes que me podían mandar amigos o conocidos», relató. La embajada de Estados Unidos en España revisa las redes sociales de los solicitantes de visados de estudiante desde el verano pasado, incluidos los menores de edad, según confirmaron fuentes consulares.
Canadá e Irlanda, los destinos que recogen el desvío de demanda
El descenso del interés por Estados Unidos no implica que las familias españolas hayan reducido su disposición a enviar a sus hijos al extranjero. Lo que muestran los datos de las agencias es una reorientación de la demanda hacia otros destinos angloparlantes. Canadá se ha convertido en la alternativa que más interés despierta en la actualidad: según la encuesta interna de Asesproce, el 78,6% de las agencias lo señala como el destino que más consultas recibe en sustitución de Estados Unidos. Irlanda aparece en segundo lugar con el 57,1%, seguida de Reino Unido con el 28,6% y Australia y Nueva Zelanda con el 7,1%.
A pesar del creciente clima de incertidumbre, las agencias aseguran que hasta el momento no se ha registrado ninguna incidencia entre los estudiantes españoles que se encuentran actualmente en Estados Unidos. La asesora académica del programa EducationUSA en Barcelona, programa oficial del Gobierno de Estados Unidos, confirma que «se ha percibido un aumento de las inquietudes por parte de los familiares, pero todas se han resuelto correctamente». La situación podría complicarse, no obstante, si las políticas migratorias de la administración Trump se endurecen aún más de cara al verano, cuando se concentra el mayor volumen de llegadas de estudiantes extranjeros al país.