Nueva Delhi abre este lunes la Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial en un contexto de entusiasmo tecnológico y crecientes interrogantes éticos. Durante cinco días, la capital india reunirá a jefes de Estado, líderes empresariales y responsables políticos para debatir sobre empleo, regulación, seguridad infantil y el impacto ambiental de la IA generativa.
El primer ministro Narendra Modi inauguró el encuentro en el complejo Bharat Mandapam, presentándolo como una señal del avance científico del país y de la capacidad innovadora de su juventud. India aspira a consolidarse como actor central en la gobernanza tecnológica global y a trasladar el debate desde una lógica estrictamente securitaria hacia una visión más amplia de democratización y acceso.
La cita, que sucede a las celebradas en Reino Unido, Corea del Sur y Francia, es la primera organizada en una economía emergente. Según los organizadores, se esperan cerca de 250.000 participantes del sector tecnológico, así como más de 20 líderes internacionales. Entre ellos figuran Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Luiz Inácio Lula da Silva, junto a una amplia representación europea y delegaciones ministeriales de 45 países.
En el plano empresarial, la cumbre contará con la presencia de Sundar Pichai (Google) y Sam Altman (OpenAI), mientras que el fundador de Microsoft, Bill Gates, ha confirmado su participación. La ausencia de Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, ha sido una de las cancelaciones más comentadas.
Gobernanza, responsabilidad y límites
El eje central del encuentro es la construcción de una “hoja de ruta compartida” para la gobernanza global de la IA. No obstante, expertos como Amba Kak, del AI Now Institute, advierten que los compromisos adoptados en foros anteriores han tendido a fórmulas de autorregulación que dejan en manos de las propias empresas la corrección de sus excesos.
En la edición de París del año pasado, decenas de países respaldaron una declaración para impulsar una IA “abierta” y “ética”. Estados Unidos, sin embargo, se desmarcó. El vicepresidente JD Vance alertó entonces contra una regulación que, a su juicio, podría frenar la innovación en un sector en plena expansión.
En Nueva Delhi, la seguridad vuelve a ocupar un lugar prioritario: desinformación, deepfakes y protección de menores están en la agenda. La reciente polémica en torno a la herramienta Grok, vinculada a Elon Musk, reactivó el debate tras permitir la generación de imágenes sexualizadas de personas reales, incluidos menores.
IA para muchos
India plantea la cumbre bajo tres grandes principios —“pueblos, progreso y planeta”— y subraya la necesidad de que la inteligencia artificial beneficie a amplias capas de la población, no solo a los gigantes tecnológicos.
Analistas como Seth Hays señalan que el resultado más probable será una combinación de llamados a la prudencia regulatoria y anuncios de inversión pública. Nueva Delhi, consciente de que necesita alianzas estratégicas para integrarse plenamente en el ecosistema global de la IA, busca posicionarse como puente entre el llamado Sur Global y las potencias tecnológicas.
La ciudad ha sido blindada con un amplio dispositivo de seguridad que recuerda al del G20. Más de 10.000 agentes custodian los accesos y se han impuesto restricciones de tráfico en varias zonas.
Más allá de las declaraciones, la cuestión de fondo persiste: ¿será esta cumbre capaz de traducir la retórica en compromisos verificables o quedará en una nueva declaración de intenciones? La respuesta marcará el rumbo de la gobernanza tecnológica en la próxima década.