Jeannette Jara y la hora del Partido Comunista en Chile

30 juin 2025 - 05:42

Chile amaneció con un hecho que marca un giro político. Jeannette Jara, militante comunista y exministra de Trabajo, ganó las primarias del oficialismo y se convirtió en la candidata presidencial para las elecciones de noviembre. Con el 99% de los votos escrutados, Jara obtuvo un sólido 60%, dejando atrás a Carolina Tohá, del socialismo democrático, y a otros candidatos menores del Frente Amplio y la Federación Regionalista Verde Social.

No es menor lo que ocurrió. Por primera vez en la historia reciente chilena, un amplio bloque de centroizquierda elige como su carta presidencial a una militante comunista. Jara, abogada de 51 años, forjada en los barrios del norte de Santiago, irrumpió como figura nacional cuando, desde su cartera, impulsó la reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas y lideró el debate sobre la reforma de pensiones. No es casual que su discurso tras la victoria apelara a la historia de la izquierda chilena, mencionando a Allende, Bachelet y Boric como parte de una misma tradición.

Sin embargo, la jornada deja más preguntas que certezas. La participación fue baja: apenas 1,4 millones de personas, frente a los más de 15 millones habilitados. Si en 2021 la primaria entre Boric y Jadue movilizó a 1,7 millones, la cifra de ayer refleja el desencanto que atraviesa a la coalición gobernante. Es un dato que preocupa cuando se enfrenta a una derecha fortalecida y con candidaturas consolidadas como José Antonio Kast y Evelyn Matthei.

Jara llamó a la unidad y dijo que “las diferencias no son un problema, son una oportunidad”. Una frase que suena bien pero que será puesta a prueba en la campaña. Deberá construir puentes con el socialismo democrático y con sectores independientes que aún miran con recelo al Partido Comunista. Su desafío no pasa solo por conquistar al electorado de izquierda, sino por convertirse en una alternativa creíble para una sociedad cansada de promesas incumplidas y marcada por el desencanto tras el fracaso del proceso constitucional.

El oficialismo apostó por Jara confiando en su experiencia ministerial y en su cercanía con el mundo sindical y popular. Pero Chile es un país que ya no vota con lealtades históricas. Las encuestas sitúan como favoritos a Kast y Matthei. El Partido Comunista chileno, que durante décadas funcionó como socio menor en las coaliciones progresistas, asume ahora el riesgo y la oportunidad de liderar la candidatura presidencial. Lo hace en un contexto donde la izquierda latinoamericana atraviesa momentos contradictorios: éxitos parciales, retrocesos y un electorado que exige resultados tangibles más que símbolos.

Jeannette Jara encarna la posibilidad de un giro, pero también carga con el peso de representar un partido que genera adhesión en sus bases y desconfianza en sectores moderados. El camino hacia noviembre será corto e intenso. La primera vuelta está fijada para el 16 de ese mes. Si nadie supera el 50%, habrá balotaje el 14 de diciembre.

En política, los gestos y la historia cuentan. Ayer, la izquierda chilena eligió a una mujer comunista para encabezar su proyecto presidencial. Ahora, Jara tendrá que demostrar que su candidatura no es solo un símbolo, sino una opción real para gobernar un país que no espera discursos, sino respuestas.

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