La Administración Trump convocó este domingo un encuentro en la embajada estadounidense en la capital española entre las partes del conflicto, con participación de Argelia y Mauritania como observadores. La reunión, celebrada en estricto secreto, busca desbloquear un diferendo que cumple ya medio siglo sin resolución y se produce tras la aprobación en octubre de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que menciona el plan de autonomía marroquí como solución más factible.
Estados Unidos ha elegido Madrid como escenario para intentar relanzar las negociaciones sobre el futuro del Sáhara Occidental, la antigua colonia española bajo control marroquí desde 1975 y cuyo estatus territorial sigue siendo uno de los conflictos más prolongados del mundo. La reunión, celebrada este domingo en la embajada estadounidense en la calle Serrano de la capital española, congrega a representantes de Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania bajo auspicios de la Administración de Donald Trump, que ha intensificado su actividad diplomática en la región tras la aprobación de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el pasado 31 de octubre.
El encuentro se produce en un contexto diplomático complejo marcado por posiciones aparentemente irreconciliables. Marruecos defiende un plan de autonomía para el territorio bajo soberanía marroquí, una propuesta que cuenta con el respaldo creciente de Estados Unidos, la Unión Europea y organismos internacionales. El Frente Polisario, por su parte, mantiene su reivindicación histórica de un referéndum de autodeterminación que permita a la población saharaui decidir libremente sobre su futuro, una consulta que fue prometida en múltiples acuerdos internacionales pero que nunca llegó a celebrarse.
Encuentro discreto en la embajada estadounidense
La reunión del domingo cuenta con la participación de figuras de alto nivel diplomático. Por parte estadounidense asisten Massad Boulos, enviado del presidente Trump para asuntos africanos y coordinador del encuentro, y el embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Michael Waltz. También participa Staffan de Mistura, enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, cuya presencia subraya la dimensión multilateral del proceso. Los ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, y de Argelia, Ahmed Attaf, así como el jefe de la diplomacia del Frente Polisario y el ministro mauritano Mohamed Salem Ould Merzouk completan la lista de participantes.
La elección de Madrid como sede responde a criterios logísticos de Washington y no implica un papel activo del Gobierno español en la organización del encuentro. Estados Unidos ya había utilizado anteriormente la capital española para negociaciones de alto nivel, como ocurrió con las conversaciones sobre aranceles con China. Sin embargo, en el caso del Sáhara Occidental, el Ministerio de Asuntos Exteriores español se ha mantenido deliberadamente al margen de la organización, según han confirmado fuentes diplomáticas.
El hermetismo que rodea las negociaciones es total. Ninguna de las partes ha ofrecido declaraciones públicas sobre el contenido de las conversaciones ni sobre los posibles avances alcanzados. La discreción responde tanto a la sensibilidad del asunto como a la estrategia estadounidense de evitar presiones mediáticas que puedan dificultar acercamientos entre posiciones que llevan décadas enfrentadas. La reunión de Madrid constituye el segundo contacto de este tipo tras un primer encuentro celebrado en enero en Estados Unidos, lo que sugiere una estrategia de diplomacia continuada por parte de la Administración Trump.
España no organiza pero Albares aprovecha para contactos bilaterales
Aunque el Gobierno español no ha participado en la organización de la cumbre sobre el Sáhara Occidental, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aprovechó la presencia en Madrid de varios de los ministros participantes para mantener encuentros bilaterales. El sábado 8 de febrero, Albares recibió en el Palacio de Viana, sede del Ministerio, a sus homólogos de Mauritania y Argelia en reuniones separadas. Fuentes de Exteriores confirmaron que el ministro español mantendría también contactos con otros representantes que acudieron a Madrid para la reunión multilateral, aunque no precisaron si incluirían al ministro marroquí Nasser Bourita.
El encuentro con el ministro argelino Ahmed Attaf resulta especialmente significativo. Las relaciones entre España y Argelia atravesaron una grave crisis en 2022 tras el giro del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental, cuando España abandonó su tradicional neutralidad para respaldar explícitamente el plan de autonomía marroquí. Argelia, principal valedor del Frente Polisario, respondió con medidas diplomáticas y económicas que afectaron a la cooperación bilateral. Tras el encuentro, Albares se mostró en redes sociales «contento» por la acogida de su homólogo argelino y destacó que Argelia es «nuestro primer proveedor de gas, un socio estratégico, fiable y constante». El ministro subrayó que las relaciones comerciales se encuentran en un «momento extraordinario», con exportaciones españolas que aumentaron un 141% en 2024 y un 190% en 2025.
La reunión con el ministro mauritano Mohamed Salem Ould Merzouk también reviste importancia estratégica. Mauritania, que comparte frontera con el Sáhara Occidental, mantiene una posición de relativa neutralidad en el conflicto y puede desempeñar un papel facilitador en eventuales acuerdos. Albares destacó las «grandes perspectivas laborales» para 2026 en la relación bilateral, mencionando la nueva sede del Instituto Cervantes en Nouakchott como símbolo de la cooperación cultural entre ambos países.
El plan de autonomía marroquí como base de negociación
La reunión de Madrid se produce en un contexto internacional progresivamente favorable a la posición marroquí. El pasado 31 de octubre, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la resolución 2797, redactada por Estados Unidos, que considera que «una autonomía genuina podría representar el resultado más factible» para el Sáhara Occidental. Esta formulación, aunque mantiene referencias al derecho de autodeterminación, supone un espaldarazo significativo al plan que Marruecos defiende desde 2007 y que contempla un estatus autonómico para el territorio bajo soberanía marroquí.
La Unión Europea siguió la misma línea el pasado 29 de enero, mostrándose favorable a que una futura solución que garantice la libre determinación del pueblo saharaui se base en el plan de autonomía propuesto por Marruecos «con el fin de alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable del conflicto». España formalizó su apoyo a esta posición en 2022, cuando el Gobierno de Sánchez describió la propuesta marroquí como «la base más seria, creíble y realista» para resolver el problema de la antigua colonia española.
Sin embargo, el Frente Polisario mantiene su posición firme. El secretario general de la organización, Brahim Ghali, reiteró esta misma semana durante la IV Conferencia Internacional Árabe de Solidaridad con el Pueblo Saharaui celebrada en Argelia que «el pueblo saharaui tiene la última palabra en la determinación de su futuro». Esta declaración sugiere que el movimiento independentista no aceptará ninguna solución que no incluya un referéndum de autodeterminación, lo que plantea serias dudas sobre la viabilidad de alcanzar un consenso en las negociaciones. Trump había establecido un objetivo de 60 días tras la aprobación de la resolución de octubre para alcanzar un acuerdo, un plazo que ya expiró sin resultados evidentes pero que no ha detenido la actividad diplomática estadounidense.