El Parlamento Europeo reactiva la tramitación pacto comercial con EEUU, pero añade una cláusula de suspensión por amenazas

06 février 2026 - 10:09

La Comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara acordó reanudar el procedimiento del acuerdo arancelario alcanzado en julio de 2025 entre Bruselas y Washington, que había quedado paralizado por las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia. Los eurodiputados incorporarán una nueva cláusula de suspensión que permitirá congelar automáticamente el pacto en caso de amenazas contra la seguridad del bloque o su integridad territorial. La votación en comisión está prevista para el 24 de febrero, aunque persisten divisiones entre grupos políticos sobre las condiciones para aprobar definitivamente el acuerdo.

La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo decidió reactivar los trabajos de análisis del acuerdo arancelario entre la Unión Europea y Estados Unidos, suspendidos desde mediados de enero tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles adicionales a ocho países europeos por su apoyo a Dinamarca en la crisis de Groenlandia. La decisión fue adoptada por «una mayoría» de los ponentes de los distintos grupos parlamentarios, según anunció el presidente de la comisión europarlamentaria, el socialista alemán Bernd Lange. Con la reanudación de los procedimientos, los eurodiputados esperan que el informe definitivo esté listo para ser sometido a votación en la sesión del martes 24 de febrero, lo que permitiría avanzar hacia la ratificación final del pacto comercial.

La reactivación del proceso legislativo llega después de que Trump retirara sus amenazas arancelarias contra los países europeos que participaron en maniobras militares conjuntas con Dinamarca en Groenlandia. El presidente estadounidense había anunciado a mediados de enero que impondría un arancel del 10% a partir del 1 de febrero sobre todos los productos procedentes de Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos, Suecia, Finlandia, Noruega y Reino Unido, y que esta tasa aumentaría al 25% en junio si estos países no respaldaban su propuesta de que Estados Unidos adquiriera el control de Groenlandia, territorio autónomo danés de importancia estratégica en el Ártico. El cambio de postura se produjo tras alcanzar un «acuerdo marco» con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para garantizar mayor influencia estadounidense en la región sin alterar la soberanía danesa.

El acuerdo original y las razones de su congelación en enero

El acuerdo arancelario objeto de controversia fue firmado en julio de 2025 por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y Donald Trump durante un encuentro celebrado en Escocia. El pacto se alcanzó tras semanas de tensiones comerciales desencadenadas por la agresiva política arancelaria desplegada por Trump tras su regreso a la Casa Blanca. Según los términos del acuerdo, Washington se comprometió a limitar al 15% el arancel generalizado sobre las importaciones procedentes de la Unión Europea, a cambio de que los europeos no tomaran represalias recíprocas por ese porcentaje gravado y eliminaran sus propios aranceles sobre los productos industriales estadounidenses, reduciendo estos últimos al 0%. El pacto también contemplaba la continuidad de los aranceles cero para las langostas estadounidenses, medida pactada originalmente en 2020.

Desde la firma del acuerdo en verano, solo se aplicó la parte que afecta a las exportaciones europeas, que enfrentan desde entonces un arancel del 15% en el mercado estadounidense. Sin embargo, la Unión Europea no implementó su compromiso de eliminar los aranceles sobre productos industriales estadounidenses porque el Parlamento Europeo no había completado el proceso de ratificación necesario para que el acuerdo entrara formalmente en vigor. El pacto comercial requiere luz verde tanto del Consejo de la Unión Europea, que representa a los gobiernos nacionales, como de la Eurocámara para ser adoptado definitivamente por el bloque comunitario. Los eurodiputados habían estado preparando enmiendas al texto durante las semanas previas a la congelación, y muchos legisladores ya calificaban el acuerdo de desequilibrado a favor de Estados Unidos.

La decisión de paralizar el proceso de ratificación se adoptó en una reunión celebrada el 21 de enero, pocos días después de que Trump anunciara sus amenazas arancelarias contra los países europeos que respaldaban a Dinamarca. Los principales eurodiputados encargados del expediente consideraron que las amenazas del presidente estadounidense constituían una violación del espíritu del acuerdo alcanzado en verano y decidieron suspender oficialmente los trabajos, aplazando una votación que estaba prevista inicialmente para finales de enero. El presidente de la Comisión de Comercio, Bernd Lange, declaró entonces que las amenazas de Trump representaban «un ataque contra los intereses económicos y la soberanía territorial de la UE», posición que fue respaldada por la mayoría de grupos parlamentarios.

La nueva cláusula de suspensión como garantía política

La condición fundamental para reanudar la tramitación del acuerdo ha sido la incorporación de una nueva cláusula de suspensión que amplía significativamente los supuestos bajo los cuales el pacto comercial podría quedar automáticamente paralizado. Los eurodiputados han acordado incluir entre los motivos de suspensión «las amenazas a los intereses esenciales de seguridad de la Unión o de sus Estados miembro, incluida su integridad territorial». Esta redacción, que será incorporada mediante enmiendas al texto del acuerdo, busca crear un mecanismo de salvaguarda que permita a la Unión Europea protegerse de comportamientos coercitivos o amenazas por parte de Estados Unidos sin necesidad de renegociar todo el pacto o iniciar largos procedimientos de denuncia del tratado.

El presidente de la Comisión de Comercio, Bernd Lange, subrayó la importancia de esta cláusula al declarar que «tenemos que fijar límites claros y estar listos para congelar negociaciones o la aplicación del acuerdo en cualquier momento si la situación lo requiere». El dirigente socialista añadió que «el mensaje a Washington es claro: el respeto a la soberanía de Europa y el cumplimiento total del acuerdo UE-EEUU son innegociables». Esta nueva condición representa un endurecimiento significativo de la posición europea frente a la administración Trump, estableciendo que el acuerdo comercial no puede funcionar en un contexto de amenazas políticas o territoriales, aunque estas no afecten directamente a cuestiones arancelarias. La cláusula constituye un precedente en los acuerdos comerciales europeos al vincular explícitamente la continuidad de las preferencias comerciales con el respeto a la seguridad y la integridad territorial del bloque.

Divisiones entre grupos parlamentarios y calendario de votación

A pesar del acuerdo para reanudar los trabajos, persisten divisiones significativas entre los diferentes grupos políticos del Parlamento Europeo sobre las condiciones bajo las cuales debería aprobarse definitivamente el pacto comercial. El Partido Popular Europeo (PPE), la formación con mayor número de escaños en la Eurocámara, ha defendido activamente la rápida aprobación del acuerdo. En un comunicado, el PPE argumentó que «bloquear o reabrir elementos que escapan a la competencia del Parlamento solo aumentaría la inestabilidad y socavaría la credibilidad de Europa», y añadió que «seguir adelante restaura la confianza empresarial, reduce costes innecesarios y protege los intereses industriales y agrícolas de Europa». Los populares urgen al resto de grupos a aprobar el pacto ahora que Trump ha retirado sus amenazas sobre Groenlandia.

Por el contrario, el grupo de Socialistas y Demócratas (S&D) mantiene una posición más cautelosa y condicional. En un comunicado emitido tras la decisión de reanudar los trabajos, los socialistas advirtieron que la reanudación «no es un cheque en blanco» y aseguraron que no votarán «a favor de ningún acuerdo con Estados Unidos mientras el presidente Trump siga socavando la soberanía de Europa». Esta formulación sugiere que los socialistas europeos mantendrán su oposición al acuerdo si Trump vuelve a realizar amenazas similares antes de la votación final, incluso si formalmente ha retirado las amenazas previas sobre Groenlandia. La posición del S&D refleja la desconfianza hacia la fiabilidad de los compromisos de la administración Trump y el temor a que el presidente estadounidense utilice nuevamente amenazas coercitivas para obtener concesiones políticas de Europa.

El calendario establecido por la Comisión de Comercio Internacional prevé una votación sobre el informe final el próximo 24 de febrero. Si el texto es aprobado en comisión, pasará posteriormente al pleno de la Eurocámara para su votación definitiva, aunque todavía no se ha fijado fecha para esta sesión plenaria. El acuerdo necesita mayoría simple tanto en comisión como en pleno para ser ratificado por el Parlamento Europeo. Una vez obtenida la aprobación de la Eurocámara, el pacto también deberá ser formalmente adoptado por el Consejo de la Unión Europea antes de entrar plenamente en vigor. El proceso completo podría extenderse hasta marzo o abril, lo que significa que las exportaciones europeas seguirán enfrentando el arancel del 15% en Estados Unidos durante varios meses más, mientras que los productos industriales estadounidenses continuarán pagando aranceles al entrar en el mercado europeo hasta que se complete la ratificación y el acuerdo entre en vigor de forma bilateral.

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