Vox se alinea con Musk y defiende sus ataques a Sánchez por la regulación de redes sociales

05 février 2026 - 12:22

Santiago Abascal ha respaldado públicamente los calificativos de «tirano» y «dictador» lanzados por el magnate estadounidense contra el presidente del Gobierno. El líder de ultraderecha considera «justificados» los insultos debido a la regularización de inmigrantes y la propuesta de prohibir las redes sociales a menores de dieciséis años. El Gobierno ha respondido con dureza: el ministro Félix Bolaños calificó a Musk de «tecnocasta» y el titular de Derechos Sociales acusó a Abascal de «lamerle las botas» al multimillonario. 

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha defendido este martes los insultos lanzados por el magnate Elon Musk contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, considerando «justificados» los calificativos de «tirano» y «dictador» empleados por el propietario de X. Abascal realizó estas declaraciones durante un encuentro de la extrema derecha europea organizado por la asociación ultraconservadora Red Política de Valores junto a las fundaciones de los grupos Patriots y Conservadores y Reformistas Europeos, coincidiendo con el momento de máxima tensión entre el Ejecutivo español y las grandes plataformas tecnológicas por el paquete regulatorio anunciado desde Dubái.

El presidente de Vox argumentó que los calificativos de Musk están «más que justificados» debido a dos motivos principales: la regularización de quinientos mil inmigrantes en situación irregular y la propuesta de censura en redes sociales. Abascal también reafirmó al magnate estadounidense agregando que Sánchez es además «un criminal corrupto». El líder ultraderechista se opuso frontalmente a la prohibición del acceso a redes sociales para menores de dieciséis años, afirmando que «Pedro Sánchez quiere suplantar a las familias» y que «el Gobierno debe respetar el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos y a ver cómo sus hijos se relacionan en el ámbito de las redes sociales».

El Gobierno contraataca: de la «tecnocasta» a los «vasallos»

La reacción del Ejecutivo ante el alineamiento de Vox con Musk no se hizo esperar. El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, calificó este miércoles al propietario de X como «tecnocasta» y acusó a los magnates tecnológicos de amenazar la democracia. En declaraciones a los medios, Bolaños explicó que «durante muchos años hemos comprobado cómo milmillonarios engordaban a sus siervos políticos para que llevaran a cabo programas de recorte de derechos, de ataques a la convivencia, a la democracia». Según el ministro, ahora estos «depredadores de todos» han dado un paso más participando directamente en política y entrando «en el debate público» para amenazar «nuestro respeto, nuestra convivencia, nuestros derechos, nuestra democracia».

La expresión «tecnocasta» no es nueva en el vocabulario del Gobierno. El propio Sánchez lleva semanas utilizando este término para referirse a empresarios como Musk, a quien ha descrito como líder de una «internacional reaccionaria o ultra liderada por el hombre más rico del planeta» que «ataca directamente a las instituciones, azuza el odio» y apoya «a los herederos del nazismo en Alemania». El presidente ya había animado en enero a «rebelarse» contra esta «tecnocasta» que «está tratando de usar su poder omnímodo sobre las redes sociales para controlar el debate público y por tanto la acción gubernamental de todo Occidente».

El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, fue aún más contundente en su crítica al posicionamiento de Abascal. En una publicación en la red social Bluesky, el titular de Sumar acusó al líder de Vox de «lamerle las botas» al magnate multimillonario: «Cada vez que aparece un magnate extranjero para insultar a España, ahí están los supuestos patriotas corriendo a lamerle las botas. España no es país de vasallos». El mensaje de Bustinduy apunta directamente a la contradicción entre el discurso nacionalista de Vox y su subordinación a los intereses de un empresario extranjero que arremete contra las instituciones españolas.

Críticas y debate sobre el alineamiento ultraderechista

El respaldo de Abascal a Musk ha generado una oleada de críticas que cuestionan la coherencia del discurso patriótico de Vox. La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, señaló que «Elon Musk y sus lacayos en España podrán insultar y controlar todos los algoritmos del mundo, pero hay algo que nunca podrán comprar con su dinero: el poder de los españoles con su voto». El ministro de la Presidencia, Óscar López, añadió que «todo el dinero de Musk permite comprar una red social, pero no la soberanía de un país democrático como es España».

Analistas y comentaristas políticos han señalado el peligroso vínculo entre los ataques de Musk y el posicionamiento de Abascal. El colaborador Javier Aroca explicó en el programa Malas Lenguas que «cuando Elon Musk decidió comprar Twitter no fue una operación simplemente comercial, era una operación de mucho alcance. Era dominar la comunicación y el acceso a la gente más joven». Según Aroca, existe una estrategia de «colonización fascista de los medios de comunicación» en la que coinciden los intereses del magnate y la ultraderecha europea.

La coincidencia entre las posiciones de Vox y Musk no se limita al rechazo de la regulación de redes sociales. Ambos comparten una agenda política que incluye la oposición a las políticas migratorias progresistas, el rechazo a la agenda climática y el cuestionamiento de las instituciones democráticas tradicionales. Vox utiliza las redes sociales, especialmente X, como principal altavoz para sus propuestas, habiendo desbancado hace años a Podemos como partido hegemónico en este tipo de plataformas. La adquisición de la red social por parte de Musk favoreció la difusión de las ideas del partido ultraderechista, que forma parte de la órbita de Donald Trump.

El dilema estratégico de la prohibición para menores

La portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, criticó la medida de prohibir el acceso a redes sociales a menores de dieciséis años como parte de una estrategia del Gobierno para «asegurarse las redes clientelares, asegurarse que los medios de comunicación obedecen al relato oficial y, por supuesto, que nadie les vaya a criticar en redes sociales». Sin embargo, esta prohibición podría representar paradójicamente un torpedo a medio plazo para los propios intereses de Vox, ya que limitaría el acceso de un segmento de población joven especialmente receptivo a los mensajes de la ultraderecha en plataformas digitales.

El enfrentamiento entre el Gobierno español y las grandes tecnológicas alcanza así una nueva dimensión con la entrada en escena de actores políticos nacionales que se alinean explícitamente con los magnates extranjeros. Mientras el Ejecutivo defiende su «soberanía digital» frente a lo que considera una amenaza antidemocrática, Vox abraza abiertamente a figuras como Musk en un movimiento que sus críticos interpretan como subordinación de los intereses nacionales a una agenda ultraderechista global. El pulso entre regulación estatal y libertad de las plataformas se convierte así en un campo de batalla política donde se dirimen cuestiones fundamentales sobre el futuro de la democracia y el espacio público digital.

Compartir el artículo