La ultraderecha europea busca su modelo en Trump en un encuentro en Bruselas

04 février 2026 - 10:07

Representantes de partidos de extrema derecha de una veintena de países se reúnen este martes en el Parlamento Europeo para una cumbre sobre libertad de expresión organizada por la Red Política para los Valores, con participación de think tanks estadounidenses vinculados a Donald Trump. El encuentro, que cuenta con Santiago Abascal entre sus asistentes, ha generado fuertes críticas de los grupos progresistas que denuncian el uso de las instituciones europeas para legitimar discursos contrarios a los valores fundacionales de la Unión.

La séptima edición de la Cumbre Transatlántica organizada por la Red Política para los Valores se celebra este martes en el Parlamento Europeo de Bruselas, reuniendo a figuras destacadas de la extrema derecha internacional bajo el lema «Libertad de expresión versus expresión regulada: fortaleciendo los pilares de la democracia». El evento cuenta con el respaldo de los grupos parlamentarios Patriotas por Europa y Conservadores y Reformistas Europeos, que han cedido espacios en la Eurocámara para el desarrollo de la jornada. Entre los participantes españoles figuran el líder de Vox, Santiago Abascal, y la presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, organización que ha protagonizado numerosas acciones judiciales contra la ampliación de derechos en materia de aborto, eutanasia y diversidad sexual durante las últimas dos décadas.

El encuentro representa uno de los foros de más alto nivel de la internacional ultraderechista en Europa, con asistentes procedentes de una veintena de países que comparten la visión trumpista sobre política migratoria, valores tradicionales y rechazo a las políticas progresistas implementadas desde Bruselas. La elección del Parlamento Europeo como sede del evento subraya la estrategia de la extrema derecha de ocupar espacios institucionales democráticos para ganar legitimidad mediática e insertar sus temas en la agenda política continental. Según expertos en movimientos de extrema derecha, estos foros no solo buscan visibilidad sino implementar legislativamente las propuestas que defienden, utilizando parlamentos nacionales y europeos como plataformas de difusión de su ideario político.

El encuentro de extrema derecha en Bruselas

La cumbre ha generado un fuerte rechazo entre los grupos progresistas del Parlamento Europeo. Más de cincuenta eurodiputados de The Left, Verdes y Socialdemócratas firmaron una carta dirigida a la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, solicitando la prohibición del evento por considerar que promueve discursos de odio incompatibles con los valores fundacionales de la Unión Europea. Los firmantes argumentan que la cesión de espacios parlamentarios a organizaciones que atacan la dignidad e integridad de mujeres y personas LGBTQ+ vulnera la Carta de Derechos Fundamentales de la UE y el Código de Conducta del Parlamento. Iratxe García, presidenta del grupo Socialistas y Demócratas, calificó de lamentable que el foro se organice con ayuda de grupos parlamentarios y partidos como Vox, haciendo un llamamiento al Partido Popular Europeo para que deje de dar cobertura a la extrema derecha mediante pactos políticos.

La organización del evento corresponde a la Red Política para los Valores, una plataforma clave en el ecosistema ultraconservador internacional que viene celebrando este tipo de cumbres desde hace varios años. Entre los participantes destacados figura Alliance Defending Freedom International, rama global de una organización estadounidense que desempeñó un papel fundamental en la campaña que condujo a la anulación de la sentencia que garantizaba el derecho al aborto en Estados Unidos. Esta filial internacional ya organizó en el Parlamento Europeo en mayo pasado un evento en el que tildó de censura online la Ley de Servicios Digitales europea, normativa diseñada para regular las grandes plataformas tecnológicas y limitar la difusión de contenidos ilegales o dañinos en internet.

Los organizadores del encuentro defienden su celebración bajo el argumento de proteger la libertad de expresión frente a lo que consideran una creciente censura institucional promovida desde Bruselas. Según esta narrativa, las regulaciones europeas sobre discurso de odio, desinformación y contenidos digitales constituyen un ataque a las libertades fundamentales y una imposición de lo que denominan corrección política o agenda woke. Sin embargo, analistas políticos señalan que cuando la extrema derecha invoca la libertad de expresión, en realidad reclama espacio para promover discursos discriminatorios, xenófobos o contrarios a los derechos de minorías, discursos que no se quedan en mera retórica sino que aspiran a traducirse en políticas públicas restrictivas de derechos conquistados en las últimas décadas.

Trump como referente y la estrategia transatlántica

La administración Trump ha proporcionado un marco ideológico y estratégico para la extrema derecha europea mediante su Estrategia de Seguridad Nacional, documento que asume plenamente el relato ultraderechista sobre Europa como continente en decadencia asediado por la inmigración masiva. El texto oficial estadounidense señala a la Unión Europea como fuente de estos males por socavar la soberanía de las naciones europeas y promover políticas migratorias que están transformando el continente y acabando con las identidades nacionales. Para contrarrestar esta situación, Washington apuesta explícitamente por apoyar a las fuerzas patrióticas europeas y cultivar resistencia contra la actual trayectoria política dentro de los países comunitarios, legitimando así las posiciones de partidos como Vox, Agrupación Nacional francesa, Alternativa para Alemania o Fidesz húngaro.

Esta alineación transatlántica entre el trumpismo y la extrema derecha europea no está exenta de tensiones. Las ambiciones territoriales de Trump sobre Groenlandia generaron críticas incluso entre sus aliados europeos más cercanos, evidenciando que la coincidencia ideológica no elimina conflictos de soberanía nacional. Jordan Bardella acusó a Trump de coacción y criticó sus ambiciones imperialistas, mientras que Alice Weidel de Alternativa para Alemania afirmó que el presidente estadounidense había violado su promesa de no interferir en otros países. Incluso Nigel Farage, tradicional aliado de Trump, calificó las acciones sobre Groenlandia como un acto muy hostil. Estas fracturas demuestran que el nacionalismo europeo encuentra límites cuando se enfrenta al intervencionismo estadounidense, aunque mantiene la alianza en temas como inmigración, valores tradicionales o rechazo al multilateralismo de Bruselas.

Pese a estas tensiones puntuales, la relación entre Trump y la extrema derecha europea sigue siendo mutuamente beneficiosa. Los partidos ultraderechistas obtienen proyección internacional y legitimación ideológica de una potencia global, mientras que la administración estadounidense encuentra aliados dispuestos a socavar la cohesión de la Unión Europea desde dentro. Esta estrategia permite a formaciones como Vox o Agrupación Nacional presentarse simultáneamente como defensores de la soberanía nacional frente a Bruselas y como parte de un movimiento transnacional conservador que se extiende desde Estados Unidos hasta Europa Oriental, pasando por los gobiernos de Italia, Hungría o los Países Bajos en determinados momentos políticos.

Reacciones y perspectivas en el Parlamento Europeo

El historiador y experto en extremas derechas Steven Forti explica que para estos movimientos la batalla es tanto cultural como legislativa, pues los discursos que reclaman espacio y legitimidad no se quedan en retórica sino que tienen voluntad de implementación política. Escenarios como el Congreso de los Diputados o el Parlamento Europeo resultan fundamentales para ocupar espacios democráticos, ganar visibilidad mediática e insertar sus temas en la agenda política. Los think tanks y redes como la que organiza esta cumbre son la expresión de cómo se puede implementar y fortalecer esta agenda ultraconservadora mediante la construcción de estructuras organizativas transnacionales que coordinan estrategias y comparten recursos entre diferentes países.

El concepto de libertad de expresión ha sido objeto de apropiación por parte de la extrema derecha como respuesta a lo que denominan censura de lo políticamente correcto, wokismo o agenda globalista que según su narrativa estarían destruyendo los valores y pilares de Occidente. Esta estrategia retórica permite presentar como víctimas de persecución a quienes promueven discursos contra los derechos de mujeres, personas LGBTQ+ o inmigrantes, invirtiendo los términos del debate público y situando a las minorías protegidas por normativas antidiscriminación como agresores de la libertad de expresión de las mayorías conservadoras. Analistas señalan que este tipo de eventos en instituciones europeas otorga una pátina de respetabilidad a organizaciones cuya agenda política contradice frontalmente los principios fundacionales de la Unión Europea en materia de derechos humanos, igualdad y no discriminación.

La celebración de la cumbre coincide con el fortalecimiento electoral de formaciones de extrema derecha en varios países europeos. En Alemania, Alternativa para Alemania duplicó su presencia en el Bundestag convirtiéndose en el segundo partido más grande del país de cara a las elecciones federales previstas para el 23 de febrero. En el Reino Unido, el partido Reform UK de Nigel Farage supera en algunas encuestas a los laboristas gobernantes. En Francia, pese a la condena judicial a Marine Le Pen por malversación de fondos europeos que bloquea su candidatura presidencial para 2027, Agrupación Nacional mantiene una posición política relevante. Este contexto de crecimiento electoral refuerza la percepción entre los grupos ultraderechistas de que el momento político les es favorable y justifica la intensificación de su actividad organizativa transnacional para coordinar estrategias y maximizar su influencia en las instituciones europeas.

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