El primer mes del año ha registrado la mayor destrucción de empleo para un enero en más de una década, según los datos de afiliación publicados este lunes por el Ministerio de Trabajo. Sin embargo, el paro registrado ha experimentado un incremento moderado de 30.392 personas, el menor repunte para este mes desde 2022, lo que evidencia la naturaleza estacional de la caída del empleo tras la campaña navideña.
El mercado laboral español ha cerrado el mes de enero con una caída de 270.782 afiliados a la Seguridad Social, la mayor destrucción de empleo para un primer mes del año desde 2012, cuando la economía española se encontraba inmersa en la crisis de deuda soberana. Los datos publicados este lunes por el Ministerio de Trabajo y Economía Social confirman el patrón estacional habitual que caracteriza el inicio del año, marcado por la finalización de los contratos temporales vinculados a la campaña de Navidad y las rebajas de invierno. A pesar de la magnitud del descenso en la afiliación, el número total de cotizantes se mantiene en 21.358.912 personas, una cifra que refleja la resiliencia del empleo en términos estructurales pese a las fluctuaciones mensuales propias de la estacionalidad.
La caída de 270.782 afiliados en enero representa el peor registro para este mes desde hace catorce años, superando los descensos observados en los últimos ejercicios y situándose significativamente por encima de la media histórica de destrucción de empleo en el primer mes del año. Este dato contrasta con el comportamiento relativamente favorable que mostró el mercado laboral durante 2025, cuando la afiliación registró incrementos sostenidos a lo largo de la mayor parte del año.
La magnitud del descenso refleja fundamentalmente la finalización de los contratos temporales asociados a la campaña comercial navideña, especialmente concentrados en sectores como el comercio, la hostelería y el transporte, que experimentan picos de contratación durante diciembre y ajustes bruscos en enero. A pesar de la cifra negativa, algunos analistas subrayan que el dato debe contextualizarse en el marco de una estacionalidad estructural del mercado laboral español, donde enero tradicionalmente registra destrucción de empleo independientemente del ciclo económico general.
El paro registrado sube moderadamente
Frente a la caída significativa de la afiliación, el paro registrado en las oficinas públicas de empleo aumentó en 30.392 personas durante enero, situando el número total de desempleados en 2.635.703 personas. Este incremento representa el menor repunte del paro para un mes de enero desde 2022, lo que sugiere que, pese a la destrucción de empleo temporal, el mercado laboral mantiene cierta capacidad de absorción de trabajadores.
La aparente contradicción entre la fuerte caída de la afiliación y el moderado aumento del paro registrado se explica por diversos factores metodológicos: no todos los trabajadores que pierden su empleo se inscriben inmediatamente como demandantes de empleo, algunos optan por periodos de inactividad temporal, y otros pueden haber encontrado nuevos empleos rápidamente sin pasar por el registro oficial del desempleo. El dato de paro registrado incluye además a personas que no cotizaban previamente a la Seguridad Social, como quienes se incorporan por primera vez al mercado laboral o retornan tras periodos de inactividad prolongada.
Sectores más afectados por la destrucción de empleo
El sector servicios concentró la mayor parte de la destrucción de empleo en enero, con una pérdida de afiliados que refleja el fin de la campaña navideña en comercio, hostelería, restauración y actividades recreativas. El comercio minorista, que tradicionalmente incrementa sus plantillas durante diciembre para atender la demanda de las compras navideñas y las rebajas de invierno, experimentó uno de los ajustes más pronunciados al finalizar este periodo de actividad intensiva. La hostelería y el turismo, sectores que también registran picos estacionales durante las festividades de fin de año, contribuyeron significativamente al descenso global de la afiliación.
Por el contrario, algunos subsectores mostraron mayor resistencia o incluso ligeros incrementos, especialmente aquellos vinculados a actividades menos dependientes de la estacionalidad, como la educación, la sanidad o determinadas ramas de la industria manufacturera. La construcción mantuvo un comportamiento relativamente estable, sin caídas dramáticas, beneficiándose de la continuidad de proyectos de obra iniciados en meses anteriores.
Contexto estacional y perspectivas para el año
Los expertos en economía laboral subrayan que el dato de enero debe interpretarse dentro del patrón estacional característico del mercado de trabajo español, donde el primer mes del año tradicionalmente registra destrucción de empleo independientemente de la coyuntura económica general. Históricamente, enero marca el punto más bajo del ciclo anual de empleo, antes de que comience una recuperación gradual a partir de febrero con la reactivación de la actividad económica tras el parón festivo.
La magnitud del descenso de este año, el peor desde 2012, plantea interrogantes sobre si existen factores estructurales adicionales más allá de la mera estacionalidad, como una mayor precariedad en el empleo temporal o cambios en los patrones de contratación de determinados sectores. Las previsiones apuntan a una recuperación de la afiliación a medida que avance el año, especialmente con la llegada de la temporada turística de primavera y verano, que impulsa la creación de empleo en las regiones costeras y en el sector servicios. El Gobierno mantiene sus proyecciones de crecimiento del empleo para 2026, aunque reconoce que el dato de enero refleja la dualidad del mercado laboral entre empleos estables y contratos temporales altamente sensibles a la estacionalidad.