Trump amenaza con aranceles a países que suministren petróleo a Cuba

30 janvier 2026 - 15:56

El régimen de La Habana deviene en objetivo de la Casa Blanca. La nueva medida de la administración se añade a la presión estadounidense sobre el régimen cubano. Entre tanto, la dictadura de Díaz-Canel realiza maniobras militares de defensa nacional ante la amenaza que supone el gobierno norteamericano para su estabilidad y permanencia.

Donald Trump ha firmado en horas recientes una orden ejecutiva que permite imponer tarifas adicionales a los bienes procedentes de países que, directa o indirectamente, suministren petróleo a Cuba. El importe arancelario será definido a discreción y la última palabra recaerá en el secretario de Estado, Marco Rubio. La dictadura cubana ha justificado durante décadas el declive del país por el embargo económico de Washington y no debido a la inviabilidad de su modelo y sistema.

Este jueves, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva que facilitará a la administración imponer sanciones y aranceles a los productos procedentes de países que proporcionen «directa o indirectamente» petróleo a Cuba. La medida se justifica como una protección de «la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos» frente a «las acciones y políticas malignas del régimen cubano».

Washington sostiene que el régimen de La Habana «persigue y tortura a sus oponentes políticos, niega al pueblo cubano la libertad de expresión y de prensa, se aprovecha corruptamente de su miseria y comete otras violaciones de derechos humanos» y, además, tiene medidas que «perjudican y amenazan» a Estados Unidos, «proporciona refugio seguro a grupos terroristas transnacionales como Hezbolá o Hamás» y «apoya a adversarios en el hemisferio occidental», como Rusia, China o Irán.

Las Secretarías de Comercio y de Estado de Estados Unidos han quedado autorizadas a «tomar todas las acciones necesarias, incluida la emisión de reglas y orientación, para implementar el sistema arancelario y las medidas relacionadas».

El secretario de Comercio, Howard Lutnick, tendrá la facultad de determinar si un país está vendiendo o facilitando de otra manera el petróleo a Cuba, si se debe imponer una tarifa adicional sobre los productos de la nación a discreción de la administración americana, incluso si es plausible de una sanción, una decisión que recaerá en el secretario de Estado, Marco Rubio, la cara visible de la que algunos medios europeos, según indican este viernes, es una política exterior “cada vez más agresiva y de tendencia injerencista”.

El comunicado de la Casa Blanca plantea que la administración se reservará la potestad de modificar la orden «si Cuba o los países involucrados toman medidas significativas para abordar la amenaza o alinearse con los objetivos de seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos».

The Wall Street Journal observa que Estados Unidos trabaja «activamente» por el cambio de régimen en Cuba y el presidente estadounidense incluso ha reiterado que «Cuba no podrá sobrevivir» a esta nueva medida.

Cuando se le consultó a Trump este jueves si estaba intentando “ahogar” o “estrangular” a ese país caribeño, el presidente indicó que esa es una palabra “muy dura”, pero también dijo que “Cuba es una nación en decadencia, y hay que compadecerse de Cuba”. “Han tratado muy mal a la gente. Muchos cubanoestadounidenses fueron maltratados y probablemente quisieran regresar. No creo que Cuba pueda sobrevivir”.

El gobierno estadounidense ha estado insinuando, tras la extracción de Nicolás Maduro, que el régimen de Cuba será el siguiente en caer y que dejará de sostenerse en el petróleo venezolano.

El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha admitido en la víspera de firmarse la orden ejecutiva, durante una audiencia en el Senado, que «nos gustaría» un cambio de «régimen» en Cuba, aunque Rubio matizó diciendo que «eso no significa que vayamos a provocarlo». «No cabe duda de que sería un gran beneficio para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada por un régimen autocrático».

Por otra parte, México queda expuesto a las nuevas sanciones y aranceles estadounidenses si decide mantener su lógica de colaborar con el régimen cubano. Aunque esta semana se conoció que suspendió un envío de petróleo al país caribeño y que lo envíos se pausaron temporalmente, todavía no se dijo con claridad si la medida será definitiva.

La presidenta mexicana optó por la ambigüedad señalando que la interrupción del suministro se debe a fluctuaciones generales en los abastecimientos de petróleo y la presentó como una «decisión soberana», no como consecuencia de la presión estadounidense. Sheinbaum expresó que el respaldo a la isla continuará: «La ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas», precisó esta semana durante una de sus conferencias de prensa.

Este jueves, la presidenta Sheinbaum y el presidente Donald Trump tuvieron una nueva conversación telefónica que el jefe de la Casa Blanca calificó de muy productiva y exaltó a la mandataria mexicana como «maravillosa y muy inteligente». Trump observó que hablaron sobre seguridad fronteriza y tráfico de drogas, no sobre la relación bilateral entre Cuba y México. Tal vez el asunto de Cuba estaba claro y no hizo falta mencionarlo.

Sheinbaum hace equilibrismo y malabares tratando de encontrar el punto medio entre su afinidad ideológica con el régimen cubano y el pragmatismo necesario para mantener los buenos términos y la sintonía con su vecino en una relación bilateral que es vital e indispensable.

 

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