La CIA trabaja para establecer presencia permanente de EE. UU. en Venezuela

29 janvier 2026 - 12:55

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) estaría trabajando discretamente para establecer la presencia permanente de Estados Unidos en Venezuela, siguiendo los planes de la administración estadounidense que se propone gestionar los asuntos de ese país indefinidamente, según ha conocido la cadena americana CNN a través de múltiples fuentes familiarizadas con el asunto, una versión que la prensa internacional ha difundido ampliamente, aunque la CIA se negó a hacer comentarios al respecto.

La CIA y el Departamento de Estado de Estados Unidos delimitan y planifican cómo será la presencia estadounidense en Venezuela, en el corto y en el largo plazo, tras la captura y extracción de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

En el largo plazo, la apuesta se dirige a la diplomacia como principal presencia en Venezuela, es decir, el Departamento de Estado, pero, en el corto plazo, será la CIA quien tenga mayor presencia en el país latinoamericano. La administración estadounidense dependerá en buena medida de esta agencia para su reingreso al país, atendiendo a la transición política y a la inestable situación de seguridad del país.

“El Departamento de Estado planta la bandera, pero la CIA es la que realmente ejerce la influencia”, declaró a CNN una fuente familiarizada con el proceso de planificación, quien señaló que los objetivos a corto plazo de la agencia incluyen preparar el terreno para los esfuerzos diplomáticos —lo que incluye el establecimiento de relaciones con la población local— y proporcionar seguridad.

Antes de la apertura de una embajada oficial, funcionarios estadounidenses tendrán que operar desde un espacio de la CIA y establecer contacto informal con miembros del régimen a diferentes niveles, asimismo con figuras de la oposición y con terceros actores que pudiesen representar una amenaza.

“Establecer un anexo es la prioridad número uno. Antes de los canales diplomáticos, el anexo puede ayudar a establecer canales de enlace con la inteligencia venezolana, lo que permitirá conversaciones que los diplomáticos no pueden tener”, según declaró un exfuncionario del gobierno estadounidense.

Estados Unidos está habituado a que directores de la CIA y funcionarios de alto nivel en temas de inteligencia mantengan reuniones confidenciales para tratar asuntos delicados en diferentes países, con base ​​en informaciones que obtienen los servicios de inteligencia estadounidenses.

De ahí que la primera presencia estadounidense relevante en Venezuela, tras la captura de Maduro, haya sido la del director de la CIA, John Ratcliffe, quien se reunió con Delcy Rodríguez, presidenta encargada, y con altos mandos militares, para transmitir, entre otras cosas, que Venezuela ya no es un lugar que acogerá a los adversarios de Washington (China, Rusia, Irán).

No hay que perder de vista que Ratcliffe estaba sentado junto al presidente Trump mientras observaban la operación militar estadounidense en Venezuela, la madrugada del 3 de enero, desde la residencia del presidente en Mar-a-Lago, Palm Beach, en Florida. Las instrucciones se han impartido desde el más alto nivel de la administración.

Previamente, desde agosto, agentes de la CIA ya hacían presencia en Venezuela, incluso se había infiltrado al régimen y contaban con fuentes dentro del gobierno que facilitaron rastrear hábitos, ubicaciones y movimientos del dictador. Tenían que hacerlo para que la operación fuese exitosa, según han indicado fuentes familiarizadas con los planes de Estados Unidos.

La decisión política de la administración estadounidense, de elegir a Delcy Rodríguez y no a la opositora María Corina Machado, de hecho, se basó en un análisis clasificado de la CIA, solicitado por los responsables políticos, sobre el impacto de la salida de Maduro de la presidencia y las implicaciones a corto plazo de su posible derrocamiento, informa CNN con información de varias fuentes que conocen el tema.

En esta fase, la CIA ejerce influencia discreta dentro de Venezuela para asegurarse del desempeño del régimen bajo el liderazgo que promovió o ayudó a instaurar, aunque aguarda instrucciones más precisas en torno a los objetivos generales y reales de la administración americana. No hay certeza de los planes en el largo plazo para Venezuela, esto incluye la reapertura de la embajada, según fuentes familiarizadas con el asunto.

Sin embargo, un alto funcionario del Departamento de Estado ha declarado este lunes que “un número limitado de personal diplomático y técnico estadounidense se encuentra en Caracas realizando evaluaciones iniciales para una posible reanudación gradual de las operaciones”.

“Ya contábamos con 70 empleados locales encargados del mantenimiento de esas instalaciones, pero tenemos un equipo sobre el terreno evaluándolas, y creemos que muy pronto podremos establecer una presencia diplomática estadounidense en el terreno, lo que nos permitirá obtener información en tiempo real e interactuar, por cierto, no solo con funcionarios del régimen y las autoridades interinas, sino también con miembros de la sociedad civil y la oposición”, ha dicho Marco Rubio en su audiencia con el Senado en la que calificó al régimen encargado de ser “cooperativo”, aunque reconoció algunas “solicitudes difíciles” por parte de Estados Unidos.

Estados Unidos retiró a sus diplomáticos de Venezuela y suspendió las operaciones en la sede de la embajada de Caracas en 2019. Un equipo de diplomáticos estadounidenses, la Unidad de Asuntos Venezolanos, opera desde la embajada americana en Bogotá.

La semana pasada se conoció que la experimentada diplomática Laura Dogu dirigirá la Unidad de Asuntos Venezolanos, cargo que ocupaba el embajador interino de Estados Unidos en Colombia, John McNamara.

 

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