El sábado fue asesinado el ciudadano estadounidense Alex Pretti por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), agencia del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, dijo que Pretti se había acercado armado a los agentes tratando de impedir una operación legal, incluso agregó que el enfermero asaltó a los oficiales y que ellos reaccionaron según su entrenamiento. La versión de Noem no se corresponde con la realidad tal como han corroborado los medios estadounidenses en los vídeos captados desde diferentes ángulos.
El fin de semana, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, pero también el gobernador de California, Gavin Newsom, entre otras figuras de la política estadounidense, han exigido la renuncia de Noem, así como el despido del jefe de Aduanas y Patrulla Fronteriza Gregory Bovino.
Este martes, el presidente Donald Trump ha sido consultado por la prensa respecto a si Noem debe renunciar, y Trump ha rechazado esa posibilidad. Trump no se refirió, en ese contexto, a la violencia desplegada por agentes federales en Minnesota y a los asesinatos de los dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis que han generado indignación en el país y críticas y solicitudes para que Noem y Bovino salgan de sus cargos.
En cambio, el presidente Trump habló de la seguridad en la frontera y de lo bien que Noem hace su trabajo al contener e incluso sellar la frontera y el paso de inmigrantes irregulares a territorio estadounidense. Razón más que suficiente para que Noem permanezca en el cargo.
El periodista y analista Marcelo Longorbardi destaca que la política migratoria “delirante” de la administración está poniendo a los estadounidenses en contra de Trump. Se entiende que el gobierno procure regularizar la situación de los inmigrantes o que establezca parámetros estrictos para obtener la ciudadanía, pero algo muy diferente es “matar gente”, dice, “son mundos distintos”.
El clima político y el ánimo social se han visto exacerbados en Estados Unidos por la violencia y arbitrariedad desplegadas por los agentes federales en sus redadas para detener a inmigrantes irregulares con el propósito de deportarlos en cumplimiento de la campaña de deportación masiva de la administración americana. Pero las cosas se les han ido de las manos a los agentes de ICE y han terminado asesinando a dos ciudadanos estadounidenses que, de hecho, no eran inmigrantes.
Ha habido pronunciamientos de los expresidentes Barack Obama y Bill Clinton. Obama dijo que este hecho es una llamada a despertarse y a entender que los valores nacionales están siendo asaltados. Para el expresidente Clinton lo sucedido el sábado es inaceptable y advirtió que, si el país permite que le quiten sus libertades tras 250 años, quizá no vuelva a recuperarlas.
The Washington Post ha indicado en su editorial que la muerte de Pretti marca un punto de inflexión en la presidencia de Trump, pero José Díaz Briseño, veterano corresponsal mexicano en Washington para el diario mexicano Reforma, estima que es aventurado decir que este momento significa “un punto de no retorno para el presidente Trump en su manera de ejercer el poder político”.
Briseño ha dicho a la mesa de trabajo del podcast realizado por el Americas Georgetown Institute que entiende el por qué The Washington Post, The New York Times o The Wall Street Journal han exhortado a la administración a hacer cambios tras el segundo evento trágico que ha tenido lugar y que ha segado la vida de Pretti. “Quizá la temperatura baje cuando el presidente Trump disminuya la intensidad de los operativos migratorios en Minneapolis, pero la realidad es que la dura política migratoria para restringir la entrada a Estados Unidos de inmigrantes, no sólo indocumentados sino también legales, continuará”.
El corresponsal precisa que el programa de refugiados está detenido, que se han suspendido o paralizado los requerimientos y solicitudes de asilos en la frontera, incluso los ingresos al país con visado de inmigrantes procedentes de múltiples países. “Todo eso sigue vigente”, precisa Briseño, quien añade que la administración Trump “está sumamente orgullosa de que este haya sido el primer año en que ha habido, por primera vez, una migración en sentido negativo, es decir, más personas salieron del país que las que entraron”.
El periodista de Reforma percibe que el momento de quiebre se dará realmente cuando la población blanca, nótese que Minnesota es de los estados con más población blanca en el país, cerca de 75%, cuando la población anglosajona de una muestra de abandonar al presidente Trump. Cuando los partidarios de la ley y el orden constitucional se vean en las movilizaciones en los estados claves y definan la próxima elección de medio término, en noviembre, e incluso se logre contagiar a otros estados y hacer que el presidente Trump pague un alto precio, ahí podría hablarse de punto de inflexión, no antes. Ese sería el verdadero momento de no retorno para la administración, puntualiza el corresponsal.