Delcy Rodríguez, un discurso puertas adentro mientras obedece a Estados Unidos

28 janvier 2026 - 10:27

Delcy Rodríguez, presidenta interina avalada por la administración americana tras la operación del 3 de enero que facilitó la extracción de Nicolás Maduro, ha dicho que ya tuvo “suficiente” de las órdenes de Washington. La representante del régimen de Caracas trata de encontrar un punto de equilibrio y parecer confiable para todos, cohesionar a los suyos demostrando aparente autonomía, mientras obedece a la Casa Blanca.

“Ya basta de las órdenes de Washington sobre los políticos en Venezuela”, ha dicho Delcy Rodríguez este domingo ante un grupo de trabajadores petroleros en la ciudad de Puerto La Cruz. “Que la política venezolana resuelva nuestras diferencias y nuestros conflictos internos. Esta República ha pagado un precio muy alto por tener que enfrentar las consecuencias del fascismo y el extremismo en nuestro país”, precisó.

Sin embargo, la presión de la Casa Blanca se mantiene constante tras la captura de Nicolás Maduro.  Rodríguez sostiene que Estados Unidos no gobierna Venezuela, pero el presidente Trump ha dicho algo diferente.

Washington busca estabilizar el país para que su proyecto avance. Tras la captura de Maduro se ha dicho abiertamente que Estados Unidos va a “administrar” Venezuela y, posteriormente, el jefe de la Casa Blanca también se ha referido a Rodríguez como “una persona fantástica”. “Creo que nos estamos llevando muy bien con Venezuela”, agregó el mandatario.

El petróleo, según ha dicho el presidente Trump, es su mayor interés y motivación y Venezuela posee las mayores reservas del mundo. No hay razones, entonces, para que no haya un entendimiento, desde la lógica transaccional del mandatario americano. Aunque el venezolano es un crudo extrapesado, que precisa de un proceso de refinación más complejo y costoso, las refinerías de Estados Unidos pueden hacerse cargo.

El gobierno estadounidense le ha marcado la cancha al régimen de Caracas respecto de lo que debe hacer, desde modificar la legislación petrolera y asociarse exclusivamente con Estados Unidos para la producción, hasta cortar vínculos con China, Irán, Rusia y Cuba.

Más sutil o menos exigente ha sido el papel de Washington en la liberación de presos políticos que el régimen ha ido dejando en libertad a cuentagotas desde el anuncio que hiciera el pasado 8 de enero.

Este domingo fueron liberadas unas 104 personas, según ha indicado la organización de derechos humanos Foro Penal que ha contabilizado unas 266 liberaciones en total. El régimen, sin embargo, maneja una cifra que no se corresponde con las de esa organización. Rodríguez ha dicho que 626 personas fueron liberadas de prisión y que contactará con el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, para verificar la lista de los liberados que todavía no se ha hecho pública, aunque es un reclamo tanto de la oposición como del activismo y la sociedad civil.

En Venezuela la salida de película de Maduro del poder no ha generado todavía una situación de caos y violencia. La prensa internacional ha advertido que figuras visibles del régimen han tenido participación directa, negociaciones y diálogo con Washington prácticamente desde que Trump regresó al poder.

En el plano interno, aunque algo se movió, gobierna el mismo régimen, pero habría divisiones entre los leales a Maduro y los chavistas no maduristas que estiman que Maduro falló al proyecto e ideales del socialismo del siglo XXI y ello los ha llevado a la situación actual. Puede ser que Maduro haya conducido más rápido al desastre, pero el modelo era inviable desde siempre y el camino al precipicio fue labrado por el propio “comandante eterno”.

La oposición observa desde la barrera, pero su participación en la futura transición aun no es clara. No obstante, el presidente estadounidense pasó de decir que María Corina Machado no reunía las condiciones para liderar una transición a señalar, tras el encuentro que mantuvieron en la Casa Blanca en el que la líder opositora le entregó la medalla del Nobel de la Paz, que le gustaría verla “involucrada” de alguna manera.

 

Compartir el artículo