Interpol coordina una ofensiva global contra la inmigración ilegal y la trata: 3.744 detenidos

26 janvier 2026 - 17:40

Una operación internacional de gran envergadura coordinada por Interpol se saldó con la detención de 3.744 personas sospechosas de formar parte de redes de inmigración ilegal y trata de seres humanos. La iniciativa, denominada Liberterra III, se desarrolló entre el 10 y el 25 de noviembre de 2025 y contó con la participación de fuerzas de seguridad de 119 países y territorios, con actuaciones especialmente relevantes en España, Costa Rica, Perú y Brasil.

Según informó la organización policial internacional, la operación permitió además evitar que 4.414 personas fueran captadas por redes de trata y detectar a casi 13.000 migrantes en situación administrativa irregular. El balance, subraya Interpol, pone de relieve tanto la dimensión global del fenómeno como la necesidad de respuestas coordinadas frente a un crimen que se adapta rápidamente a los cambios geopolíticos y migratorios.

En declaraciones a la prensa, David Caunter, responsable del área de crimen organizado y emergente de Interpol, destacó la cooperación “particularmente eficaz” de países como España y Colombia, donde las investigaciones permitieron desarticular estructuras criminales complejas que combinaban la explotación de personas con otros delitos graves.

Golpe a redes de explotación en España

En el caso español, las fuerzas de seguridad desmantelaron una red dedicada a la trata de mujeres con fines de explotación sexual que operaba a través de salones de belleza y centros de masajes en Barcelona y Marbella. En el marco de esta actuación se identificó a 21 mujeres, la mayoría de origen colombiano, que vivían bajo un estricto control, sometidas a abusos y obligadas a saldar supuestas deudas de hasta 6.000 euros mediante la prostitución.

Las investigaciones revelaron además que los mismos establecimientos servían como puntos de venta de drogas, lo que confirma —según Caunter— la creciente interconexión entre la trata de seres humanos y otras formas de criminalidad organizada. “En España hemos constatado un vínculo claro entre la explotación de personas y el narcotráfico”, señaló.

Casos graves en América Latina

La operación Liberterra III dejó al descubierto situaciones especialmente graves en varios países de América Latina. En Costa Rica fue detenido un individuo conocido como “El Gordo”, acusado de presionar a menores de un instituto técnico para que grabaran vídeos de contenido sexual. La investigación llevó también al arresto de su pareja, una profesora del mismo centro educativo, sospechosa de facilitar el acceso del acusado a nuevas víctimas.

En Brasil, las autoridades desmantelaron una red transnacional de tráfico de migrantes con conexiones en Pakistán, Afganistán, México y Estados Unidos. El principal sospechoso fue arrestado y se le impusieron restricciones de viaje, además de la congelación de bienes por valor de casi seis millones de reales, incluidos inmuebles, vehículos, embarcaciones, aeronaves y activos en criptomonedas.

Perú fue otro de los escenarios clave de la operación. Allí se logró desarticular a “Los Zorritos del Norte”, un grupo criminal acusado de traficar con al menos 30 migrantes venezolanos —seis de ellos menores de edad— hacia Chile. Interpol destacó que las detenciones fueron posibles gracias a la colaboración con una empresa de autobuses, un ejemplo de la importancia del sector privado en la detección de estas redes.

Tendencias migratorias en transformación

Más allá de los arrestos, Interpol alertó sobre un cambio significativo en los patrones migratorios. De acuerdo con Caunter, se observa una inversión parcial de los flujos, con un aumento de ciudadanos sudamericanos que se desplazan hacia el sur del continente atravesando Centroamérica. La organización considera que las políticas migratorias regionales están influyendo de manera directa en estos movimientos, aunque evita señalar países concretos.

Los trayectos hacia el norte, añadió, no han desaparecido, pero se realizan cada vez más por vías marítimas y aéreas, rutas más costosas y peligrosas debido al refuerzo de los controles y a los riesgos de seguridad. A ello se suma la persistencia del fraude documental, que sigue siendo una herramienta central de las redes criminales, ya sea mediante documentos falsificados o el uso fraudulento de documentos auténticos.

Interpol concluye que los resultados de Liberterra III confirman la necesidad de mantener una cooperación internacional sostenida para combatir la trata y el tráfico de migrantes, dos delitos que continúan evolucionando y explotando la vulnerabilidad de miles de personas en todo el mundo.

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