El líder del PP planea contrastar la actuación del Gobierno socialista con los ejecutivos de Aznar y Rajoy, asegurando que durante sus mandatos no se producían accidentes ferroviarios de esta magnitud. Feijóo ha roto la tregua política tras el periodo de luto oficial y sostiene que lo ocurrido «no es mala suerte» sino «mala política e incapacidad patente de gestión». El partido exige la comparecencia urgente de Sánchez en el Congreso y una auditoría completa del estado de la red ferroviaria.
El Partido Popular ha iniciado una ofensiva política contra el Gobierno de Pedro Sánchez centrada en denunciar su «mala gestión» tras la tragedia de Adamuz, donde 45 personas perdieron la vida en el accidente ferroviario más grave de la alta velocidad española. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha preparado una estrategia para contrastar la actuación del actual Ejecutivo con la de los gobiernos del PP presididos por José María Aznar y Mariano Rajoy, argumentando que durante sus mandatos no se producían accidentes de esta magnitud por el estado de la red ferroviaria. La dirección del partido considera que Sánchez ha «fallado» a los españoles y que esta «semana negra» ha evidenciado que el «deterioro es sideral» en la gestión de los servicios públicos esenciales.
Fuentes de la dirección del PP han señalado a Europa Press que el Gobierno de Sánchez ha fallado «en lo que más fuerte es el PP, que es en la gestión». Las mismas fuentes han recordado que durante los casi ocho años de gobierno de Rajoy y los ocho de Aznar «ni se iba la luz ni los accidentes eran por las vías», en alusión tanto al apagón eléctrico del 28 de abril como a los recientes siniestros ferroviarios. El partido quiere que cale la idea de que el Ejecutivo de Sánchez, a diferencia del PP, no sabe gestionar y que esta crisis ha puesto de manifiesto una «incapacidad patente» para garantizar la seguridad de las infraestructuras públicas. La estrategia busca capitalizar el desgaste del Gobierno en el arranque del año político.
El propio Feijóo inició esta línea de ataque en su comparecencia del pasado viernes, tras finalizar el periodo de luto oficial decretado por el Gobierno, cuando subrayó que lo sucedido en Adamuz «no es mala suerte» sino que es «mala política» y una «incapacidad patente de gestión». El líder del PP rompió así una tregua tácita de 72 horas que se había escenificado en la comparecencia conjunta del lunes en la zona cero del siniestro entre Sánchez y el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno. Durante esos días, la dirección del PP mantuvo un tono contenido públicamente, aunque en las redes sociales algunos dirigentes de peso como la portavoz parlamentaria Ester Muñoz y el vicesecretario Juan Bravo empezaron a resquebrajar esa tregua.
La estrategia del PP: comparación con Aznar y Rajoy
En la sede nacional del PP, conocida como Génova, los dirigentes populares argumentan que cuando la gestión «cuesta vidas», el Gobierno es el responsable directo. La estrategia diseñada por Feijóo busca establecer una comparación sistemática entre la actuación del Gobierno actual y la de los ejecutivos populares anteriores, reivindicando la gestión de Aznar y Rajoy como un referente de estabilidad y buen funcionamiento de los servicios públicos. Desde la dirección del partido insisten en que la tragedia, con 45 víctimas mortales, no es fruto de la casualidad sino de decisiones políticas, y consideran que la reciente sucesión de incidentes ha evidenciado un grave deterioro que afecta a múltiples ámbitos de la administración.
La dirección del PP ya augura que no habrá dimisiones ni ceses en el Gobierno, empezando por el ministro de Transportes Óscar Puente, porque «por grave que sea» lo ocurrido, con este Gobierno «nunca se va nadie». Como prueba de ello citan el hecho de que la exministra Beatriz Corredor siga al frente de Red Eléctrica tras el apagón eléctrico que afectó a amplias zonas del país. Fuentes próximas a Feijóo han calificado a Puente como «el chulo en las redes al que le han tumbado las redes ferroviarias», en referencia a la presencia activa del ministro en las redes sociales y los recientes problemas en las infraestructuras ferroviarias bajo su responsabilidad.
El PP ha comenzado además a cuestionar la gestión comunicativa del Gobierno tras la tragedia. Feijóo ha criticado que Sánchez haya permanecido cinco días sin dar explicaciones directas y ha recalcado que el Ejecutivo «no está esclareciendo casi nada, está multiplicando la inquietud y está generando caos». El líder de la oposición ha advertido de que «el duelo no puede ser coartada para la opacidad», ya que no suspende las obligaciones del Gobierno, entre ellas garantizar la seguridad ferroviaria. Además, se ha preguntado en público: «¿Quién está al mando?», poniendo en duda el liderazgo de Sánchez en la gestión de la crisis.
Las críticas de Feijóo: «no es mala suerte, es mala política»
En su comparecencia del viernes tras reunir a la comisión de seguimiento del PP sobre la crisis ferroviaria, Feijóo declaró que «el Gobierno no está esclareciendo casi nada, está multiplicando la inquietud y está generando caos». El líder del PP afirmó que lo ocurrido no puede reducirse a «hechos aislados», sino que es «un síntoma general» del mal funcionamiento de los servicios públicos esenciales que dependen del Gobierno. Feijóo ha insistido en que «los servicios públicos esenciales del Gobierno no funcionan» y ha utilizado una frase que ha repetido en diversas intervenciones: «El estado de las vías es el reflejo del estado de la nación».
La decisión de Feijóo de romper la tregua se produjo la noche del martes, tras conocerse el segundo accidente ferroviario en Gelida, Barcelona, donde falleció un maquinista de trenes regionales. El líder del PP publicó un mensaje en la red social X afirmando escuetamente que «esto es demasiado», en referencia tanto al número de accidentes como a la gestión gubernamental. Paralelamente, la noticia de que el Gobierno establecía un límite de velocidad máxima de 160 kilómetros por hora en el AVE entre Madrid y Barcelona para revisar el estado de la infraestructura generó indignación en las filas populares, que consideraron la medida tardía y contradictoria con las garantías previamente ofrecidas sobre el estado de las vías.
El PP ha aprovechado además para establecer comparaciones con la gestión de crisis anteriores. Feijóo ha señalado que tiene muy presente el recuerdo del accidente de Angrois en el verano de 2013, que se produjo durante su segundo mandato como presidente de la Xunta de Galicia. Según el líder del PP, entonces el presidente Mariano Rajoy llamó al líder de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba para tenerle informado, y la ministra de Fomento Ana Pastor le acompañó en su visita a la zona afectada. En contraste, Feijóo ha denunciado que Sánchez no le ha llamado directamente para informarle sobre la gestión de la crisis de Adamuz, lo que considera un agravio comparativo que evidencia las malas relaciones entre el presidente y el líder de la oposición.
Exigencias de comparecencias y auditoría ferroviaria
El PP ha reclamado la comparecencia urgente de Pedro Sánchez en el Congreso para que explique lo ocurrido en Adamuz y en Gelida, y ha advertido de que si el presidente no acude la próxima semana a la Cámara Baja, donde el partido no tiene mayoría, lo citarán en el Senado, donde los populares cuentan con mayoría absoluta para obligarle a comparecer. El vicesecretario general de Economía del PP, Juan Bravo, ha manifestado que «es el momento de dar más certidumbre, más transparencia, de contar lo que ha pasado, y no de atacar al que quiere pedir explicaciones». El partido ha criticado que Sánchez solicitara comparecer por iniciativa propia en el Congreso para hablar del accidente pero también para dar cuenta de reuniones internacionales, lo que los populares interpretan como un intento de diluir el foco sobre la crisis ferroviaria.
Además de exigir explicaciones parlamentarias, el PP ha solicitado una auditoría «completa e independiente» del estado del trazado ferroviario de alta velocidad en España, tal como viene recogido en la propia Ley de Movilidad Sostenible. La formación ha creado un comité de seguimiento de la crisis ferroviaria del que forman parte el vicesecretario con competencias en materia de Transportes Juan Bravo, el expresidente de Renfe Pablo Vázquez, y distintos expertos en gestión ferroviaria. Este comité tiene como objetivo mantener la presión política sobre el Gobierno y fiscalizar todas las actuaciones relacionadas con la investigación de las causas del accidente y las medidas adoptadas para garantizar la seguridad futura.
El PP también ha exigido que comparezcan en sede parlamentaria el ministro Óscar Puente y el presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias Adif para dar explicaciones detalladas sobre el estado de la red ferroviaria y las decisiones técnicas adoptadas antes y después del accidente. Desde la dirección del partido señalan que en Moncloa esperaban que el Gobierno «cogiera oxígeno» tras las vacaciones navideñas, después de un final de año marcado por escándalos de corrupción, pero que en las primeras semanas de enero se ha producido una sucesión de crisis que incluyen tensiones con Sumar por la política de vivienda, anuncios sobre financiación autonómica y el colapso ferroviario, todo lo cual ha impedido cualquier recuperación de la imagen gubernamental.