Alex Pretti, ciudadanía y violencia federal en la era Trump

26 janvier 2026 - 11:23

No es momento de callar en un país que ama la libertad y al que muchos amamos y admiramos por eso mismo. Alex Pretti era un ciudadano estadounidense de 37 años, enfermero de cuidados intensivos en un hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos. Sus conocidos lo describieron como tranquilo y solidario, de buen corazón, con sentido del humor, amante de la naturaleza y apasionado con su trabajo. Su familia, que se enteró de la muerte de Alex por una llamada de un periodista de Associated Press (AP), expresó que era un buen hombre.

Pretti fue asesinado el sábado por agentes federales de inmigración en Mineápolis, ciudad de Minnesota, estado del medio oeste de Estados Unidos. «Los agentes intentaron desarmar al sospechoso, pero el sospechoso armado resistió violentamente”. Esa fue la versión entregada por Tricia McLaughlin, subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional, y es falsa. Primero, Pretti no es sospechoso de nada, es un ciudadano que trata de ayudar a otras personas que están siendo violentadas por agentes de ICE. Segundo, el análisis realizado por medios americanos a los diferentes vídeos que captaron los hechos desde diferentes ángulos demuestra que los eventos no ocurrieron como sostienen los funcionarios de la administración.

Alex Jeffrey Pretti no hizo absolutamente nada para morir de la manera en que el mundo ha visto. Habrá mucha desinformación y fake news, pero no hay que perder de vista lo que muestran las imágenes. Si todavía vamos a sostener y a defender que Estados Unidos es un sistema democrático y un país ejemplar entonces resulta inaceptable que todo siga igual. La indignación y la condena de una parte del país a los eventos recientes, generados por el gobierno federal, son más que comprensibles.

Alex Pretti es el segundo ciudadano estadounidense asesinado por agentes federales de inmigración este mes. El pasado 7 de enero un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)  asesinó a la ciudadana estadounidense Renée Good de 38 años también en Mineápolis. La ira de los ciudadanos va en aumento, las múltiples protestas en Mineápolis lo confirman, el rechazo de ciudadanos y autoridades a la presencia de los agentes federales han sido reiteradas, mientras que las arbitrariedades de ICE son legitimadas y justificadas por la administración estadounidense.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha exigido este domingo la renuncia de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el despido del jefe de Aduanas y Patrulla Fronteriza Gregory Bovino. Muchas más voces deberían sumarse al reclamo de Kathy Hochul.

Tras el asesinato de Pretti y la exhortación de las autoridades para que ICE salga de ese estado, el presidente Donald Trump ha sugerido que el gobernador Tim Walz incitaba a la insurrección y le ha pedido a Walz y al alcalde Jacob Frey que entreguen a los delincuentes, inmigrantes indocumentados, porque la falta de cooperación de las autoridades está alimentando el caos y la violencia. Lo que muestran las imágenes es que son los agentes de ICE y su comportamiento arbitrario lo que está desencadenando la violencia.

El jefe de la Casa Blanca ordenó el envío de agentes federales al estado demócrata, semanas atrás, con el propósito de realizar una deportación masiva de inmigrantes indocumentados que se refugian allí.

Los vídeos de la ejecución de Pretti son elocuentes. Este ciudadano ha sido asesinado por agentes federales a plena luz del día, mientras que otros ciudadanos presenciaban horrorizados el evento y captaban las imágenes con sus celulares. Cinco disparos sobre Pretti. Se habla de 10 disparos en total. Políticos, activistas y ciudadanos han mostrado su rechazo y frustración ante lo que está sucediendo y que es avalado desde el más alto nivel del poder en Estados Unidos.

La situación que se ha generado con la impunidad de los agentes enmascarados es de enorme gravedad. No se trata de una autocracia, hablamos de Estados Unidos, el país de la libertad, una democracia que se supone sólida y madura, un Estado de derecho donde los ciudadanos conocen sus derechos y sus obligaciones constitucionales. Y ellos las harán valer, pedirán rendición de cuentas y el gobierno federal tendrá que dar explicaciones.

Filmar los exabruptos de los agentes federales en plena calle no otorga licencia para matar ciudadanos. Los abusos y arbitrariedades de ICE deben ser investigados y los responsables sancionados.

Las protestas se han extendido a diferentes ciudades de Estados Unidos, incluidas Nueva York, Chicago, Los Ángeles y San Francisco. Muchos manifestantes portaban pancartas que pedían «Justicia para Alex» y «abolir el ICE».

Según testimonios de sus allegados, Pretti sentía indignación frente a la política migratoria de la administración y con las operaciones de ICE, ello lo llevó a implicarse en las protestas tras la muerte de Renée Good.

«Amaba este país, pero odiaba lo que cierta gente le estaba haciendo», declaró su madre, Susan Pretti, a AP. Michael Pretti, su padre, dijo que su hijo «se preocupaba mucho por la gente y estaba muy molesto con lo que estaba pasando en Mineápolis y en todo Estados Unidos con ICE, como millones de personas más». «Pensaba que era terrible, ya sabes, secuestrar niños, simplemente agarrar a la gente de la calle. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en protestas», precisó.

La familia de Alex emitió el siguiente comunicado horas después de conocer la noticia de su muerte:

“Estamos desconsolados, pero también muy enojados.

Alex era una persona de buen corazón que quería mucho a su familia y amigos, y también a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero de la UCI en el hospital de veteranos de Mineápolis. Alex quería marcar la diferencia en este mundo. Lamentablemente, no estará con nosotros para ver el impacto que tuvo. No uso la palabra «héroe» a la ligera. Sin embargo, su último pensamiento y acto fue proteger a una mujer.

Las mentiras repugnantes que la administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprobables y asquerosas. Alex claramente no tenía un arma cuando fue atacado por los matones cobardes y asesinos de ICE de Trump. Tenía su teléfono en la mano derecha y la mano izquierda vacía levantada por encima de la cabeza, intentando proteger a la mujer que ICE acababa de empujar al suelo, mientras le rociaban gas pimienta.

Por favor, difundan la verdad sobre nuestro hijo. Era un buen hombre. Gracias”.

 

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