El clima, nuestra guerra más grande: el reto de la COP30

29 juin 2025 - 11:37

Con la COP30 en el horizonte, las palabras de Ana Toni, directora ejecutiva de la cumbre, resuenan con fuerza: «El clima es nuestra guerra más grande. Necesitamos centrarnos y no permitir que otras guerras nos distraigan». Este llamado a la acción se enmarca en un contexto global donde los conflictos militares y las disputas comerciales están desvirtuando el verdadero desafío del siglo XXI: la crisis climática.

A solo meses del evento en Belém, Brasil, las negociaciones sobre el cambio climático se encuentran estancadas. Menos de 30 países de los 200 que participarán en la cumbre han presentado los planes necesarios para evitar los peores efectos del calentamiento global, tal como estipula el Acuerdo de París de 2015. Mientras tanto, las temperaturas globales ya han superado el límite de 1.5°C sobre los niveles preindustriales, una barrera que los gobiernos prometieron no sobrepasar.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, con su retiro del Acuerdo de París y su agenda pro-fósil, y las tensiones geopolíticas, han complicado aún más el panorama. Las políticas climáticas se ven opacadas por guerras y crisis económicas que han desviado la atención de los líderes mundiales, quienes parecen más enfocados en conflictos inmediatos que en el futuro del planeta.

En este contexto, Ana Toni advierte que los recursos que se destinan a la defensa y a la resolución de conflictos bélicos, están drenando los esfuerzos para la transición energética. A medida que el mundo gasta más en defensa, las naciones vulnerables, especialmente las pequeñas islas y países en desarrollo, se ven cada vez más desprotegidas frente al avance de la crisis climática.

Las «Contribuciones Nacionalmente Determinadas» (NDCs), los planes climáticos que deben actualizarse para reflejar el compromiso con la reducción de emisiones, siguen siendo el eje central de la cumbre. Sin embargo, países clave como China y la Unión Europea aún no han presentado metas claras, mientras que los planes de Estados Unidos y otros grandes emisores son más débiles que nunca.

El reto para la COP30 es monumental: ¿Será posible reducir las emisiones de gases de efecto invernadero lo suficientemente rápido como para estabilizar las temperaturas globales? ¿O estamos, como advirtió Anna Rasmussen, llegando a un punto de no retorno donde el cambio climático se volverá irreversible?

Brasil, como país anfitrión, tiene la oportunidad de liderar este esfuerzo. Sin embargo, los obstáculos son numerosos: intereses económicos vinculados a los combustibles fósiles, la falta de un plan concreto para la transición energética y la polarización política global. La cumbre de Belém podría ser el último espacio para trazar un camino viable para la supervivencia del planeta.

El reto para la COP30 no solo será técnico, sino profundamente político y económico. El cambio climático no puede esperar, y las distracciones bélicas o comerciales solo profundizan el abismo. Como Toni subraya, esta es nuestra mayor guerra, y es hora de que los líderes mundiales lo entiendan.

Compartir el artículo