Feijóo endurece su posición sobre Mercosur contra el criterio de su partido en Europa

24 janvier 2026 - 08:56

El líder del PP exigió paralizar el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur «hasta que no haya plena certeza de que estarán las garantías» para los agricultores españoles. Esta posición contradice frontalmente al PPE, que votó a favor del tratado en la sesión de la Eurocámara celebrada en Estrasburgo. Feijóo busca capitalizar el malestar del campo español en vísperas de elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía, aunque genera tensiones con su familia política. Vox ha adoptado una posición aún más radical de rechazo total al acuerdo comercial.

El malestar creciente del campo español por el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha obligado al Partido Popular a endurecer significativamente su posición sobre el tratado. El PP se opone a la aplicación provisional del acuerdo hasta que no haya «garantías» suficientes para los agricultores españoles. Alberto Núñez Feijóo reclama que mientras no exista certeza absoluta sobre las cláusulas de protección para el sector primario español, el tratado debe permanecer congelado. Esta posición contrasta radicalmente con la decisión adoptada por el Partido Popular Europeo (PPE) en la votación del miércoles en Estrasburgo, donde la familia política conservadora europea respaldó mayoritariamente el tratado comercial como parte de su estrategia de apertura de mercados y fortalecimiento de vínculos comerciales con bloques económicos emergentes como Mercosur.

La contradicción entre el discurso de Feijóo en España, su posición en Bruselas y el voto del PPE en las instituciones europeas pone de manifiesto las tensiones internas que atraviesa el centroderecha continental. Mientras las estructuras europeas del partido mantienen un compromiso histórico con el libre comercio y la apertura económica global, los líderes nacionales enfrentan presiones electorales inmediatas que les obligan a adoptar posturas más proteccionistas en clave populista. En el caso español, las próximas elecciones autonómicas en comunidades con importante peso agrario como Aragón, Castilla y León y Andalucía convierten el tema de Mercosur en un asunto electoral de primera magnitud que Feijóo no puede ignorar sin arriesgar resultados en territorios tradicionalmente favorables al PP.

Feijóo exige paralizar el acuerdo «hasta que haya plena certeza»

El líder del PP español ha endurecido progresivamente su discurso sobre el acuerdo comercial con Mercosur en las últimas semanas. Alberto Núñez Feijóo declaró ayer que el tratado no puede entrar en vigor «hasta que no haya plena certeza de que estarán las garantías necesarias para proteger a los agricultores» españoles. Esta formulación representa una condición prácticamente imposible de satisfacer, dado que cualquier acuerdo comercial internacional implica inevitablemente riesgos y ajustes para sectores económicos específicos. La exigencia de «plena certeza» funciona, en la práctica, como un rechazo velado al tratado, aunque formulado en términos que permiten al PP mantener cierta ambigüedad y margen de maniobra política si las circunstancias electorales cambian o si la presión del campo español se modera tras las elecciones autonómicas de febrero.

El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Miguel Tellado, desarrolló esta línea argumental señalando que el PP no puede respaldar la aplicación provisional del tratado mientras no existan «mecanismos de protección automáticos» para los agricultores españoles. Tellado insistió en que el partido necesita garantías concretas sobre cláusulas de salvaguardia que puedan activarse rápidamente si se detectan importaciones de productos sudamericanos que no cumplan los estándares sanitarios, medioambientales y laborales exigidos en la Unión Europea. Sin embargo, expertos en comercio internacional consultados por este diario señalan que el texto del acuerdo negociado durante años por la Comisión Europea ya incluye este tipo de mecanismos de protección, y que las exigencias populares resultan prácticamente imposibles de satisfacer más allá de lo ya contemplado en el tratado. La posición del PP responde más a consideraciones electorales internas que a deficiencias técnicas reales del acuerdo comercial.

La contradicción: el PPE votó a favor del tratado en Estrasburgo

La posición defendida por Feijóo contrasta frontalmente con la adoptada por el Partido Popular Europeo durante la votación del miércoles en el Parlamento Europeo. El PPE, familia política conservadora a la que pertenece orgánicamente el PP español, respaldó mayoritariamente el tratado comercial con Mercosur, votando en contra de la moción presentada por socialistas y verdes que solicitaba aplazamiento hasta que el Tribunal de Justicia de la UE se pronunciara sobre diversos aspectos legales del acuerdo. Esta votación evidencia que la posición ampliamente dominante dentro del centroderecha europeo favorece claramente el tratado como instrumento estratégico para fortalecer los vínculos económicos de Europa con América Latina y contrarrestar la creciente influencia comercial y política de China en la región sudamericana, donde Pekín ha multiplicado exponencialmente sus inversiones en infraestructuras y su comercio bilateral durante la última década.

Fuentes del PP consultadas admiten la incomodidad que genera esta contradicción entre la línea defendida por Feijóo en territorio español y la posición mayoritaria del PPE en las instituciones de Bruselas y Estrasburgo. Estas mismas fuentes justifican la divergencia argumentando que las circunstancias políticas y electorales españolas difieren de las de otros países europeos. En España, explican, las próximas elecciones autonómicas en Aragón, Castilla y León y Andalucía —comunidades con importante peso del sector agrario— obligan al PP a adoptar posiciones que prioricen intereses electorales inmediatos sobre coherencia ideológica a nivel internacional. Esta justificación, sin embargo, no elimina las tensiones crecientes con otros líderes prominentes del PPE que consideran que Feijóo está cediendo ante presiones populistas y abandonando principios del conservadurismo europeo en materia de política comercial y apertura económica internacional.

Vox capitaliza el rechazo al acuerdo comercial

La presión electoral sobre Feijóo se intensifica porque Vox ha adoptado una posición aún más radical de rechazo frontal y absoluto al acuerdo con Mercosur. El partido liderado por Santiago Abascal presenta sistemáticamente su oposición al tratado como parte integral de una narrativa mucho más amplia sobre defensa de la soberanía nacional española, protección del campo español frente a la competencia desleal sudamericana y resistencia organizada ante imposiciones de instituciones supranacionales como la Comisión Europea de Bruselas. Vox ha multiplicado exponencialmente sus actos públicos en zonas rurales durante las últimas semanas, presentándose invariablemente como único defensor verdaderamente auténtico de los intereses genuinos de agricultores y ganaderos españoles frente a lo que califica repetidamente como traición histórica de las élites políticas tradicionales tanto españolas como europeas. Esta estrategia electoral busca explícita y sistemáticamente erosionar el voto rural tradicionalmente muy leal al Partido Popular, especialmente en comunidades autónomas como Castilla y León donde Vox necesita imperiosamente crecer electoralmente para mantener o ampliar significativamente su influencia actual en gobiernos de coalición establecidos con los populares.

La competencia electoral directa e inmediata con Vox obliga a Feijóo a endurecer continuamente sus posiciones en temas especialmente sensibles para el electorado conservador tradicional español. El líder del PP no puede permitirse políticamente que la extrema derecha monopolice completamente el discurso de defensa incondicional del campo español, especialmente en vísperas de elecciones autonómicas absolutamente cruciales donde ambos partidos compiten intensamente por segmentos muy similares del electorado conservador rural. Esta dinámica competitiva explica parcialmente por qué Feijóo está dispuesto a contradecir tan abiertamente a su propia familia política europea en el tema específico del Mercosur: los costes electorales inmediatos y tangibles de no adoptar una posición suficientemente dura contra el tratado superan ampliamente, en su cálculo político pragmático de corto plazo, los costes reputacionales de largo plazo que implica la evidente y palmaria incoherencia con las posiciones oficiales mayoritarias del PPE en las instituciones parlamentarias europeas de Bruselas y Estrasburgo.

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