El Parlamento Europeo congela el pacto comercial con Estados Unidos tras las amenazas de Trump

22 janvier 2026 - 18:57

La Eurocámara suspendió indefinidamente la ratificación del acuerdo comercial alcanzado en julio entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense en Turnberry (Escocia). Los principales grupos políticos que sostienen a Von der Leyen consideraron que las amenazas arancelarias del mandatario estadounidense, incluida su ofensiva sobre Groenlandia, invalidan los compromisos asumidos. Francia reclama activar el instrumento anticoerción contra una política de intimidación comercial.

El Parlamento Europeo dio este miércoles un nuevo paso en la escalada de tensiones con Estados Unidos al congelar por el momento la aplicación del acuerdo comercial que firmaron en julio la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump, en Turnberry (Escocia). El pacto, que todavía debía ser ratificado por la Eurocámara antes de entrar en vigor, contemplaba la eliminación progresiva de contingentes arancelarios sobre productos estadounidenses a cambio de compromisos de inversión y compra de energía por parte de Washington. La Comisión de Comercio del Parlamento Europeo optó por posponer la votación indefinidamente tras considerar que Trump ha roto su parte del acuerdo con su reciente ofensiva sobre Groenlandia.

Como habían anunciado durante el fin de semana, los tres principales grupos políticos que apoyan a Von der Leyen en la Eurocámara —el Partido Popular Europeo (PPE), los socialdemócratas y los liberales— consideraron que tras las últimas amenazas del presidente estadounidense de imponer aranceles adicionales sobre ocho países europeos, no están en condiciones de avalar este pacto. «Dadas las continuas y crecientes amenazas, incluidas las contra Groenlandia y Dinamarca y sus aliados europeos, no nos ha quedado otra alternativa que suspender el trabajo sobre las dos propuestas legislativas de Turnberry y volver a emprender el camino de la cooperación en lugar de la confrontación», declaró el presidente de la Comisión de Comercio, el socialdemócrata alemán Bernd Lange.

La Eurocámara suspende indefinidamente la ratificación del acuerdo

El movimiento del Parlamento Europeo fue anticipado el fin de semana por el líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, quien confirmó que su grupo político, el más numeroso de la Eurocámara, no respaldaría la ratificación del pacto en las condiciones actuales. A esta posición se sumaron rápidamente los socialdemócratas, cuya líder en el Parlamento Europeo, la española Iratxe García, expresó similares reservas sobre la viabilidad del acuerdo tras las declaraciones de Trump. Los liberales, tercer grupo en importancia dentro de la coalición que sostiene a Von der Leyen, también confirmaron su rechazo a proceder con la votación prevista inicialmente para esta semana.

El presidente de la Comisión de Comercio, Bernd Lange, explicó ante la prensa que las dos propuestas legislativas pendientes de votación estaban diseñadas para implementar algunos aspectos técnicos del acuerdo de Turnberry, pero no constituyen un documento político de declaración conjunta sino mecanismos concretos de aplicación arancelaria. «Según puntualizó, estas propuestas legislativas están dirigidas a implementar algunos aspectos de estos aranceles, pero no la parte del plan que comprometía a la Unión Europea a comprar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense, como gas, petróleo y chips», detalló el parlamentario alemán.

El acuerdo también contemplaba compromisos de inversión por parte de empresas europeas en Estados Unidos por valor de 600.000 millones de dólares durante el mandato de Trump, así como la compra de «grandes cantidades» de equipamiento militar estadounidense para reforzar las capacidades de defensa europeas. Estos elementos del pacto, que fueron los más controvertidos durante las negociaciones de julio en Escocia, ahora quedan completamente suspendidos ante la decisión de la Eurocámara de congelar el proceso de ratificación. La Comisión Europea no ha emitido todavía una valoración oficial sobre el bloqueo parlamentario, aunque fuentes comunitarias reconocen que la postura de Trump sobre Groenlandia ha complicado extraordinariamente la viabilidad política del acuerdo.

Francia reclama activar el instrumento anticoerción europeo

La delegación francesa en el Parlamento Europeo fue más allá de la simple suspensión del acuerdo y reclamó públicamente activar el llamado instrumento anticoerción de la Unión Europea, un mecanismo diseñado específicamente para responder a presiones comerciales de terceros países que la UE considera ilegítimas o contrarias al derecho internacional. «La UE no cederá a la intimidación», subrayó la eurodiputada francesa Valérie Hayer, líder del grupo liberal Renew Europe, quien añadió que las amenazas sobre Groenlandia constituyen un caso evidente de coerción política que justifica la activación de instrumentos de represalia comercial.

El instrumento anticoerción fue aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea en 2023, precisamente para dotar a Bruselas de capacidad de respuesta ante actuaciones de terceros países que utilicen la presión económica con fines políticos. El mecanismo permite a la Comisión Europea imponer aranceles punitivos, restricciones de acceso al mercado comunitario o limitaciones a la inversión extranjera cuando detecte que un país tercero está utilizando medidas comerciales para coaccionar a estados miembros de la UE o a la propia Unión en su conjunto. Hasta ahora, este instrumento nunca ha sido activado formalmente, aunque varios estados miembros han presionado para utilizarlo en respuesta a presiones comerciales de China.

Francia sostiene que las declaraciones de Trump sobre Groenlandia —territorio autónomo danés y, por tanto, bajo soberanía de un estado miembro de la Unión Europea— constituyen una amenaza directa contra la integridad territorial de la UE que justificaría la activación del instrumento anticoerción. «Al amenazar la integridad territorial de un Estado miembro de la UE y al utilizar la política comercial como instrumento coercitivo, Estados Unidos está socavando la estabilidad y previsibilidad de las relaciones comerciales», argumentó Lange ante los periodistas acreditados en Estrasburgo. Sin embargo, otros países europeos, encabezados por Alemania, se muestran más cautelosos ante la posibilidad de una escalada comercial abierta con Washington.

Las concesiones del pacto de Escocia que ahora quedan en el aire

El acuerdo de Turnberry contemplaba la eliminación progresiva de aranceles europeos sobre productos agroalimentarios estadounidenses que entran en la Unión Europea, una concesión significativa por parte de Bruselas que generó fuertes resistencias en países como Francia, Italia y España durante las negociaciones de julio. El pacto establecía un calendario de reducción arancelaria que comenzaría con productos como la carne de vacuno, el maíz y la soja procedentes de Estados Unidos, con el objetivo de alcanzar una liberalización casi completa en el sector agroalimentario en un plazo de diez años. Esta concesión europea fue presentada por Von der Leyen como una forma de evitar una guerra comercial directa con Estados Unidos.

Las concesiones agrícolas europeas estaban vinculadas directamente a los compromisos estadounidenses en materia de seguridad y defensa. El acuerdo de Turnberry fue visto por muchos gobiernos europeos como una forma de mantener las garantías de seguridad estadounidenses para el continente en un momento de creciente inestabilidad internacional, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania. La insistencia de Trump en que Europa debía aumentar significativamente su gasto en defensa y adquirir equipamiento militar estadounidense formaba parte integral del paquete negociado en Escocia. Sin embargo, después de la ofensiva verbal del presidente estadounidense sobre Groenlandia, muchos eurodiputados consideran que esta supuesta garantía de seguridad carece de validez.

El presidente de la Comisión de Comercio del Parlamento Europeo insistió en que la suspensión del acuerdo no implica necesariamente una ruptura definitiva de las negociaciones comerciales con Estados Unidos. «Está la cooperación en lugar de la confrontación», enfatizó Lange, quien añadió que la Eurocámara estaría dispuesta a retomar el proceso de ratificación si Washington demuestra un compromiso creíble con los términos del acuerdo y cesa en su política de amenazas. No obstante, fuentes parlamentarias reconocen que el clima político actual hace extremadamente difícil imaginar una rápida reanudación de las conversaciones, especialmente mientras Trump mantenga su retórica sobre Groenlandia y continúe amenazando con aranceles adicionales a países europeos.

Berlín y Roma impulsan reformas estructurales ante la nueva realidad

Paralelamente al bloqueo parlamentario del acuerdo con Estados Unidos, Alemania e Italia anunciaron que instrarán a la Unión Europea a llevar a cabo reformas profundas para simplificar procedimientos y mejorar la competitividad europea. Ambos países convocarán una cumbre informal la próxima semana con el objetivo de presentar un documento conjunto que será debatido en el Consejo Europeo. Según se desprende de un borrador del texto adelantado por la agencia Reuters, el informe afirma que «el nivel de vida y la soberanía de Europa están en juego a medida que los nuevos competidores aumentan su influencia global y la brecha de crecimiento entre Europa y Estados Unidos y China se amplía».

El documento germano-italiano sostiene que Europa no puede continuar por el camino actual sin arriesgarse a quedar aún más rezagada respecto a las principales potencias económicas mundiales. «Seguir el camino actual no es una opción», afirma la declaración conjunta que presentarán Berlín y Roma en la cumbre informal. El texto propone medidas concretas para reducir la burocracia comunitaria, acelerar los procesos de toma de decisiones en el Consejo de la Unión Europea, y establecer mecanismos más ágiles para la aprobación de inversiones estratégicas en sectores clave como la tecnología, la energía y la defensa.

La iniciativa franco-alemana surge en un contexto de creciente preocupación europea sobre el deterioro de la posición económica del continente frente a sus principales competidores. Durante el Foro Económico Mundial celebrado esta semana en Davos, varios líderes empresariales europeos expresaron abiertamente su frustración ante lo que consideran una pérdida de competitividad estructural de la economía europea. En el banquete del martes por la noche, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, protagonizó un tenso intercambio con Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, a quien dejó con la palabra en la boca entre plato y plato ante sus duras críticas contra Europa por la marcha de su economía, según relataron varios asistentes al evento.

 

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