El periodista mexicano Fernando del Rincón ha entrevistado a los venezolanos Carlos Escalante, consultor y estratega político internacional, y a Roberto Marrero, dirigente y exprisionero político. La entrevista de del Rincón es pertinente por dos motivos: por un lado, permite conocer la percepción y las expectativas de los venezolanos sobre este proceso de transición, al estilo Trump, tras la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero; y, por el otro, expone la persistente preocupación y escepticismo, las dudas e inquietudes de los periodistas internacionales por el discurso del presidente estadounidense, más abocado a temas de petróleo y ganancias que a la democracia.
¿Dónde queda la narrativa de la oposición cuando el director de la CIA ha estado de visita en Venezuela, Trump ha reiterado que María Corina Machado no goza del reconocimiento ni tiene la capacidad de dirigir la transición y a Edmundo González no se le ha dado su lugar, independientemente de que se vaya a producir una transición política en algún momento?, cuestionaba recientemente el periodista mexicano Fernando del Rincón.
El consultor venezolano Carlos Escalante explica que debe entenderse que se asiste a “un nuevo paradigma”. El 3 de enero, con la operación estadounidense de extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, “se rompieron todos los paradigmas y cambió la situación desde todo punto de vista porque ahora el control del tablero lo tiene Estados Unidos”. Para el consultor político esto marca un punto de inflexión, un antes y un después.
Previamente el régimen de Maduro trataba de ganar tiempo y hacía, una y otra vez, negociaciones. Ahora la situación ha cambiado. La oposición, en su criterio, tendrá su momento, pero en esta primera fase no ocurrirá. Escalante habla de la hoja de ruta de Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, que tiene diferentes momentos y tiempos. De forma que, “esta primera etapa de esa hoja de ruta va a ser la estabilización y no entra la oposición (…) porque el control militar lo tiene el ‘madurismo’, en pocas palabras, la oposición no tiene el control militar, tiene el apoyo popular más de 7.000.000 de votos de los venezolanos, eso es muy cierto, nadie quita esa realidad”, pero, este no es el momento de la oposición, precisa y amplia que hay tres etapas muy claras en la hoja de ruta y esta apenas es la primera.
Del Rincón le plantea a sus entrevistados que esa hoja de ruta no es clara. No se ha presentado un documento oficial con fechas y el presidente americano tan solo habla de petróleo, beneficios económicos, minerales y dinero. Marco Rubio no ha presentado una hoja de ruta y, aunque se habla de esto, no hay un documento formal de acceso público que informe a la opinión pública. En esa medida, la hoja de ruta es una suposición, una especulación.
Observadores y prensa internacional pueden entender que no hay control de la oposición sobre los militares y que eso impide el acceso al poder político y estar frente del país, pero, entonces, ¿por qué Estados Unidos permite que permanezcan en funciones Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, si conocían la necesidad de desmantelar al menos esos dos frentes para avanzar?, plantea el entrevistador.
Roberto Marrero, quien coincide con el análisis de Escalante, subraya que “esta es la etapa de estabilización y no la pueden llevar adelante las autoridades de la oposición, lamentablemente”. Pero, desde su perspectiva, ello no significa que no haya avances para esa transición que tiene que llegar a Venezuela.
En primer lugar, después de la extracción de Maduro, María Corina Machado finalmente llegó a Washington y ha sido recibida en la Casa Blanca, antes que Delcy Rodríguez. En segunda instancia, se han producido más de 100 liberaciones de presos políticos. Y, tercero, el hecho más reciente y elocuente: Delcy Rodríguez, presidenta interina, aparece en la foto dándole la mano al director de la CIA, John Ratcliffe, que fue quien estuvo comandando la operación militar contra Maduro. Además, Padrino López habló públicamente, el mismo día de la visita de Ratcliffe, de los fallecidos venezolanos en la acción estadounidense. Todo ello dice bastante del clima político actual y todo ello está ocurriendo después de un hecho de fuerza de Estados Unidos, precisa el entrevistado.
Trump habla de petróleo, salen barcos de petróleo, pero también salen presos de las cárceles, entonces, sí “hay una transición andando”, destaca Marrero quien admite que probablemente esa no fue la transición que muchos imaginaron o desearon, pero esta ha sido la manera en que ocurrió y que muchos, como él, han luchado durante años para que ocurriera de una manera diferente, pero no se pudo. La transición de Trump plantea un periodo de estabilización del país, la segunda etapa será avanzar hacia la reconciliación.
Del Rincón, duda y exterioriza su inquietud, que es la de muchos observadores externos: ¿Qué sucedería si todo le va a Trump tal y como espera y obtiene beneficios con Delcy y la cúpula chavista, existe el riesgo de que los mantenga en el poder?
Escalante explica que el hecho de optar en esta fase por Delcy Rodríguez responde a una elección pragmática no ideal o a una lógica instrumental, es un medio para llegar a un fin, para evitar el quiebre en diferentes sentidos: primero, el derramamiento de sangre estadounidense en territorio venezolano que se evitó a toda costa y que de ocurrir habría tenido un costo altísimo para Trump y su administración. Segundo, porque habiendo negociado con Delcy Rodríguez como presidenta encargada, para esta primera etapa, que es la más compleja y que Rubio calcula que puede tomar tres meses, Escalante estima que pueden ser cuatro meses, hay señales de que “el proceso es lento, pero va caminando. Hay un alivio humanitario. Es una bendición. Antes no existía. Hay un control desde el punto de vista económico que le interesa mucho a Trump. Ya hay negociaciones y solicitud de cambio legislativo en el sistema de legislación petrolera”, observa. El director de la CIA ha hablado de economía, pero ese fue el comentario para los medios. Tuvieron que hablar de mucho más, el narcotráfico debió ser una cuestión central, así como ir hacia los negocios legales, señala.
El control político transitorio del chavismo madurismo, o sea, la continuidad, es lo más complejo, “pero, poco a poco, vamos a empezar a ver resultados. No es especulación. Es un hecho”, estiman los invitados de del Rincón.
Queda claro, oyendo a los entrevistados, que los venezolanos seguirán con atención las elecciones de medio término en Estados Unidos. Hay quienes temen que si Trump pierde la mayoría en el Congreso podría enfrentar un proceso de impeachment y, en cualquier caso, perciben que la transición política venezolana solo será exitosa con los republicanos al frente del poder.
Es posible que los venezolanos que reclaman y han luchado por un cambio de régimen en Venezuela estén más optimistas con la forma en que está ocurriendo el proceso que la opinión pública internacional. Confían en que Trump avanzará en el cierre del centro de torturas del Helicoide, y en la liberación de todos los presos políticos, así como con la reconstrucción política, económica e institucional del país.
Por otra parte, las principales empresas petroleras estadounidenses asistieron a una reunión en la Casa Blanca en días pasados y si bien han reconocido que Venezuela representa una oportunidad atractiva, sin cambios sustanciales en materia jurídica y legislativa no cosntituye un destino confiable para invertir.
Trump decidiría qué empresas van a tener permiso para operar en Venezuela y dice que negociarán con el gobierno de Estados Unidos no con el venezolano. «Tratarán directamente con nosotros. No tendrán que tratar con Venezuela en absoluto. No queremos que traten con Venezuela». Delcy Rodríguez ha confirmado que realizarán cambios legislativos para atraer la inversión.
Los venezolanos opositores al régimen no son ciegos al factor económico que motiva a Trump para impulsar cambios en Venezuela, pero lo agradecen y saben que sin una motivación tan grande y tan fuerte Trump no estaría actuando. Contrariamente a lo que se puede suponer, los venezolanos son menos críticos a este respecto, menos críticos que los propios estadounidenses, los analistas y la prensa internacional, quienes, en muchos casos, contemplan cada declaración del presidente estadounidense entre la incredulidad, el horror y la vergüenza ajena por la pérdida de referencias morales, principios o valores que se esgrimían en décadas pasadas, y la voracidad manifiesta del mandatario quien no se priva en absoluto de expresar sus deseos sin importar como puedan caer a la opinión pública y al mundo.