Los jóvenes españoles tienen más parejas pero practican menos sexo que generaciones anteriores

13 janvier 2026 - 19:08

El acceso masivo a pornografía y la virtualización de las relaciones han transformado la sexualidad juvenil en España, generando una paradoja: mientras los jóvenes acumulan más experiencias con diferentes parejas que sus padres, la frecuencia de encuentros sexuales en relaciones estables desciende significativamente. Un estudio del CIS revela cambios profundos en las conductas afectivas y sexuales de las nuevas generaciones.

La sexualidad de los jóvenes españoles ha experimentado una transformación radical en las últimas décadas, caracterizada por una aparente contradicción que revela cambios estructurales en las formas de relacionarse. Según el estudio sobre Relaciones Sexuales y Pareja elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en 2025, las generaciones más jóvenes tienen significativamente más parejas sexuales a lo largo de su vida que las generaciones anteriores, pero mantienen relaciones sexuales con menor frecuencia cuando establecen vínculos estables. Esta paradoja refleja modificaciones profundas en la concepción del deseo, las expectativas afectivas y los comportamientos sexuales de millennials y centennials, influenciados por el acceso temprano a pornografía, la hiperconexión digital y nuevos modelos de vinculación emocional.

Los datos del CIS muestran que los españoles de entre 18 y 25 años han tenido una media de 8,5 parejas sexuales, cifra que contrasta con las 3,6 parejas declaradas por mayores de 65 años durante toda su vida. Sin embargo, esta multiplicación de experiencias sexuales no se traduce en mayor actividad sexual dentro de las relaciones de pareja estables. El 10,2% de los jóvenes de 18 a 24 años declara no haber mantenido relaciones sexuales en el último año, porcentaje que supera al de cualquier otro grupo de edad excepto los mayores de 75 años. Entre quienes sí mantienen actividad sexual, la frecuencia también resulta significativamente inferior a la de generaciones precedentes, evidenciando un cambio sustancial en las dinámicas afectivas y eróticas de la juventud contemporánea española.

El descenso de la frecuencia sexual en parejas estables

La paradoja entre mayor número de parejas y menor frecuencia de relaciones sexuales dentro de vínculos estables representa uno de los hallazgos más llamativos de la investigación sociológica. Según los datos del CIS, apenas el 12,2% de los jóvenes entre 18 y 25 años mantiene relaciones sexuales con frecuencia elevada dentro de sus parejas, mientras que en el rango de 35 a 44 años este porcentaje asciende al 15,7%. Las cifras revelan que la mayor actividad sexual se concentra en el grupo de edad entre 45 y 54 años, donde el 17,3% declara mantener relaciones frecuentes. Esta distribución contradice las expectativas convencionales sobre sexualidad juvenil y sugiere transformaciones profundas en las formas de experimentar la intimidad física entre las generaciones más jóvenes.

Bruna Álvarez, antropóloga y codirectora del grupo Afin de la Universidad Autónoma de Barcelona, contextualiza históricamente estos cambios. «En los 80 y 90 hubo una explosión de ejercer la libertad sexual; ahora eso no es tan prominente», afirma la investigadora, quien señala que la juventud actual ha crecido en un entorno de hipersexualización mediática pero paradójicamente con menos práctica sexual real. Álvarez explica que la ausencia de grandes tabúes explícitos no significa necesariamente mayor actividad sexual, ya que las nuevas generaciones enfrentan otro tipo de presiones relacionadas con expectativas de desempeño, ansiedad por la imagen corporal y dificultades para establecer vínculos emocionales profundos en contextos de inmediatez digital y vínculos líquidos.

El impacto de la pornografía y la virtualización

El acceso masivo y temprano a contenidos pornográficos constituye uno de los factores determinantes en la reconfiguración de la sexualidad juvenil española. Según explica Olga Jiménez, sexóloga del Centro Loveboney, el consumo de pornografía desde edades tempranas genera expectativas distorsionadas sobre el desempeño sexual y modifica las dinámicas de deseo. «Para los millennials y los Zoomers el sexo fue muy importante porque veníamos de unas sociedades más represivas y había una especie de venganza; pero ahora, para la generación Z, es más importante el género o la orientación sexual», resume Jiménez, señalando un desplazamiento desde la práctica sexual hacia la construcción identitaria y la exploración de categorías de género y orientación como elementos centrales de la experiencia juvenil.

El último informe sobre tendencias de juguetes sexuales Lovehoney Group, basado en encuestas a más de 8.000 personas de ocho países, incluida España, documenta que la masturbación se caracteriza como práctica predominante entre jóvenes de 18 a 35 años, quienes priorizan el autoerotismo frente al encuentro sexual con otras personas. Este fenómeno se vincula con lo que diversas investigaciones describen como «sexualidad individual y digital», donde el consumo de pornografía y el sexting sustituyen parcialmente los encuentros físicos. Desde el sexting, envío de mensajes sexuales, hasta el consumo continuado de pornografía, las relaciones se desarrollan crecientemente a través de pantallas, hecho que modifica las expectativas sobre el acceso físico real al otro y genera, según algunos expertos, desvinculación entre deseo virtual y práctica efectiva.

Vínculos más líquidos y dificultad para la intimidad

Ana Lombardía, psicóloga especializada en sexualidad, caracteriza la situación actual como una «sexualidad como ficción que choca con la práctica cotidiana». Lombardía explica que existe un desfase significativo entre las representaciones mediáticas y pornográficas de la sexualidad y las experiencias reales de intimidad física y emocional. «Se habitúan a una sexualidad de ficción que choca con la práctica cotidiana», señala la especialista, describiendo el desconcierto de quienes nunca hacen explícito el deseo por la individualidad. Esta brecha entre imaginario sexual construido mediáticamente y realidad del encuentro físico genera, según Lombardía, frustración y ansiedad entre jóvenes que enfrentan expectativas imposibles de cumplir derivadas de representaciones irreales del sexo.

El estudio del CIS revela además que el 51,5% de los españoles considera muy importante las relaciones sexuales para llevar una vida satisfactoria, porcentaje que varía significativamente según grupos de edad. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 44,3% considera las relaciones sexuales muy importantes, cifra inferior a la del grupo de 35 a 44 años, donde el 56,2% asigna esta valoración. Estos datos sugieren que las generaciones más jóvenes relativizan parcialmente la importancia del sexo en su bienestar general, priorizando otros aspectos de la realización personal. Sin embargo, simultáneamente declaran que mantener vínculos sexuales y afectivos regulares resulta más complicado que para generaciones precedentes, evidenciando dificultades estructurales para establecer intimidad sostenida.

Las diferencias generacionales y de género

El informe del CIS documenta diferencias significativas en las trayectorias sexuales según grupos de edad. Las personas de 55 a 64 años acumulan una media de 10,9 parejas sexuales a lo largo de su vida, cifra que desciende a 8,5 en el caso de los jóvenes de 18 a 25 años, quienes aún se encuentran en fases iniciales de sus biografías afectivas. Sin embargo, cuando se analiza la frecuencia de relaciones sexuales dentro de vínculos estables, los datos revelan que los jóvenes mantienen menor actividad que cualquier otro grupo de edad salvo los mayores de 75 años. El 9,6% de las personas entre 25 y 34 años declara haber mantenido entre 21 y 100 parejas sexuales, la cifra más elevada entre todos los rangos etarios, evidenciando patrones de hipersexualización en determinados segmentos juveniles que contrastan con la tendencia general de menor frecuencia sexual.

Las diferencias de género también resultan significativas en las percepciones y prácticas sexuales documentadas por el estudio. Mientras el 57,7% de los hombres considera muy importante las relaciones sexuales para una vida satisfactoria, solo el 45,4% de las mujeres comparte esta valoración. Estas brechas se mantienen consistentemente a lo largo de todos los grupos de edad y reflejan persistencias de construcciones culturales diferenciadas sobre sexualidad masculina y femenina. Olga Jiménez, de Lovehoney Group, señala que la sexualidad contemporánea presenta características menos íntimas, más públicas y socializadas, con consecuencias distintas según género. «Está presente una sexualidad menos íntima, más pública y socializada», afirma Jiménez, describiendo una transformación que afecta diferencialmente a hombres y mujeres en función de expectativas sociales, presiones de género y modelos de masculinidad y feminidad vigentes en la cultura juvenil española contemporánea.

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