Cumbre guerrillera contra el imperialismo y desafíos para la transición venezolana

10 janvier 2026 - 18:20

El máximo líder de la estructura criminal disidente de las FARC, extinta guerrilla colombiana, alias ‘Iván Mordisco’, ha convocado en horas recientes a una ‘cumbre de comandantes’ de diferentes organizaciones criminales que operan en Colombia y Venezuela, en defensa del régimen chavista, tras la incursión militar de Estados Unidos en Caracas que terminó con la captura del dictador Nicolás Maduro.

Mordisco ha dicho que convoca a esta cumbre, a los comandantes insurgentes de Colombia y de ‘toda nuestra América’, con necesidad imperiosa para enfrentar el intervencionismo militar y económico, así como la dominación cultural y la ‘agresión imperialista’, según ha exhortado en su convocatoria.  

El sábado pasado las Américas despertaron con la noticia de la espectacular operación estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro, su traslado a una cárcel en Nueva York y el posterior anuncio del plan Trump para Venezuela que, en muchos sentidos, no se termina de asimilar o entender. Analistas, periodistas y expertos observan los hechos, comentan las causas, aproximan las consecuencias a diferentes niveles y los efectos de derrame que tendrá la acción norteamericana en Venezuela.

Entre tanto, hacia el final de la semana, el líder de la disidencia de las FARC, Iván Mordisco, ha convocado de manera urgente a una ‘cumbre de comandantes insurgentes de Colombia y de toda nuestra América’, con el propósito de plantar cara a Estados Unidos y enviar un mensaje de unidad, desde la subversión, diciendo: ‘¡Basta de intervenciones militares y económicas! ¡Que cese toda forma de agresión imperialista!’.

Mordisco es el líder de la principal agrupación disidente de las extintas FARC, se apartó del acuerdo de paz de 2016 que facilitó la desmovilización de esa guerrilla y ahora ha instado a otras estructuras criminales, guerrillas usualmente enfrentadas entre sí por las rutas, el control de territorios, las rentas de la cocaína, el contrabando y la minería ilegal, a ‘trabajar conjuntamente’, lo que sea que eso signifique, “contra toda forma de agresión imperialista”, según se extrae del mensaje difundido en las últimas horas.

El mensaje de Iván Mordisco está dirigido a líderes de otros cuatro grupos ilegales. Insiste en que “sabemos que existen diferencias” que “aún palpitan”, pero el llamado a la unidad obedece a que deben mirar, según él, “al mismo enemigo” que vendría a ser ‘el águila intervencionista que se cierne sobre todos’.

Por lo anterior, convoca a sus homólogos a dejar a un lado las diferencias del pasado y a encontrar el momento de sentarse con ‘camaradería’ a discutir tanto los desencuentros como el tema urgente que los convoca.

Expertos sugieren que las disidencias de las FARC son más pragmáticas que ideológicas y, en ese sentido, el ELN se volcará más hacia el chavismo toda vez que están alineadas ideológicamente con el proyecto bolivariano.

Pero no hay que perder de vista que el chavismo es, en sí mismo, una estructura política y criminal armada que detenta el poder en Venezuela. Esa es y esa ha sido la realidad de Venezuela en estos años.

Las guerrillas y estructuras criminales colombianas se han desplazado entre Colombia y  Venezuela en las décadas recientes, particularmente desde que el chavismo ascendió al poder y los gobiernos colombianos del siglo XXI, previo al mandato Petro, intensificaron sus operaciones contra la insurgencia con importantes logros, entre otros, forzar a las FARC a negociar y a desmovilizarse y a convertirse en un movimiento político de alcance marginal.

Facciones de las disidencias de las FARC y de la guerrilla ELN, entre otras organizaciones narcoterroristas, se han asentado en Venezuela y han utilizado ese territorio para escapar de las acciones de las fuerzas militares colombianas, al menos durante el periodo que se las solía combatir con mayor firmeza y determinación. Por tanto, ya son estructuras criminales binacionales, alineadas ideológicamente con el chavismo, cuestión que no es secreto para nadie.

El gobierno Petro, como ha quedado evidenciado, se equivocó en su apuesta de ‘paz total’ y tardó demasiado tiempo en entender que no alcanzaría su principal bandera de gobierno. Tras frustradas negociaciones de paz y muchas críticas internas, así como la presión de su par estadounidense Donald Trump, finalmente Petro hoy parece más decidido a enfrentar, en los seis meses que le quedan al frente del poder, a esas organizaciones criminales.

De hecho, en su primera llamada telefónica con Trump, este miércoles, que ha bajado los niveles de una relación tóxica y conflictiva más que diplomática, durante 2025, los presidentes Petro y Trump han acordado reunirse a la brevedad y, también, realizar acciones conjuntas para golpear a la guerrilla ELN, una de las organizaciones ilegales convocada por Iván Mordisco.

Esta semana, analistas y expertos han planteado que la captura de Maduro puede degenerar en un vacío de poder en Venezuela del que se beneficiarían especialmente las organizaciones criminales y narcoterroristas que operan en diferentes territorios claves de ese país, porque podrían fortalecerse y expandir su control territorial ante el vacío dejado por el Estado. La violencia perpetrada por esas estructuras podría intensificarse a lado y lado de la frontera, en territorios de Colombia y de Venezuela, porque los criminales querrán mantener sus rentas ilegales y evitar el desacomodo que la eventual transición política venezolana pueda generarles.

Como si las amenazas ilegales de origen colombiano no fueran lo suficientemente desafiantes, se añade el Tren de Aragua, reconocida amenaza criminal transnacional.

Colombia, que ya enfrenta grandes desafíos en materia de seguridad, podría verse todavía más afectada. La relación de Colombia con su tradicional y principal socio y aliado, Estados Unidos, no solo es deseable, es una necesidad.

Es una buena noticia que los presidentes de Colombia y de Estados Unidos hayan hablado y recuperen en los próximos meses el cauce diplomático, la cooperación y los canales de comunicación, incluso si ambos tienen temperamentos impredecibles y no son líderes convencionales.

 

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