El chavismo es una estructura política y criminal armada que hoy detenta el poder en Venezuela. Ha eliminado las libertades, ha perseguido a la oposición y no ha dado garantías para el ejercicio democrático en el país. No ha mostrado el mínimo respeto por la voluntad popular y tampoco ha reconocido a los legítimos vencedores en procesos electorales para evitar hacer el correspondiente traspaso del poder. Tampoco a mí me gustan las intervenciones militares extranjeras, pero, no hablamos aquí de preferencias, llegados a este punto, ¿había otra manera de desalojar a Maduro del poder?
Los críticos de la operación estadounidense hablan de soberanía y de que los venezolanos debían resolver sus problemas sin intervención externa, pero todavía no han dicho cuál era esa fórmula y esa manera, realista y diferente, a la que se ha visto el sábado pasado, para que Maduro dejase el poder.
Lo que sí me genera inquietud es la motivación de fondo para la intervención estadounidense, el plan para Venezuela y las palabras de la administración estadounidense que lejos de aclarar o tranquilizar ensombrecen más el panorama, por la ausencia de principios, por la voracidad y el hambre que ha mostrado el jefe de la Casa Blanca y por su falta de límites y de contención.
Por otra parte, he visto a los manifestantes de la movilización convocada el miércoles por el presidente colombiano, Gustavo Petro, aparecer en medios enviando mensaje de aliento al depuesto dictador venezolano. Le han dicho que es valiente y que debe resistir. ¿Valiente? ¿Resistir? La izquierda nunca dejará de sorprenderme. Es preciso aclarar que esta es la posición de la militancia de Petro, no así la de todo el país o la de la mayoría de los colombianos. Incluso siento que ante tal exabrupto es preciso disculparse con los venezolanos.
Los colombianos conocemos de cerca lo que la tropelía chavista ha significado para los venezolanos: represión, dictadura, hambre, exilio. Colombia, no se olvide, es el mayor receptor de inmigrantes venezolanos en el mundo, acoge a casi tres millones, debido a la vecindad, no porque Colombia sea el mejor país para emigrar, pero incluso así, esa realidad nos ha permitido ver y vivir muy de cerca la tragedia venezolana de millones de venezolanos.
El historial criminal de Nicolás Maduro
El historial criminal de Nicolás Maduro, según la acusación de Estados Unidos, se remonta a 1.999. He aquí una breve cronología y prontuario del dictador, capturado el sábado 3 de enero, ergo de la cúpula del chavismo.
En 1999, la cúpula chavista comenzó a corromper instituciones mediante la asociación ilícita con organizaciones criminales y narcoterroristas, como las guerrillas colombianas, para el tráfico de toneladas de cocaína.
En 2004, se establece que la pareja Maduro-Flores trafica cocaína utilizando escoltas militares armados y a los llamados colectivos (paramilitares) para proteger sus operaciones criminales, ordenando secuestros, asesinatos y torturas, entre otros crímenes.
Entre 2006 y 2008, como canciller de Hugo Chávez, Nicolás Maduro habría vendido pasaportes a narcotraficantes y facilitado el uso de aviones privados, valiéndose de prerrogativas diplomáticas y facilitando el lavado de dinero de narcotraficantes desde México hasta Venezuela.
En 2007, Cilia Flores, asegura Estados Unidos, aceptó miles de dólares en sobornos para organizar una reunión entre un poderoso narco y el director de la Oficina Nacional Antidrogas. Flores habría recibido pagos mensuales para garantizar el paso de vuelos cargados con cocaína.
En 2013, el presidente Nicolás Maduro cambia rutas del narcotráfico evitando el uso del Aeropuerto de Maiquetía y abriendo otras rutas.
Entre 2014 y 2015 aparece en escena Nicolás Ernesto Maduro Guerra conocido con el alias de ‘Nicolasito’, quien según Estados Unidos llevaba cocaína a Isla Margarita en aviones de la petrolera PDVSA. En octubre y noviembre de ese año, dos sobrinos de Maduro y Cilia Flores traficaron cocaína desde el hangar presidencial de Maiquetía y así recogerían 20.000.000 USD para la campaña electoral de Cilia Flores a la Asamblea Nacional.
Entre 2018 y 2019, dice la acusación, Maduro delegó a Ramón Rodríguez la tarea de brindar protección y apoyo a las FARC y al ELN, facilitando reuniones en el Palacio presidencial de Miraflores.
En 2020 se habla de una reunión en Medellín, del hijo de Maduro con miembros de las disidencias de las FARC para coordinar el envío de droga y armas a Estados Unidos, delitos que permanecen a la fecha.
Finalmente, entre 2022 y 2024, otros miembros del chavismo como el todopoderoso ministro Diosdado Cabello habrían abierto pistas clandestinas, controladas por el ELN, para asegurar el tráfico de droga y armas. Delitos que se mantienen hasta hoy, según Estados Unidos.
La comparecencia ante la Corte
Fiel a la costumbre americana y a la preferencia por la espectacularidad al estilo Hollywood, ya no sólo la operación de captura y extracción, también el traslado del depuesto dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, desde la cárcel en Brooklyn a una Corte Federal en Manhattan, pareció de película. La pareja fue transportada por agentes federales, casi cinco horas antes de la comparecencia.
Primero se dirigieron a un campus deportivo. Se observó a Maduro caminar con dificultad hasta un helicóptero. El helicóptero aterrizó en un helipuerto de Manhattan y, luego, cojeando, Maduro subió a un vehículo blindado. La caravana se desplazó hasta los tribunales.
El arribo de ambos se esperaba con gran expectativa. La sala estaba llena, había periodistas, funcionarios, observadores. La reacción de Maduro fue surrealista. Levantó la mano, saludó a los presentes y les deseó un feliz Año Nuevo en reiteradas ocasiones.
Cilia Flores y Nicolás Maduro llevaban ropa de presidiario, de color azul y camisa naranja, sin cuello. Flores llevaba el cabello recogido y un elemento similar a una tira adhesiva en la frente que advertía una posible lesión cerca de un ojo.
Como de costumbre, Nicolás Maduro evitó el protocolo. Se le preguntó su nombre y respondió: ‘Soy Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, desde el 3 de enero, secuestrado. Soy prisionero de guerra. Fui capturado en mi hogar, en Caracas, por una intervención militar’.
Cuando se les preguntó cómo se declaraban de los cargos de narcoterrorismo que se les imputan, él dijo: ‘Soy inocente. No culpable. Soy decente. Presidente constitucional de mi país’. Cilia Flores afirmó: ‘No culpable, completamente inocente’.
Se anticipa que los abogados de ambos alegarán violación de derechos internacionales y dudas razonables sobre la legalidad de la operación de extracción y lo que el expresidente ha llamado ‘secuestro militar’. Flores y Maduro han dicho que tienen asuntos médicos que atender. Ambos solicitaron una visita consular y él pidió que le dejaran mantener las notas que tomó allí, en la Corte Federal.
Reporteros asistentes a la audiencia hablaron de la enorme expectativa y de la llamativa actitud ‘desenfadada’ que mostró Maduro y que era un comportamiento inusual, porque siempre hay un protocolo que se sigue, pero Maduro parecía un poco sarcástico y hasta irónico en sus respuestas, haciendo declaraciones largas a preguntas que normalmente deben responderse de forma breve y manteniendo una actitud como si estuviese en un mitin político.
Al término de la comparecencia, todavía en la sala, un hombre que dijo haber sido preso político del régimen de Caracas increpó a Maduro espetándole: ‘Vas a pagar por lo que has hecho’, en alusión a que se le aplicará todo el peso de la ley. Maduro respondió que era ‘un hombre de Dios’. «Juro por Dios que voy a ser libre». “Soy el presidente de Venezuela y, en nombre de Dios, seré libre”, habría asegurado Maduro al salir de la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, según han citado algunos reportes.