Sánchez califica de "precedente terrible" la intervención de Trump en Venezuela

07 janvier 2026 - 20:13

 

El presidente del Gobierno español ha criticado desde París la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro, advirtiendo que la acción unilateral de Washington empuja a la región hacia la incertidumbre. Paralelamente, Sánchez ha anunciado una ronda de contactos con los grupos políticos españoles para evaluar el envío de tropas de paz a Ucrania cuando finalice la guerra, en el marco de la Coalición de Voluntarios impulsada por Francia.

 

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha intensificado su crítica a la intervención militar estadounidense en Venezuela, calificando la operación que resultó en la captura de Nicolás Maduro como un precedente peligroso que amenaza la estabilidad regional. Durante declaraciones realizadas este martes en París, donde se reunió con el presidente francés Emmanuel Macron antes de un encuentro con la Coalición de Voluntarios sobre Ucrania, Sánchez expresó su rechazo tanto al régimen de Maduro como a la acción unilateral emprendida por la administración de Donald Trump. El presidente español reiteró que su gobierno nunca reconoció la legitimidad del mandatario venezolano tras las elecciones de julio de dos mil veinticuatro, pero subrayó con igual claridad que España tampoco respaldará una intervención que, a su juicio, viola flagrantemente el derecho internacional y sitúa a América Latina en un horizonte de incertidumbre y belicismo sin precedentes en décadas.

 

La operación militar ejecutada por Estados Unidos en la madrugada del tres al cuatro de enero contra territorio venezolano representa uno de los despliegues de fuerza más significativos en América Latina desde la invasión de Panamá en mil novecientos ochenta y nueve. Fuerzas especiales estadounidenses, tras una serie de ataques aéreos coordinados contra instalaciones militares en Caracas y otros estados venezolanos, capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores mientras dormían en el palacio presidencial de Miraflores. La pareja fue trasladada en helicóptero fuera del país y posteriormente llevada a Nueva York, donde Maduro enfrenta cargos de narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de cocaína, posesión de armas y dispositivos destructivos. El operativo, que Trump calificó como una operación brillante sin bajas estadounidenses, ha generado reacciones polarizadas en la comunidad internacional, dividiendo a países que celebran la caída del régimen chavista de aquellos que condenan la violación de la soberanía venezolana.

 

Entre rechazo al chavismo y defensa del derecho internacional

 

España se encuentra en una posición particularmente delicada ante la crisis venezolana, debido tanto a los vínculos históricos y culturales con el país sudamericano como a la presencia de cerca de cuatrocientos mil ciudadanos venezolanos residentes en territorio español. El gobierno de Sánchez nunca reconoció el resultado de las elecciones presidenciales venezolanas de julio de dos mil veinticuatro, en las que Maduro se proclamó vencedor pese a las denuncias generalizadas de fraude electoral por parte de observadores internacionales y de la oposición liderada por María Corina Machado y Edmundo González. Sin embargo, el ejecutivo español ha mantenido una línea de prudencia respecto a las opciones para forzar una transición democrática en Venezuela, rechazando sistemáticamente cualquier escenario que implique el uso de la fuerza o la intervención militar externa en asuntos internos de otro Estado soberano.

 

Sánchez ha enfatizado que la acción de Washington constituye un precedente peligroso que podría inspirar intervenciones similares en otras regiones del mundo, erosionando el sistema multilateral de gobernanza global establecido tras la Segunda Guerra Mundial. El presidente español ha insistido en que los conflictos políticos, por graves que sean, deben resolverse mediante el diálogo y los mecanismos institucionales previstos en la Carta de las Naciones Unidas, no mediante operaciones militares unilaterales ejecutadas sin autorización del Consejo de Seguridad. Esta postura ha generado tensiones internas en España, donde sectores de la derecha política, encabezados por el Partido Popular e Isabel Díaz Ayuso, han celebrado abiertamente la caída de Maduro y criticado lo que consideran la tibieza del gobierno socialista frente a lo que califican como una dictadura consolidada durante más de dos décadas de chavismo.

 

Ronda de contactos sobre el envío de tropas españolas a Ucrania

 

En paralelo a su posicionamiento sobre Venezuela, Sánchez ha anunciado que convocará próximamente una ronda de contactos con los principales grupos políticos españoles para debatir sobre la eventual participación de tropas españolas en misiones de paz en Ucrania una vez concluya el conflicto armado. Esta decisión se enmarca en el contexto de la Coalición de Voluntarios, una iniciativa impulsada por Francia que reúne a treinta y ocho países europeos dispuestos a contribuir con efectivos militares, equipamiento y recursos financieros para garantizar la seguridad y estabilidad de Ucrania en el período posterior al cese de hostilidades. Sánchez ha viajado a París para participar en las reuniones preparatorias de esta coalición, donde se encuentra con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski y con su homólogo francés Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre.

 

El presidente español ha sido explícito al subrayar que España no enviará soldados mientras persistan las operaciones militares activas en territorio ucraniano. Según fuentes del Gobierno citadas por medios españoles, Sánchez ha explicado que cualquier despliegue de tropas españolas solo se materializaría en un escenario post conflicto, cuando existan garantías sólidas de seguridad y cuando Rusia haya cesado completamente sus operaciones militares ofensivas. El presidente ha insistido en que España contribuirá a la reconstrucción de Ucrania y a la consolidación de un marco de seguridad que permita al país alcanzar una paz justa y duradera, pero que esta contribución se canalizará prioritariamente a través de la Unión Europea y mediante mecanismos multilaterales que cuenten con respaldo internacional amplio.

 

Coordinación europea y el marco de la Coalición de Voluntarios

 

La Coalición de Voluntarios representa uno de los esfuerzos más ambiciosos de Europa para preparar el escenario posterior a la guerra en Ucrania. Esta iniciativa, liderada por Francia con el respaldo de la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, busca coordinar los esfuerzos de los países miembros para proporcionar tanto apoyo militar como financiero a Ucrania durante la fase de transición hacia la paz. La coalición incluye no solo a países de la Unión Europea, sino también a socios estratégicos como Noruega, Reino Unido y Canadá, conformando un grupo heterogéneo de naciones comprometidas con la estabilidad y la integridad territorial ucraniana frente a las aspiraciones expansionistas de Rusia.

 

Las reuniones en París tienen como objetivo definir los contornos operativos de esta participación, incluyendo el número de efectivos que cada país estaría dispuesto a desplegar, los plazos previstos para el despliegue, y los mecanismos de coordinación con las instituciones ucranianas y con otras organizaciones internacionales como la OTAN. Francia ha propuesto establecer un marco que permita garantizar la seguridad de las fronteras ucranianas y consolidar las instituciones democráticas del país, evitando que el fin de las hostilidades derive en un vacío de poder que Rusia pueda explotar. Sánchez ha manifestado que España estudiará cuidadosamente las propuestas presentadas y consultará con los grupos parlamentarios antes de adoptar compromisos definitivos, enfatizando que cualquier decisión deberá contar con respaldo político amplio y con el consenso necesario para mantener la unidad nacional.

 

Tareas de reconstrucción y el marco de seguridad europeo

 

Más allá del debate sobre el despliegue de tropas, el gobierno español ha enfatizado su disposición a contribuir significativamente a las tareas de reconstrucción de Ucrania una vez finalice el conflicto. Sánchez ha señalado que España cuenta con la experiencia y la capacidad técnica necesarias para participar en proyectos de infraestructura, reconstrucción de viviendas, restauración de servicios públicos esenciales y fortalecimiento institucional. El presidente ha mencionado específicamente que empresas y profesionales españoles podrían desempeñar un papel relevante en la rehabilitación de ciudades devastadas por los bombardeos, en la desminado de territorios contaminados por artefactos explosivos, y en la formación de personal ucraniano en diversos ámbitos técnicos y administrativos.

 

El compromiso español con la reconstrucción ucraniana se inscribe en un esfuerzo europeo más amplio que aspira a movilizar recursos por valor de cientos de miles de millones de euros durante la próxima década. La Unión Europea ha identificado la reconstrucción de Ucrania como una prioridad estratégica que trasciende la mera asistencia humanitaria, considerándola una inversión en la estabilidad y seguridad del continente europeo en su conjunto. Sánchez ha subrayado que esta contribución europea debe enmarcarse en un nuevo orden de seguridad que garantice que Ucrania no volverá a ser objeto de agresiones territoriales, y que el país podrá consolidar su camino hacia la integración en las instituciones europeas y atlánticas sin amenazas externas que comprometan su soberanía.

 

La posición española sobre ambos conflictos, Venezuela y Ucrania, refleja una estrategia de política exterior que busca equilibrar principios éticos con pragmatismo geopolítico. Por un lado, Sánchez rechaza tanto las dictaduras consolidadas como las intervenciones militares unilaterales que erosionan el orden internacional basado en reglas. Por otro, el presidente español reconoce que Europa debe asumir mayores responsabilidades en materia de seguridad y defensa, especialmente en su vecindad inmediata, contribuyendo activamente a la estabilidad de regiones que afectan directamente los intereses estratégicos europeos. El desafío para el gobierno español consistirá en mantener esta coherencia discursiva mientras navega las tensiones políticas internas y las presiones de aliados internacionales que demandan posicionamientos más contundentes en uno u otro sentido.

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