Una fuerza multinacional de paz en suelo ucraniano: cinco claves del compromiso europeo en París

07 janvier 2026 - 19:48

 

La Coalición de Voluntarios, que agrupa a 35 países europeos y aliados, acordó el 6 de enero en la capital francesa un marco de garantías de seguridad para Ucrania que incluye el despliegue de una fuerza multinacional tras un eventual alto el fuego. Francia y Reino Unido liderarán el envío de tropas, mientras Estados Unidos supervisará el cese de hostilidades y proporcionará garantías vinculantes en caso de una nueva agresión rusa. 

Europa ha dado un paso decisivo hacia su implicación directa en la seguridad de Ucrania. La reunión de la Coalición de Voluntarios celebrada el 6 de enero en París ha culminado con la firma de la Declaración de París, un documento que establece compromisos vinculantes para desplegar una fuerza multinacional en territorio ucraniano una vez se alcance un alto el fuego con Rusia. El acuerdo, suscrito por 35 países bajo el liderazgo de Francia, Reino Unido y Alemania, representa el compromiso más ambicioso de Europa con la defensa ucraniana desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. La cumbre, presidida por Emmanuel Macron con la copresidencia del primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz, reunió en el Palacio del Elíseo a 27 jefes de Estado y de Gobierno europeos, junto con representantes de Estados Unidos y el secretario general de la OTAN Mark Rutte.

 

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski calificó el acuerdo como un gran paso adelante, aunque advirtió que los esfuerzos aún resultan insuficientes mientras Rusia mantenga su ritmo de ataques contra ciudades ucranianas. La Declaración de París establece tres líneas de defensa para garantizar la seguridad de Ucrania en un escenario post conflicto: el fortalecimiento del ejército ucraniano hasta alcanzar 800.000 efectivos, la creación de una fuerza multinacional con capacidades terrestres, navales y aéreas, y el compromiso estadounidense de supervisar el alto el fuego y responder ante una eventual nueva agresión rusa. El documento representa una convergencia operativa sin precedentes entre Europa, Ucrania y Estados Unidos, aunque persisten interrogantes sobre la financiación, el mandato exacto de las tropas desplegadas y la reacción de Moscú ante una presencia militar occidental en suelo ucraniano. La cumbre marca un punto de inflexión en la estrategia europea, que transita desde el envío de armamento hacia la disposición de enviar soldados propios para garantizar la paz.

 

1. La Declaración de París: compromisos vinculantes de seguridad para Ucrania

 

La Declaración de París constituye el primer acuerdo formal entre los países de la Coalición de Voluntarios que establece compromisos legalmente vinculantes para proteger a Ucrania de futuras agresiones rusas. El documento, cuyos contenidos Zelenski describió como sustanciales frente a meras declaraciones de intenciones, especifica cinco puntos fundamentales que estructuran las garantías de seguridad. El primer punto aborda los mecanismos de alto el fuego y su supervisión, responsabilidad que recaerá principalmente sobre Estados Unidos con contribuciones de varios países europeos. El segundo punto se centra en el apoyo continuado a las Fuerzas Armadas ucranianas, que deberán alcanzar una capacidad de 800.000 efectivos plenamente equipados y entrenados según estándares occidentales. Este ejército nacional constituirá la primera línea de defensa de Ucrania y deberá contar con capacidades disuasorias creíbles frente a cualquier nueva aventura militar rusa.

 

El tercer punto, el más novedoso y controvertido, establece la creación de una fuerza multinacional que se desplegará en territorio ucraniano una vez alcanzado un cese de hostilidades duradero. Esta fuerza, que operará únicamente a petición expresa del gobierno de Kiev, contará con capacidades terrestres, navales y aéreas proporcionadas por los países miembros de la Coalición. El cuarto punto fija los compromisos vinculantes que se activarían en caso de que Rusia violara el alto el fuego y reanudara las hostilidades. Estos compromisos pueden incluir el uso de capacidades militares, apoyo logístico e de inteligencia, iniciativas diplomáticas y la imposición de sanciones adicionales a Moscú. El quinto y último punto establece una cooperación a largo plazo en materia de defensa entre Ucrania y los países de la Coalición, garantizando que Kiev contará con respaldo occidental sostenido en las próximas décadas independientemente de la evolución política en los países aliados.

 

2. La Coalición de Voluntarios: 35 países comprometidos con el despliegue

 

La Coalición de Voluntarios, iniciativa lanzada en la primavera de 2025 por Francia y Reino Unido, agrupa actualmente a 35 países europeos y aliados dispuestos a contribuir con tropas, equipamiento y recursos financieros para garantizar la seguridad de Ucrania. Entre los miembros de la Coalición figuran todos los grandes países de la Unión Europea, incluyendo España, Francia, Alemania, Italia y Polonia, así como el Reino Unido tras el Brexit, y países nórdicos y bálticos como Dinamarca, Suecia, Finlandia y los tres Estados bálticos. La reunión del 6 de enero en París constituyó la primera cumbre presencial al completo de la Coalición desde su creación, tras varios encuentros por videoconferencia que habían servido para ir perfilando los contornos del compromiso. La asistencia de 27 jefes de Estado y de Gobierno subraya la importancia política que Europa concede a este mecanismo, considerado crucial para demostrar que el continente está dispuesto a asumir responsabilidades directas en su propia seguridad.

 

La participación estadounidense en la cumbre de París, aunque representada por enviados especiales y no por miembros del gabinete de primera línea, resultó especialmente significativa. El enviado especial para Ucrania del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, asistieron a las deliberaciones junto con el general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa. Esta fue la primera participación presencial de representantes de la administración Trump en una cumbre de la Coalición, señalando un grado de coordinación transatlántica mayor del inicialmente anticipado. Witkoff manifestó al término del encuentro que consideran finalizados los protocolos de seguridad, mientras que Kushner aseguró que Ucrania contará con una sólida capacidad de disuasión y verdaderos mecanismos de protección para garantizar que la invasión rusa no se repita. Sin embargo, permanece la incertidumbre sobre el grado exacto de implicación que Washington mantendrá una vez finalizada la guerra, especialmente en lo relativo al despliegue de tropas estadounidenses en territorio ucraniano.

 

3. La fuerza multinacional: tierra, mar y aire para garantizar la paz

 

El compromiso más sustancial de la Declaración de París radica en la creación de una fuerza multinacional con capacidades integradas que se desplegará en Ucrania tras alcanzarse un alto el fuego creíble y duradero. Francia y Reino Unido han confirmado formalmente su intención de liderar este despliegue, con el primer ministro británico Keir Starmer anunciando que ambos países establecerán centros militares en toda Ucrania y construirán instalaciones protegidas para almacenar armas y equipamiento destinado a las necesidades defensivas ucranianas. Esta declaración marca un cambio radical en la postura británica y francesa, que hasta ahora habían limitado su apoyo al envío de armamento y al entrenamiento de tropas ucranianas en territorio de la OTAN. El despliegue de tropas propias en suelo ucraniano implica asumir riesgos directos y la posibilidad de bajas en combate si Rusia decidiera atacar estas instalaciones o violar el alto el fuego.

 

Alemania ha adoptado una posición más cautelosa, con el canciller Friedrich Merz reiterando que cualquier contribución alemana requerirá la aprobación del Parlamento alemán y limitando inicialmente el despliegue de tropas a países vecinos de Ucrania en lugar del propio territorio ucraniano. Esta reticencia refleja las sensibilidades políticas internas en Alemania, donde la opinión pública se muestra dividida sobre el envío de soldados alemanes a una zona de conflicto activo o potencialmente activo. España, por su parte, ha anunciado a través del presidente Pedro Sánchez que iniciará conversaciones con los principales partidos políticos para definir la contribución española, que podría incluir un componente de tropas aunque sin especificar cifras ni plazos concretos. La planificación militar coordinada contempla despliegues por tierra, mar y aire, sugiriendo una presencia integral que incluiría unidades terrestres, patrullas navales en el Mar Negro y capacidades aéreas para vigilancia y eventual respuesta ante amenazas.

 

4. División de tareas: EEUU negocia el alto el fuego, Europa despliega las tropas

 

La cumbre de París ha establecido una división de responsabilidades entre Estados Unidos y Europa que refleja tanto las capacidades diferenciadas como las prioridades políticas de cada actor. Washington asumirá el liderazgo en la supervisión y verificación del alto el fuego, una tarea que requiere capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en las que Estados Unidos mantiene una superioridad indiscutible sobre cualquier país europeo. Los enviados de Trump manifestaron en París que Estados Unidos está trabajando intensamente en las negociaciones con Moscú para alcanzar un cese de hostilidades, aunque reconocieron que Rusia no ha mostrado hasta ahora disposición real a hacer las concesiones necesarias para una paz duradera. El mecanismo de vigilancia del alto el fuego bajo liderazgo estadounidense contará con contribuciones de varios países, presumiblemente mediante el despliegue de observadores, sistemas de vigilancia y capacidades de verificación in situ del cumplimiento de los acuerdos.

 

Europa, por su parte, asumirá la responsabilidad principal en el despliegue de tropas y en la provisión de garantías de seguridad directas a Ucrania en el terreno. Esta división de tareas responde a la lógica de que Estados Unidos, bajo la presidencia de Trump, busca reducir su presencia militar directa en Europa y transferir mayores responsabilidades a los europeos en materia de seguridad continental. Sin embargo, Washington mantendría el compromiso de responder militarmente en caso de que Rusia violara el alto el fuego y reanudara la guerra, aunque los detalles exactos de esta garantía permanecen por concretar. El general Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa, participó en las discusiones técnicas sobre la coordinación entre las fuerzas estadounidenses, las tropas europeas de la Coalición y el ejército ucraniano, buscando establecer mecanismos claros de mando y control que eviten duplicidades o confusiones en un eventual escenario de crisis.

 

5. Los riesgos del modelo: financiación, mandato y amenazas rusas

 

El ambicioso compromiso alcanzado en París enfrenta múltiples desafíos que podrían complicar o incluso impedir su implementación efectiva. El primer obstáculo es la financiación, ya que mantener una fuerza multinacional desplegada en Ucrania durante años o décadas requerirá recursos económicos masivos que deberán ser aportados por los países participantes en un momento de restricciones presupuestarias en la mayoría de capitales europeas. Aunque no se han hecho públicas cifras concretas, analistas militares estiman que el coste anual podría alcanzar decenas de miles de millones de euros, sumando el despliegue de tropas, la construcción de infraestructuras militares, el mantenimiento de equipamiento y el entrenamiento continuado del ejército ucraniano. La distribución de esta carga financiera entre los 35 países de la Coalición generará inevitablemente tensiones, especialmente si algunos miembros consideran que están asumiendo una parte desproporcionada de los costes.

 

El segundo desafío concierne al mandato exacto de la fuerza multinacional y a las reglas de enfrentamiento que regirán su actuación. Zelenski ha subrayado que las tropas extranjeras solo se desplegarán a petición expresa de Ucrania, pero quedan por definir cuestiones cruciales como la autoridad bajo la cual operarán estas fuerzas, su relación con la cadena de mando ucraniana, y las circunstancias en las que estarían autorizadas a usar la fuerza. El tercer y más grave riesgo proviene de la reacción rusa, que ha advertido sistemáticamente que consideraría cualquier presencia militar occidental en Ucrania como una provocación inaceptable. El Kremlin podría responder atacando posiciones de la fuerza multinacional incluso durante un supuesto alto el fuego, arrastrando potencialmente a países de la OTAN a un conflicto directo con Rusia. Starmer reconoció al término de la cumbre que solo podrán alcanzar un acuerdo de paz si Putin está dispuesto a hacer concesiones, y hasta ahora el líder ruso no ha demostrado tal disposición. La fuerza multinacional en territorio ucraniano podría convertirse así en un elemento disuasorio efectivo o, alternativamente, en un detonante de escalada que precipite el enfrentamiento directo que Europa ha tratado de evitar durante casi cuatro años de guerra.

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