Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta interina de Venezuela, dos días después de la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. La toma de posesión tuvo lugar ante la nueva Asamblea Nacional, en aplicación de una orden del Tribunal Supremo que le atribuye el cargo por un período inicial de 90 días, prorrogable según la evolución de la situación política y de seguridad.
En un discurso marcado por el tono solemne y la lealtad explícita al chavismo, Rodríguez calificó la intervención militar estadounidense como una “agresión ilegítima” y denunció el “secuestro” de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, actualmente detenidos en Estados Unidos. La dirigente afirmó asumir el cargo “con pesar”, aludiendo al sufrimiento del pueblo venezolano y al contexto de inestabilidad que atraviesa el país.
La ceremonia estuvo presidida por el titular de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria interina, y contó con la presencia de Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente depuesto. Horas antes, este último había pronunciado un discurso de fuerte carga emocional en defensa de su padre, denunciando su captura y llamando a la movilización política.
Rodríguez prometió trabajar por la “estabilidad económica y social”, así como por la “independencia plena” del país, invocando reiteradamente las figuras de Simón Bolívar y Hugo Chávez como referentes ideológicos. También hizo un llamado a la unidad nacional frente a lo que describió como un momento “crítico” para la soberanía venezolana.
Figura central del chavismo desde hace más de una década, Delcy Rodríguez ha ocupado cargos clave en el aparato del Estado, entre ellos los de ministra de Comunicación, canciller, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente y vicepresidenta ejecutiva. En agosto de 2024 asumió además el Ministerio de Petróleo, en un contexto marcado por sanciones internacionales y tensiones con Washington.
El domingo, ya en calidad de presidenta interina designada, Rodríguez pidió públicamente al presidente estadounidense Donald Trump que las relaciones entre Caracas y Washington se encaminen hacia un marco “equilibrado y respetuoso”. Sus declaraciones reflejan un intento de combinar continuidad política interna con una apertura discursiva limitada hacia el exterior, en un escenario internacional altamente volátil.