El presidente español cerró el año con un video en el que repasa las medidas de su Gobierno cada mes y afirma que España lidera el crecimiento europeo. Los datos oficiales confirman un desempeño económico superior al de la eurozona, pero también revelan desafíos persistentes en desempleo, vivienda y estabilidad parlamentaria. Mientras tanto, la oposición califica 2025 como el peor año del Gobierno en democracia, en un contexto marcado por escándalos de corrupción y derrotas electorales del PSOE.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicó este martes 31 de diciembre un video en sus redes sociales con un balance del año 2025, en el que repasa mes a mes las principales medidas adoptadas por su Ejecutivo y concluye que «España crece como nunca». El mensaje llega en un momento políticamente complejo, tras la dimisión del secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, por su implicación en el caso Koldo, y después de la derrota socialista en las elecciones autonómicas de Extremadura del pasado 21 de diciembre. Sánchez no menciona estos episodios en su balance y se centra exclusivamente en las políticas sociales y económicas implementadas durante el año, proyectando una narrativa de progreso continuo.
Crecimiento económico: España lidera la eurozona con matices
Los datos del Instituto Nacional de Estadística respaldan parcialmente la afirmación de Sánchez sobre el crecimiento económico. El PIB español registró un aumento del 2,8% interanual en el tercer trimestre de 2025, con una variación del 0,6% respecto al trimestre anterior. Las previsiones de la Comisión Europea y del Banco de España apuntan a un crecimiento cercano al 2,9% para el conjunto del año, una de las tasas más elevadas entre las grandes economías de la zona euro. En comparación, la media de la eurozona se sitúa en torno al 1,2%, lo que efectivamente coloca a España entre los países con mayor dinamismo económico del bloque en 2025.
Sin embargo, este crecimiento presenta claros claroscuros. Según los datos de Eurostat, la tasa de paro en España se mantiene en torno al 10,5%, prácticamente el doble de la media de la Unión Europea, situada alrededor del 6%. A pesar de la mejora del empleo en términos absolutos, España continúa siendo uno de los países con mayor desempleo del bloque. Además, el acceso a la vivienda sigue siendo uno de los principales retos: los precios continúan al alza y el esfuerzo que deben asumir los hogares para comprar o alquilar se mantiene por encima de la media europea, según los últimos datos del INE y Eurostat.
Medidas sociales: del salario mínimo a la vivienda
En su balance, Sánchez destaca la subida del salario mínimo interprofesional y afirma que quienes lo perciben «ganan hoy un 61% más que en 2018». Los datos oficiales confirman esta cifra: el SMI se fijó en 1.184 euros mensuales en 14 pagas en 2025, frente a los 735,9 euros de 2018, lo que supone un incremento nominal acumulado del 61% durante ese periodo. El presidente también subraya el refuerzo de las becas educativas, cuyo presupuesto alcanzó los 2.544 millones de euros para el curso 2025-2026, más de 1.000 millones por encima del nivel registrado en 2018, y la ampliación de los permisos por nacimiento y cuidados hasta 19 semanas.
En materia de vivienda, el Gobierno destaca la actuación contra los alquileres turísticos irregulares, con la retirada de más de 65.000 anuncios ilegales de la plataforma Airbnb, según confirmó el Ministerio de Derechos Sociales y Consumo. Pese a estas actuaciones, el problema de la vivienda persiste como uno de los principales desafíos del país. Los precios de compraventa y alquiler han continuado su escalada durante 2025, y el esfuerzo económico que deben realizar las familias para acceder a una vivienda sigue siendo superior al de otros países europeos, lo que genera creciente malestar social.
El contexto político que Sánchez omite
El balance del presidente omite por completo el contexto político en el que finaliza el año. El PSOE ha vivido uno de sus momentos más críticos con la dimisión de Santos Cerdán el pasado 12 de junio, después de que un informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil lo vinculara con la presunta trama de comisiones del caso Koldo. A esto se suman las investigaciones judiciales que afectan a la esposa del presidente, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez, casos que han generado un intenso debate político y mediático durante todo el año.
La derrota del PSOE en las elecciones autonómicas de Extremadura del 21 de diciembre supuso otro golpe significativo para el Gobierno. El PP de María Guardiola obtuvo el 43,18% de los votos y 29 escaños, mientras que el PSOE se desplomó de 28 a 18 diputados, perdiendo cerca de la mitad de sus votos. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, calificó 2025 como «el peor año del peor Gobierno de la historia democrática de nuestro país» en su balance del pasado 29 de diciembre, y afirmó que «el Gobierno está colapsado, la legislatura muerta», reclamando elecciones anticipadas.
Retos pendientes para 2026
El Gobierno cierra 2025 sin haber logrado aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2026, lo que obliga a prorrogar las cuentas actuales y limita la capacidad de implementar nuevas iniciativas políticas. La fragmentación parlamentaria y las tensiones con los socios de investidura han complicado la acción legislativa del Ejecutivo durante todo el año. En materia de defensa, Sánchez defendió la decisión de situar el gasto militar en torno al 2,1% del PIB, rechazando las presiones de la OTAN para elevarlo al 5%, y aseguró que «España no recortará la sanidad, no recortará en educación o en acción climática, los servicios públicos son siempre nuestra prioridad».
A pesar del optimismo proyectado en su balance, el presidente reconoció que «aún quedan muchas cosas por hacer» y se comprometió a que «en 2026 este Gobierno seguirá dejándose la piel para mejorar la vida de la gente de a pie». Los principales desafíos para el próximo año incluyen la reducción de la tasa de desempleo hasta niveles comparables a la media europea, la contención de los precios de la vivienda, la recuperación de la estabilidad parlamentaria para aprobar legislación clave, y la gestión de las investigaciones judiciales que afectan al entorno del presidente y su partido. España mantiene un crecimiento económico sólido en comparación con sus vecinos europeos, pero la traducción de ese crecimiento en mejoras tangibles para la ciudadanía sigue siendo el principal reto del Gobierno.